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Publicado el 2 Julio, 2021 por María Luisa García Moreno en Palabreando
 
 

Las novelas y el lenguaje común

De las novelas brasileñas nos quedó una singular acepción de paladar, que, sin duda, es un cubanismo
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Telenovela brasileña Vale Todo, que popularizó el ahora cubanismo paladar

Foto en WordPress.com

Las novelas constituyen un fenómeno de popularidad que ejerce una gran influencia en muchos aspectos de la vida; ponen de moda una melodía, una forma de vestir y también aportan un sinnúmero de palabras de uso común en otros sitios.

De las novelas brasileñas nos quedó una singular acepción de paladar, que, sin duda, es un cubanismo. Como se sabe, el paladar es la “parte interior y superior de la boca de los vertebrados” y el “gusto o sabor que se percibe en los manjares”. Cuando en la telenovela Vale todo el personaje que encarnaba Regina Duarte creó un restorán –o restaurante– y lo denominó Paladar, el término, en Cuba, pasó a designar los sitios, más o menos apropiados, en que se ofrece comida preparada. A pesar del paso del tiempo, ha prevalecido entre nosotros, aunque no ha sido recogido en el lexicón académico, y sirve para diferenciar este tipo de comedores de carácter privado.

Telenovela mexicana Gotita de Gente, que popularizó en Cuba el término merolico

Gotita de Gente. Merolico/ Foto en Facebook

Sin embargo, sí aparece en el Diccionario de la lengua española (DEL, 2014) merolico, voz que nos llegó a través de la novela mexicana Gotita de gente. Según el diccionario, es un mexicanismo y sus acepciones son “curandero callejero”, “charlatán”,

“vendedor ambulante”. Esta palabrita tiene un origen diferente; se deriva del nombre propio de un emigrante, polaco o turco, llegado a México: Meroil Yock, quien se decía a sí mismo famosísimo médico. Con una carreta llena de medicamentos por él confeccionados recorría los barrios de la ciudad. Tal y como hemos visto en algunas películas, exhortaba a todos a comprar sus maravillas, asegurando que curarían cualquier mal. Como el nombre del personaje no era fácil de pronunciar, terminó siendo el doctor Merolico y sus imitadores, los merolicos. Desde entonces, el sustantivo da nombre a los vendedores o revendedores que no expenden su mercancía en establecimientos, sino en carretillas, patios, portales…

No ha tenido arraigo, sin embargo, achicopalarse, que llega a través de audiovisuales mexicanos, pintoresco verbo de uso común en El Salvador, Honduras y México; significa “acobardarse o achicarse –“humillar, acobardar”, “hacer de menos, rebajar la estimación de alguien o algo”.

Además de ofrecer un producto entretenido, las telenovelas son un puente para conocer palabras y modismos de uso común en otros sitios de esta América nuestra.

MARÍA LUISA GARCÍA MORENO

 

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María Luisa García Moreno

 
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