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Publicado el 23 Octubre, 2021 por María Luisa García Moreno en Palabreando
 
 

Los muchos nombres del crimen…

Con el elemento compositivo -cidio, procedente del latín, “matar”, se forman en español diferentes palabras como homicidio.
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Imagen ilustrativa

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Como ya he explicado, se denomina elementos compositivos a las partículas portadoras de significado, de origen griego o latino, que no llegan a constituir palabra, pero que, combinadas entre sí o con otras de nuestro idioma, forman numerosas palabras compuestas.

Con el elemento compositivo -cidio, procedente del latín, “matar”, se forman en español diferentes palabras como homicidio, “muerte causada a una persona por otra” y en derecho, “delito consistente en matar a alguien sin que concurran las circunstancias de alevosía, precio o ensañamiento”.

A partir de dicho elemento se ha ido creando una numerosa familia: parricidio –“muerte dada a un pariente próximo, especialmente al padre o la madre”–; matricidio –“acción de matar a la propia madre”; fratricidio –“muerte dada al propio hermano”–; filicidio –“muerte dada por un padre o una madre a su propio hijo”–; uxoricidio –“muerte causada a la mujer por su marido”–; suicidio –“acción de quitarse la propia vida”–; magnicidio –“muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder”.

Hoy se habla, además, de ecocidio, neologismo considerado válido para referirse a un “daño grave producido en los ecosistemas de un territorio” y formado por la combinación de los elementos compositivos eco, “ecológico”, + cidio. El término ya está incluido en el Diccionario de la lengua española.

Bien nuevecitas resultan empleicidio “destrucción de puestos de trabajo” e industricidiodestrucción de una industria o conjunto de industrias”, aún no incluidas en el lexicón académico; pero bien formadas y, por tanto, válidas.

Vale aclarar que tanto feminicidio como su variante femicidio aparecen en el lexicón académico para aludir al “asesinato de una mujer a manos de un hombre por machismo o misoginia”. Recuerde que este último término significa “aversión u odio a las mujeres”.

Como puede apreciarse, aunque son tan antiguos como los orígenes de la lengua, los elementos compositivos ofrecen una gran capacidad de adaptación a la vida moderna y, por eso, resultan muy útiles a la hora de expresar nuevas situaciones.

MARÍA LUISA GARCÍA MORENO

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María Luisa García Moreno

 
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