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Publicado el 21 Julio, 2016 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

¿Contaminación dentro de la casa?

Nuestra vivienda, aparentemente limpia, puede ser un depósito de bacterias peligrosas, aire sucio, sustancias toxicas, moho, y otros contaminantes invisibles
La casa es un depósito de bacterias peligrosas, aire sucio, sustancias toxicas, moho, etc.

La casa es un depósito de bacterias peligrosas, aire sucio, sustancias toxicas, moho, etc.

Cuando se habla de contaminación, suele asociarse el término más bien con una humareda negra saliendo del escape de un camión o con una ciudad inmersa en una neblina gris por el humo proveniente de las fábricas, o los desechos industriales arrojados a ríos y mares… Sí la contaminación es todo eso que se ve, pero también es mucho más fuera de la vista humana.

Nuestra vivienda, aparentemente limpia, puede ser un depósito de bacterias peligrosas, aire sucio, sustancias toxicas, moho, y otros contaminantes invisibles.

Pocas personas recuerdan que la contaminación también existe al interior de los lugares cerrados. Algunos estudios indican que la contaminación del aire en estos ambientes puede resultar incluso más perjudicial para la salud que la de las grandes ciudades, ya que pasamos un 80% de nuestras vidas al interior de salas, edificios, oficinas y otros lugares cerrados.

No se trata sin embargo de ser  obsesivo con la limpieza a extremos que pueden resultar contraproducentes. Sí, porque los estudios científicos demuestran que una hipotética asepsia absoluta debilitaría el sistema inmunológico, que por el contrario requiere ser reforzado con el contacto en ambientes normalmente limpios, pero no en exceso.

Enemigos íntimos

El aire del baño y de la habitación concentra bacterias, hongos y partículas nocivas.
Ácaros. La cama es la mayor fuente de contaminación en una casa. El ambiente caliente, húmedo y con restos de piel favorece la proliferación de los ácaros, que causan alergias y enfermedades respiratorias.
Partículas nocivas. El humo de un cigarro es una fuente de pequeñas partículas suspendidas en el aire, estas responden por el 85% de la degradación en los ambientes cerrados e incrementan los riegos de problemas respiratorios, como el asma y la bronquitis.
Moho. Los hongos (popularmente conocidos como “moho”) proliferan en sitios donde se acumula la humedad. Además de en los techos, el moho acostumbra a aparecer en las paredes y los armarios, causando micosis, rinitis y asma.
Compuestos orgánicos volátiles. Las resinas, pegamentos y tintas utilizadas en paredes y muebles contienen sustancias químicas que se desprenden durante la aplicación, provocando dolor de cabeza, mareos y debilidad.
Bacterias. Aficionada al agua caliente, la bacteria Legionella pneumophila es la responsable por un tipo de neumonía complicada de curar. Puede residir en la regadera para descender junto con el agua o permanecer en el vapor del baño.
Bacterias fecales. Cuando limpie el inodoro no olvide limpiar su cepillo de dientes. Cuando se descarga el inodoro con la tapa abierta, las bacterias de las heces fecales se dispersan por el aire y permanecen allí hasta por dos horas, pudiendo fácilmente llegar a aquel cepillo en el lavamanos.

(Con información y foto de marcianosmx.com)


Redacción Digital

 
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