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Publicado el 19 Julio, 2018 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Dos sobre recuerdos: son falsos los de la primera infancia, y se pueden borrar los malos

Los investigadores brit{anicos que realizaron el primer estudio aseguraron que es casi imposible acordarse de situaciones vividas cuando se tiene menos de cuatro años. En tanto que otros científicos estadounidenses creen haber creado un método para borrar malos recuerdos, que estiman ayudará a tratar las ansiedades y el estrés postraumático en los seres humanos
Son falsos los recuerdos de la primera infancia/ RT

(Foto: actualidad.rt.com)

Dicen que recordar es volver a vivir, solo que a veces esa vida es falsa, cuando se refiere a supuestas vivencias de la primera infancia, según los resultados de un estudio científico. En tanto acerca del mismo tema de las remebranzas, aseguran haber inventado una técnica para borrar malos recuerdos sin dañar los buenos. Si no estás al tanto, entérate aquí.

Los recuerdos de la infancia son un misterio y, en muchos casos, ficción. Así lo reveló un estudio realizado con la participación de 6.641 personas, que concluyó que cerca del 40% de ellas se acordaba de situaciones que, en realidad, no eran ciertas.

Al analizar los resultados de la investigación, especialistas británicos revelaron que el 38,6% de los consultados decía tener recuerdos de cuando eran menores de 2 años; de ellos, 893 aseguraban que se acordaban de situaciones de cuando no habían llegado al año de vida, publicó Psychological Science.

No obstante, eso no parece ser real, ya que las personas comienzan a retener las vivencias a partir de los 3 años o 3 años y medio. Lo que ocurre antes, es casi imposible de memorizar.

De acuerdo con los resultados del trabajo, las personas de mayor edad fueron las más propensas a relatar situaciones de la primera infancia y se refiere a cunas, pañales, cochecitos, a la primera vez que caminaron o intentar comunicarse antes de saber hablar.

¿De dónde surgen estas imágenes?

Para los investigadores no se trata de un invento, sino de posibles asociaciones con fotos, con el conocimiento de lo que implica la infancia y las historias contadas por familiares.

En ese sentido, la psicóloga Shazia Akhtar, de la Universidad de Bradford (Reino Unido), explicó que esos recuerdos pueden ser una combinación de “fragmentos de experiencias tempranas” y de “algunos hechos o conocimientos sobre su propia infancia”. A ellos se pueden sumar otros detalles, como que “uno tenía un pañal cuando estaba parado frente a la cuna”, lo que sirve para completar el sentido de la historia.

Por último, el psicólogo Martin Conway, de la Universidad de Londres, agregó: “Cuando a las personas se les dice que sus recuerdos son falsos, a menudo no lo creen”.

Se pueden borrar malos recuerdos sin dañar los buenos

Borrar malos recuerdos/ RT

(actualidad.rt.com)

Un grupo de investigadores de las universidades de Columbia y McGill (Estados Unidos) ha logrado borrar recuerdos a largo plazo de manera selectiva en una misma conexión neuronal… al menos, en una babosa marina borracha.

Así, esos especialistas han descubierto que la fuerza de las memorias asociativas y las no asociativas es mantenida por dos tipos diferentes de la molécula de proteína quinasa M y, si se bloquea una de esas variantes, se puede desactivar el respectivo tipo de memoria.

Los avances en los experimentos con ese molusco conocido como liebre marina, que se emplea con frecuencia en experimentos neurobiológicos, podrían permitir que esa técnica se aplicara en seres humanos, ya que las mismas versiones de esa proteína participan en la formación de nuestros recuerdos a largo plazo.

Por este motivo, “en teoría, nuestro estudio abre la oportunidad de tratar las ansiedades”, asegura Samuel Schacher, profesor de la Universidad de Columbia y coautor de la investigación.

Borrar el miedo y guardar la experiencia

Schacher explica que tras vivir eventos emocionales o traumáticos apilamos múltiples memorias, incluida la información incidental o neutral de ese momento, que pueden desencadenar ataques de ansiedad mucho después.

Por ejemplo, si una persona experimenta un asalto violento en un callejón oscuro y hay un buzón de correos cerca, se puede volver a poner muy nerviosa cuando tenga que meter una carta en otro buzón.

En ese caso, el miedo a esos lugares sería una memoria asociativa con información importante y útil basada en la experiencia —hay que evitar los callejones oscuros—, mientras que el temor a ese objeto sería una memoria incidental no asociativa indirectamente vinculada al evento traumático.

Samuel Schacher detalla que uno de los objetivos de su investigación es “desarrollar estrategias para eliminar las memorias problemáticas no asociativas grabadas en la mente durante una experiencia traumática sin dañar las memorias asociativas”.

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Redacción Digital

 
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