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Publicado el 5 Noviembre, 2019 por María Luisa García Moreno en Palabreando
 
 

Palabreando. Diferente y común

Para denominar determinado aspecto de la realidad, cada comunidad escoge el vocablo que prefiere

Foto: Agustín Borrego Torres/Trabajadores

Por  MARÍA LUISA GARCÍA MORENO

Cada país hispanohablante tiene su propia variante y ¡claro!, la nuestra es como nosotros los cubanos: simpática y ocurrente. Por ejemplo, almendrón les decimos los cubanos de hoy a esos autos de décadas anteriores que, gracias a la chispa criolla, han sobrevivido el bloqueo.

Para denominar determinado aspecto de la realidad, cada comunidad escoge el vocablo que prefiere. Así vemos que entre los sinónimos de piscina (del latín pîscis, “pez”), se encuentran alberca (del árabe bírka), más usada en México, y pileta, “pila pequeña”, en el sentido de “tina” o “piscina de baño”, más común entre los argentinos. Y si de deporte hablamos, los mexicanos llaman al lanzamiento al agua clavado y los limeños zambullida, mientras que en Cuba ambos términos resultan de uso común, aunque el primero más como práctica deportiva y el otro más relacionado con la recreación.

A lo que en muchos sitios de América Latina se llama baño, en España se le llama aseo. Lo que para nosotros, los cubanos, es inodoro o servicio sanitario, en España, es váter y en Venezuela, water.

En Colombia se llama trancón, en Venezuela cola y en Cuba tranque a lo que en España se nombra embotellamiento o atasco. En México, denominan a las máquinas de afeitar rastrillo. Un español diría altavoz, un mexicano altoparlante y nosotros bocina, a lo que algunos llaman baffle, anglicismo innecesario ante tantos términos en nuestro idioma para escoger, incluso, está aceptado bafle. En Cuba y en Bolivia se nombra pila, a lo que en México se le dice llave (también en Cuba) y en España grifo.

La palabra bodega, del latín apothēca, y este del griego, quiere decir “depósito, almacén” y sus primeras acepciones están relacionadas con el vino. En Cuba, México y Venezuela –en esta última también charcutería– la empleamos como “tienda o comercio de fiambres”; los ecuatorianos dicen abarrote y en Costa Rica, pulpería; mientras que otros pueblos de América usan abacería “puesto o tienda donde se vende al por menor; es también sinónimo de trastero o desván utilizadas en Ecuador y El Salvador.

Nuestro idioma es millonario y muchísimas son las opciones: cada uno de nuestros pueblos cuenta con la suya, pero todos nos entendemos.


María Luisa García Moreno

 
María Luisa García Moreno