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Publicado el 25 Agosto, 2017 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

El enigma científico del orgasmo femenino

Según plantea un nuevo estudio de la Universidad de Yale, el placer femenino es un vestigio evolutivo, y en el pasado tuvo una función reproductiva que desapareció con la ovulación espontánea. Al mismo tiempo, el clítoris pasó de estar dentro del canal vaginal a su situación actual
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Tal vez no todo el mundo esté enterado de que el 8 de agosto es el Día del Orgasmo Femenino. Fue en 2001 cuando la alcaldesa de una localidad de Brasil lo promulgó para aquel territorio, y siguiendo su ejemplo, asociaciones de mujeres y otros colectivos se fueron sumando al homenaje, en esa fecha, con campañas de concientización en
torno a la salud sexual. Sin duda el asunto es de la mayor importancia, objeto de investigación y polémica en el ámbito científico, que siempre se ha planteado comenzar por el principio: ¿Cuál es el origen del orgasmo femenino?

Para empezar, se trata de algo exclusivo de nuestra especie y no parece jugar ningún papel importante en la reproducción humana. Por eso, desde los tiempos de Aristóteles los científicos se han venido preguntando por el motivo de su existencia. Numerosas teorías han sido formuladas a lo largo de la historia, muchas de ellas teñidas o contaminadas por la moral imperante y la religión de cada época. Pero su origen y utilidad original ha sido siempre un misterio.

Estudio evolutivo sobre el placer sexual

El orgasmo de las mujeres pudo tener un papel fundamental para la vida humana: iniciar la ovulación. Según plantea un nuevo estudio de la Universidad de Yale, el placer femenino es un vestigio evolutivo, y en el pasado tuvo una función reproductiva que desapareció con la ovulación espontánea. Al mismo tiempo, el clítoris pasó de estar
dentro del canal vaginal a su situación actual.

Este es por tanto uno de los grandes misterios de la fisiología femenina. Intentar descubrir su función biológica actual o ancestral ha dado más de un quebradero de cabeza a biólogos y antropólogos. Hoy el orgasmo femenino no tiene función reproductiva, sin embargo, en el pasado pudo servir para provocar la ovulación. Un
nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Yale y el Hospital Infantil de Cincinnati, que se publica en el Journal of Molecular and Developmental Evolution, ha indagado en su origen evolutivo para llegar a comprender algo más del placer sexual femenino.

¿Pero por qué la atención solo se centra en el orgasmo de ellas?

“Mientras que el orgasmo masculino tiene una misión clara en la  reproducción, que es la transferencia de esperma, no existe tal función en las mujeres. Ellas pueden quedar embarazadas sin tener un orgasmo”, aclara  Mihaela Pavlicev, del Hospital Infantil de Cincinnati y coautora del estudio. “Entonces, ¿para qué sirve?”, se pregunta el otro autor del estudio, Gunter Wagner, de la Universidad de Yale. “ Y hay una pieza clave en este puzle: algunas mujeres no llegan al orgasmo en sus relaciones sexuales. Si tuviera una función biológica clara, el mecanismo debería ser más efectivo”, insiste Wagner.

El orgasmo como vestigio

La respuesta a la que han llegado estos investigadores es que el orgasmo de las mujeres es un vestigio evolutivo que no tiene utilidad práctica para la reproducción, aunque una vez la tuvo: desencadenaba la ovulación. Y “ahora posee nuevas funciones, como sus beneficios psicológicos”, explica Wagner. El ciclo de ovulación de las humanas es independiente de su actividad sexual, sin embargo, en otras especies de mamíferas viene inducido a través de la cópula. Por esta razón, los investigadores han establecido la hipótesis de que antiguamente las hembras humanas también ovulaban después del clímax sexual, y la evolución modificó este proceso hacia una ovulación espontánea. Esto significaría que el orgasmo femenino es un resto de aquella función que tenía en nuestras antepasadas y que actualmente se ha perdido, ya que hoy en día no parece existir ninguna asociación entre el placer sexual de las mujeres y la reproducción.

Sin embargo, una característica permanecería invariable desde entonces: la descarga neuroendocrina de prolactina y oxitocina, hormonas que segregan las mujeres en el clímax, juegan un papel esencial en la ovulación de las mamíferas.

“Observamos que el aumento hormonal que acompaña al orgasmo femenino humano también está presente en otras especies y es especialmente importante en aquellas que no ovulan espontáneamente, sino solo después de la cópula, como el conejo, el gato o el hurón”, indica Pavlicev. “En otras palabras, las hormonas de nuestros orgasmos inducen la ovulación en estas especies”, añade.

La migración del clítoris

Otro de los hallazgos más interesantes del estudio es que ha permitido saber que el clítoris no siempre ha estado en su posición actual.

Gracias a un análisis comparativo de genitales femeninos, los autores se percataron de que “cambiò de lugar al mismo tiempo que el cuerpo de las hembras pasaba de una ovulación inducida por el macho a una ovulación espontánea. El clítoris pasó de estar en el interior del canal vaginal de las hembras a estar donde actualmente está, pues ya no hacía falta alcanzar un orgasmo para ovular”, explica la investigadora. Según creen los investigadores, esto pudo deberse a que había perdido su función hasta ese momento.

El porqué de este cambio y de la evolución a la ovulación espontánea continúa siendo un misterio. La migración del clítoris lejos de la vagina hizo que fuera menos probable alcanzar el orgasmo con la penetración. ¿Por qué ese cambio, que aparentemente perjudica la predisposición de las mujeres hacia el sexo? “Nosotros no podemos
saber las razones por las que la evolución siguió ese camino”, responde la investigadora.

“Podemos especular que en los comienzos de la ovulación espontánea, el orgasmo y las hormonas que se liberan en él recordaran al organismo la ovulación inducida, lo que podría interferir en los ciclos regulatorios e interrumpir embarazos en caso de haberlos. Pero estas son cuestiones que requieren más investigación”, concluye Pavlicev.

(Con información de tribunafeminista.org y http://abcblogs.abc.es)

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Redacción Digital

 
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