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Publicado el 15 Noviembre, 2021 por Victor Manuel González en Opinión
 
 

El 15N del verdadero pueblo cubano

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Por VÍCTOR MANUEL GONZÁLEZ ALBEAR

Tal vez el secretario adjunto de Asuntos Interamericanos, Lester Mallory, no pudo imaginarse que su memorando secreto, elevado en 1960 a la consideración del presidente Dwight Eisenhower, en el que recomendaba provocar hambre y desesperación al pueblo cubano para propiciar el rápido derrocamiento del Gobierno revolucionario; se mantuviese vigente durante más de 60 años en la conducta hacia Cuba de los siguientes 12 mandatarios, con particular énfasis en la actual política trumpista de Joe Biden.

¿Resultó eficaz esa política, formalmente adoptada en 1962, eufemísticamente denominada embargo, y realmente un sostenido y acentuado bloqueo económico, comercial y financiero, con propósito genocida y como arma letal de la guerra no convencional contra la indoblegable resistencia del pueblo cubano?

Una respuesta es que no logró el objetivo de llevar a los cubanos a una desesperada autodestrucción de su sistema social mayoritariamente consensuado y fundamentado en una norma constitucional aprobada en referendo por el 87 por ciento de los votantes y con un 84 por ciento de participación.

Pero también es dolorosamente cierto que el daño humano es inconmensurable, y las pérdidas económicas acumuladas durante casi seis décadas de aplicación de esta política ascienden a 144 mil 413.4 millones de dólares.

Del mismo modo que cuando debido a la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista europeo se sufrían los años más duros del Período Especial, el imperio se lanzó aun con más saña a la yugular de la conmocionada y maltrecha economía cubana; de nuevo, cuando Cuba enfrenta los momentos más críticos de la devastadora pandemia de la Covid-19, se repite el artero ataque oportunista que procura, a toda costa, dar el jaque mate a la Revolución.

Y como tampoco dejaron nunca los gobiernos estadounidenses de turno de fomentar la subversión interna, pese a las sucesivas derrotas infligidas por el pueblo unido, en Girón, en la Lucha contra Bandidos, y a las innumerables conspiraciones e intentos de atentar contra la vida de Fidel y otros dirigentes de la Revolución; también hay una puesta en escena con nuevos actores y libretos diseñados para esta etapa de extremas penurias del pueblo cubano, provocadas por la desbocada escalada de Trump, y cínicamente sostenida por Biden.

Viejos y nuevos cálculos a partir de premisas falsas tras el traspaso de la conducción revolucionaria de los líderes históricos a las generaciones continuadoras, y del malestar creado por el desastroso efecto de la tormenta perfecta entre pandemia y medidas aun más asfixiantes de bloqueo, llevan a la aparatosa construcción por el dictado imperial y sus aliados fuera y dentro de Cuba, de un escenario conducente al siempre anhelado y procurado estallido social.

Años e incontable recursos, la mayor parte ellos erogados del presupuesto federal de EEUU, son puestos en función de quebrantar la unidad del pueblo en torno al Partido y la Revolución; fomentar la división, aprovechar grietas, insuficiencias y errores del trabajo revolucionario, alentar odios, tergiversar la historia, manipular datos de la realidad, y preparar fuera y dentro de Cuba los supuestos líderes del cambio de régimen, sobre todo en los sectores que consideran más susceptibles a la influencia directa o encubierta de las agencias y todo el sistema de poder estadounidense, sus socios en la OTAN e incondicionales en esta parte del mundo.

Así surgen los bufonescos operadores del movimiento San Isidro, el confuso y controvertido asedio al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre del pasado año, los sucesos del 11 y 12 de julio, y la articulación del grupo Archipiélago, con fines declarados como pacíficos, pero claramente orientados a desestabilizar y subvertir el orden constitucional. Acciones profusamente alentadas y apoyadas de todos los modos posibles, por la mafia terrorista cubano americana del sur de la Florida, connotados personeros del congreso y el gobierno de EEUU, y el propio presidente Biden.

Al parecer, quien sabe con qué falsa imagen de la realidad cubana, distorsionada por ellos mismos, deciden poner todos los huevos en la canasta de una nueva provocación, con fechas sucesivamente corridas del 20 al 15 de noviembre.

De modo que con maximizado empleo de su poderío mediático y exponenciado uso tramposo de las redes sociales, crean una expectativa mundial en torno a esta última fecha. ¿Qué va a pasar en Cuba el 15N? Incluidas amenazas de nuevas y terribles sanciones para cualquier acto por parte de autoridades cubanas contra organizadores de una ilegalizada marcha en varias ciudades del país.

La inmensa mayoría de los cubanos sí sabemos muy bien lo que ocurrirá hoy 15 de noviembre en la verdadera Cuba, no en la ficticia creada por la guerra comunicacional que se nos hace.

Este lunes, aun sintiendo el duro rigor de carencias y problemas no resueltos, lo que se podrá ver en Cuba es alegría.

Será una gran fiesta el retorno a las aulas de los más pequeños alumnos de la enseñanza primaria. La reapertura a la nueva normalidad, que abre las puertas del turismo nacional y extranjero con el arribo de decenas de vuelos que irán incrementándose. El recibimiento a los queridos hermanos de Pastores por la Paz, y otros grupos solidarios. La celebración del 502 aniversario de la capital de todos los cubanos. La reanimación de las actividades productivas, de servicios y culturales, el despliegue de los nuevos actores económicos, así como de las medidas en el sector agropecuario y otras, que posibilitaran el gradual mejoramiento de la economía, incluido el paulatino alivio a la enorme presión inflacionaria.

Será oportunidad propicia para agradecer, aplaudir y sentirnos orgullosos de los grandes protagonistas de la hazaña científica de crear vacunas propias, que junto al meritorio trabajo del personal de salud, han posibilitado el control de la pandemia, sin que ello excluya mantener todos los cuidados requeridos para evitar nuevos rebrotes.

Será también otra ocasión de mostrarnos como realmente somos a ese mundo expectante e intoxicado por las delirantes campañas anticubanas, que de algún modo habrá podido ver en este fin de semana a jóvenes patriotas que bailan y cantan a la paz y la felicidad, quizás captados involuntariamente por cámaras de prensa extranjera que buscaban otras imágenes perturbadoras.

Y desde luego que, como dejó bien claro nuestro presidente Miguel Díaz-Canel, estamos tranquilos, atentos y alertas, y además preparados para defender la Revolución, para enfrentar cualquier acción injerencista contra el país, que atente contra la paz, la seguridad ciudadana y nuestro orden constitucional. En paz, en el presente y en el futuro, Cuba vive y vivirá.

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Victor Manuel González

 
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