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Publicado el 13 Junio, 2018 por ACN en ¿Sabías?
 
 

De eso no se habla, pero existe: calor tecnológico

Los flujos de calor modifican los microclimas y el clima, y a pesar de que existe un inventario mundial sobre las fuentes de emisión de GEI, “se carece de cálculos con una idea aproximada de la contribución del calor tecnológico al calentamiento global”
De eso no se habla, pero existe: calor tecnológico.

La tecnología es aliada del desarrollo, pero manejada inadecuadamente, puede ser uno de sus principales enemigos. (Foto: miprimervideo1a.blogspot.com).

Por PABLO SOROA FERNÁNDEZ

En la polémica del calentamiento global especialistas e instituciones subrayan la contribución de los gases de efecto invernadero (GEI) a esos cambios y rara vez mencionan al calor tecnológico, opina en Guantánamo un afamado geofísico cubano.

Víctor Bruno Henríquez Pérez,  alertó en exclusiva a la ACN sobre la tendencia académica de obviar las altas temperaturas desprendidas por los procesos industriales, la generación de energía, el transporte, las áreas asfaltadas y las construcciones acristaladas.

El miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental (Cubasolar), llamó a insistir sobre el daño a las áreas habitadas, provocados por esas “islas de calor”.

Otros signos enumerados por el entrevistado, en apoyo a su tesis, son el efecto invernadero en construcciones, el calentamiento de los suelos y el blanqueo de corales.

Los flujos de calor modifican los microclimas y el clima, y a pesar de que existe un inventario mundial sobre las fuentes de emisión de GEI, dijo, “se carece de cálculos con una idea aproximada de la contribución del calor tecnológico al calentamiento global”.

Añadió que cualquier proceso que expulse energía hacia el entorno también desprenderá calor y los sistemas de enfriamiento de los procesos industriales, más que “enfriar”  lo que hacen es incrementar el calentamiento de los espacios en que se ubican.

El aspecto térmico ha quedado excluido de una relación que debería “honrar” (la de quema de carbón negro y orgánico, el polvo mineral, aerosoles troposférico, la aviación y  los aerosoles volcánicos), especificó Henríquez Pérez, quien ha incursionado en la literatura, la divulgación  de la ciencia y la crítica cinematográfica y la biología.

Durante el Taller Internacional Cubasolar 2018 (Las Tunas, 20-25 de mayo de 2018), ante expertos de 11 países, el renombrado científico recomendó reducir el calentamiento de las aguas costeras por la posibilidad de “efectos devastadores muy pronunciados sobre la biota marina”.

En ambientes tropicales y subtropicales, expuso, muchos organismos están cerca  de su límite de tolerancia térmica, y el recalentamiento de su hábitat los perjudicaría irreversiblemente.

Citó a la fanerógama marina Thalassia testudinum, cuya tasa de crecimiento disminuye rápidamente con temperaturas mayores a 32 grados Celsius, y a tres grados más no se reproduce.

Conocida comúnmente como hierba de tortuga, forma praderas en lugares fangosos o arenosos del litoral caribeño, donde abunda una gran diversidad de invertebrados, y constituye parte fundamental de la dieta de la tortuga verde (Chelonia mydas) y del manatí (Trichechus manatus).  (ACN).


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