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Publicado el 22 Noviembre, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

SUDÁN: ¿Cosecha yanqui?

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María Victoria Valdés RoddaPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Con lupa hay que observar la situación sudanesa. Incluso algunos analistas consideran que cabe la “posibilidad de que Sudán experimente una profunda crisis como sus vecinos de la República Centroafricana, Etiopía, Libia y Sudán del Sur”; así queda explicitado en el sitio alternativo internacional lanticapitaliste.org.

En búsqueda de mayores esclarecimientos, BOHEMIA se acercó a fuentes cubanas; una voz frecuente en la revista: el MSc. Yoslán Silverio, jefe del Equipo de África y Medio Oriente del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI). Este concentró su análisis en el actual estatus nacional en su relación con Washington. He aquí sus reflexiones:

“Las relaciones entre Estados Unidos y Sudán siempre fueron problemáticas durante el período que duró el gobierno de Omar al Bashir, debido a las habituales acusaciones por Washington de ‘violaciones de los derechos humanos’ frente al conflicto en Darfur, entre otras. Con el golpe de Estado contra Al Bashir (abril de 2019) la situación cambió y se comenzó a consolidar el acercamiento de la entonces junta militar y gobierno de transición con la administración del entonces presidente Trump. Se retomaron los programas de ‘ayuda’ financiera de EE. UU. a ese gobierno, se eliminó al país de la lista de países promotores del terrorismo, que arbitrariamente elabora el Departamento de Estado, y se incrementaron los intercambios diplomáticos”.

El académico nos recuerda que, en medio de todo el proceso de transición que experimentaba el país, se volvió a producir un nuevo golpe de Estado, como resultado de las contradicciones entre las autoridades establecidas y sectores de la cúpula militar. El hecho volvió a generar dudas sobre la transición y, por supuesto, los Estados Unidos y la Unión Europea declararon su oposición.

Contexto en el cual, acota Silverio, Jeffrey Feltman, desde el 23 de abril de 2021 enviado especial de Estados Unidos para el Cuerno de África, declaró en reiteradas ocasiones que este hecho era inaceptable y amenazó con la suspensión de la ayuda fianciera de su país a las autoridades de transición –un total de 700 millones de dólares para emergencia económica y apoyo al otrora gobierno de transición–. También se reunió con las autoridades de facto en Jartum y ha tratado de mediar en el conflicto, junto con Egipto y Emiratos Árabes Unidos.

“Esto forma parte de la tradicional injerencia estadounidense en las crisis políticas y los conflictos generados en la región del Cuerno Africano, donde tiene intereses vitales como el acceso el petróleo –Sudán del Sur–, bases militares -–Djibouti– y acciones militares para la ‘lucha contra el terrorismo’ en Somalia”, precisa el entrevistado, para quien la inestabilidad política en Sudán debilita las posiciones de Washington, debido a que cuenta con excelentes relaciones con todos los países ribereños de la cuenca del Nilo, desde Egipto hasta Uganda, y “necesita la estabilización de la nación africana y el establecimiento de un gobierno proclive a Occidente para también contrarrestar la influencia de China en el área”.

 

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