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Publicado el 6 Junio, 2016 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Tabernera peligrosa

Lavinia Fisher

Lavinia Fisher

Lavinia Fisher, quien se ganó el apelativo de la anfitriona del mal, se hizo célebre por la forma en que emboscaba y asesinaba a sus víctimas; hechos reales que parecían imaginados para un guion de cine.

La Fisher fue una hermosa mujer que vivió en los primeros años del 1800 en Charleston, Carolina del Sur, en los Estados Unidos. Se casó con un hombre llamado John Fisher y antes de esto, nada se sabía sobre su historia, pues no contaba con  certificado de nacimiento ni referencias familiares, aunque se estima que nació en torno al año 1793.

Alrededor del 1815 ella y su marido transformaron su casa en una inmensa posada para viajeros. La idea fue muy buena y los negocios iban razonablemente bien, pero ella no conforme comenzó a asesinar a sus clientes en busca de dinero. El plan que ella misma diseñó consistía en lo siguiente:

Cuando los viajeros solicitaban posada en su negocio, Lavinia empleaba su carisma y belleza para aproximarse a los clientes, platicaba con ellos buscando saber si llevaban consigo algo importante o de gran valor, como dinero, joyas o incluso escrituras de tierras. Al comprobar que el parroquiano poseía pertenencias de valor le ofrecía una taza de té con altas dosis de un somnífero. La persona bebía, el sueño llegaba y Lavinia lo dirigía hasta su habitación. Una vez ahí, con el sueño pesado como respaldo, la mujer accionaba un mecanismo interno oculto entre los colchones de paja para poder asesinar a su víctima.

Prusión Charleston.

Prusión Charleston.

El lecho preparado para el asesinato eran unas lanzas afiladas   ocultas bajo las camas de la posada y que, al ser accionadas por una especie de palanca desde el exterior, se levantaban atravesando los colchones y perforando todo el cuerpo del elegido. Consumado el asesinato, Lavinia y su marido arrasaban con todo lo llevaba de valor la víctima, para después pasar a limpiar el lugar.

Hubo muchas desapariciones y denuncias, hasta que un viajero llamado John Peeples descubrió toda la historia, por haber sido víctima de Lavinia, y a diferencia de los otros vivió para contarlo. La mujer había empleado el mismo método con él, sin embargo, John aprovechó un descuido de Lavinia para tirar el té. Sin pensarlo dos veces, el asustado parroquiano salió corriendo y avisó a las autoridades, y aunque Lavinia fue a prisión, su condena no fue por asesinato sino por intento de robo.

Como sea, las cosas no terminaron bien para ella, pues en 1820 fue llevada a la horca por sus crímenes.(Con información de marcianosmx.com)


Redacción Digital

 
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