0
Publicado el 25 Mayo, 2016 por ACN en ¿Sabías?
 
 

Nombres raros generan burlas y confusiones (+ Audio)


Por: María Elena Balán ACN

Desde hace tres décadas en Cuba proliferaron los niños y niñas inscritos con nombres raros, muchos comenzaban con “Y”, a veces creados a partir de sílabas de los apelativos de sus progenitores, dejando a un lado la riqueza del idioma español y la tradición de llamarles como los abuelos, algún familiar o escoger del santoral, según el día del nacimiento.

Representan un rompecabezas para los maestros a la hora de pasar la lista en el aula, pero también son fuente de reiteradas confusiones ortográficas con el consiguiente menoscabo en títulos y documentos oficiales, en los que se alteran letras y luego no coinciden con la inscripción de nacimiento.

Muchos manifiestan inconformidad con sus nombres que a veces los exponen al ridículo por la extravagancia y pronunciación difícil, pero además porque al leerlo, se puede confundir en el sexo.

Sin embargo, los múltiples trámites que deben realizar para nombrarse como ellos desean, dejan a la mayoría cargando con la herencia de la errada elección de sus padres.

Ni padres, ni parientes, ni siquiera los funcionarios del Registro Civil toman en cuenta la Declaración de los Derechos del niño, proclamada por Naciones Unidas en cuyos artículos siete y ocho señala que será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho a un nombre que no denigre su integridad y le permita crecer feliz.

Hay quienes opinan que esa moda de inventar nombres resulta de la arrogancia del ignorante, que tira por la borda la cultura de su país y su lengua y el propio pasado familiar, al tiempo que demuestra falta de sensibilidad estética al combinar sílabas que ni el propio inventor consigue articular.

Otros consideran que perjudica la proyección de la personalidad y contribuye al daño moral en un individuo quien se ve obligado a explicar la procedencia de su nombre o cómo se escribe y hasta quién lo inventó.

Expertos en lingüística dedican tiempo al estudio de ese fenómeno del cual Cuba ha sido muestra ilustrativa, porque hay nombres que responden hasta a marcas comerciales.

Conversando con una colega me comentó que esperaban la llegada de un nuevo miembro en la familia a quien llamarían Daniel Alejandro y eso fue motivo para reflexionar acerca de cómo ya en estos momentos en la Isla se recupera la tradición de los nombres sin  inventivas.

Ojalá que la cordura se una al buen gusto estético y evite la continuidad de esos inventos raros y a veces hasta crueles que afectan igualmente la buena convivencia, al generar burlas y choteos.

Fue un comentario de María Elena Balán en la voz de ACN RADIO


ACN

 
ACN