¡Increíble! Vea lo que anotaba Einstein en sus diarios privados
Así, Zeev Rosenkranz, editor y traductor de los Diarios de Viaje de Albert Einstein, dijo que algunos de sus comentarios son “racistas” y “degradantes”
(Foto: El Nuevo Diario)
Los diarios privados de Albert Einstein acaban de ser traducidos y publicados. El científico, que calificó el racismo como la “enfermedad de la gente blanca” y luchó por los derechos de las minorías, mantenía una doble moral, xenófoba y misógina, hacia los chinos, indios y japoneses.
Así, Zeev Rosenkranz, editor y traductor de los Diarios de Viaje de Albert Einstein, dijo que algunos de sus comentarios son “racistas” y “degradantes”. Esto contradice la fuerte imagen humanitaria que el científico se ganó a lo largo de su carrera.
Uno de los comentarios tuvo que ver con la manera de sentarse de los chinos, que Einstein observó durante sus viajes a Asia en la década de 1920.
“Los chinos no se sientan sobre los bancos mientras comen. En lugar de ello se ponen en cuclillas, tal y como hacen los europeos sus necesidades”, comentó.
“Incluso los niños carecen de espíritu y tienen una apariencia obtusa. (…) Esta nación es como el ganado”, escribió Albert Einstein en sus diarios.
“Para gente como nosotros, solo imaginarlo resulta terriblemente deprimente”, dijo.
“He notado la poca diferencia que hay entre hombres y mujeres. No entiendo qué clase de atracción fatal poseen estas mujeres chinas para que los hombres no sean capaces de defenderse contra la formidable bendición de la reproducción”, escribió en sus diarios, asombrado por el hecho de que las chinas puedan ser atractivas para los hombres.
Durante su viaje a Sri Lanka escribió que los habitantes de la capital, Colombo, “viven entre la porquería, a ras de tierra”. Explicó tal situación diciendo que ellos “hacen poco y necesitan poco”.
Einstein pareció tener mejor opinión sobre los habitantes de Japón, a quienes vio como “modestos, decentes y, en general, muy atractivos”. No obstante, allí también hubo comentarios retóricos que ponen en duda la inteligencia de los nipones.
“Las necesidades intelectuales de esta nación parecen ser más débiles que las artísticas. ¿Será una predisposición natural?”, se preguntó Einstein en su diario.
Zeev Rosenkranz relató que los comentarios que hace el científico a lo largo de sus diarios son racistas, pues describen a otros pueblos como biológicamente inferiores. “Las anotaciones de Einstein en los diarios sobre el origen biológico de la supuesta inferioridad intelectual de los japoneses, chinos e indios definitivamente no son subestimadas y pueden considerarse racistas”, dijo.
Previamente, estos diarios estaban disponibles únicamente en alemán como parte de una colección de trabajos reunidos en 15 volúmenes. Por esta razón, los representantes de la Universidad de Princeton comentaron que es la primera vez que sus diarios están al alcance de todos.





















Lo que yo he leído, sobre todo en el Gilles Deleuze de Mil Mesetas es que todos lo seres humanos practicamos alguna forma u otra de fascismo. Deleuze y Guattari desarrollan estos criterios a partir del debate sobre los microfascismos. Mucha gente podría no aceptar que su hija tenga amores con un homosexual, por ejemplo. Lo acepta en las hijas de otros.
En el caso de Einstein parecerían derivaciones de su cultura occidental. Y es que la cultura no es necesariamente conocimiento o sabiduría. Alguna vez noté que varones se oponían a que sus hijas fueran vacunadas un jueves porque eso interfería para ellos embriagarse los viernes: sabían la utilidad de la vacuna pero su cultura les impedía conocerlo realmente. En esto hay mucha tela.