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Publicado el 13 Junio, 2017 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

¿Un amor diferente?

¿Cuál es el secreto de Walter y Dulcet? “El aguante”

Por Tania Rendón Portelles

Manos de ancianos

(Foto: 20minutos)

Dice Walter que en sus tiempos, cuando salía para la calle, no había mujer que se le resistiera, porque a falta de “labia” él tenía su “zumbao”. Por eso no necesitó de muchas palabras para enamorar a Dulce, con quien lleva unos 64 años de vida en común.

Chiquilla, quiero casarme contigo, reconoce que fue el único comentario que hizo y acto seguido entró a la casa de ella para
pedirle el “Permiso” al padre, dejando a Dulce con la boca abierta del asombro.

Comentó a la ACN que fue amor a primera vista y lo supo solo con mirarle a los ojos: Tuve la certeza de que la quería para mí, a pesar de tener, como señala mi nieto, las mujeres a “pululu”.

Para su sorpresa, él, un tipo bailador que al escuchar la música se le mueven solos los pies y amante de fiestas, ella no toleraba ni siquiera tirar un pasillo y para nada le gustaba ir a los guateques y rumbas que se armaban en el monte, solo asistía para “echarle el ojo al caballo”, aseveró.

Yo conocía a Walter, quién no iba a saber sobre el hombre más mujeriego y “emperifollao” del pueblo. Lo que pasa es que nunca me pasó por la cabeza que llegaría a fijarse en mí y se lo dije apenas salió de mi casa, que conmigo la cosa era más clarita que el agua del manantial o la luz del sol, que a mí sí me debía respetar, detalló esta mujer de 76 años mirando de reojo al compañero de alma, espíritu y luchas diarias.

Oye, vieja, ¿todavía con eso?, ripostó enseguida Walter a Dulce, quien siguió hablando como si no fuera con ella: A este no hay quien lo calcule, porque una vez estuvo medio perdido y al preguntarle qué se traía entre manos, me respondió: Toca madera, que a quien quiero es a ti.

Y según Dulce, esta fue la única vez que lo oyó profesarle su amor de manera abierta: Él ha sido un buen esposo, padre y abuelo, y siempre ha echado “pá ̓ lante” con la familia, qué más puedo pedir, refirió encogiéndose de hombros.

Sin embargo, el hombre de la casa, como se dice popularmente, comentó que nunca se ha salvado de los celos y aún hoy, él con 81 años de edad, sale para la calle y la vieja le sale con que ¡Oyeeeee, usted anda muy caminador!

¿Cuál es el secreto de tantos años juntos? Los dos responden sin titubeos y a modo de broma “El aguante”, y la risa de todos no se hace esperar.

Para él la solución ha sido el compromiso con lo que se siente; para ella, la paciencia de resolver los problemas entre los dos.

Tanto es así, que para esta pareja las promesas de amor nunca han sido necesarias, pues los hechos y el tiempo han validado cuánto llegó a estremecer en el corazón y cuerpo esa primera mirada.


Redacción Digital

 
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