4
Publicado el 4 Octubre, 2018 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

¿Qué pasa cuando las abuelas quieren adueñarse de los nietos?

(Foto: ABC.es)

Las abuelas confiesan que cuando nacen sus nietos conocen otro gran amor… Sin embargo, muchas veces el exceso de cariño puede terminar en el conflicto de las abuelas que se adueñan de los nietos.

¿Cómo evitar ese conflicto? ¿Cómo solucionarlo sin que la abuela salga herida? Lo primero es tomar las cosas con la debida calma y comprender que aunque su intromisión pueda significar realmente una molestia, las abuelas no tienen mala intención, al contrario. Se trata de un asunto importante y delicado. Aquí nos proponemos, apoyándonos en un trabajo sobre el tema en lavidalucida.com, darte algunas ideas para evitar, o solucionar el problema.

Las abuelas desean intervenir, necesitan mostrar que son útiles. Ellas saben cómo cargar al bebé, cómo traducir los llantos de un niño en hambre, cólicos, gases, sueño, calor o frío. Sin embargo, el hijo es de los padres, quienes aprenderán a conocerlo bajo la única fórmula confiable de los padres primerizos: ensayo y error.

A pesar de ello, debes manejarte con cautela, escuchar lo que dice y entender que su conducta tiene una intención positiva. Al valorar su opinión le das espacio en su justa medida, como la abuela, aunque luego tomes tu propia decisión.

 La abuela mima demasiado al niño

Las abuelas tienen la virtud de la experiencia y la despreocupación por los límites.  Los padres deben educar a sus hijos, mientras que ellas, como regla, están en el mundo para mimar a los nietos.

Tener a una abuela cerca casi siempre es un alivio. Así que antes de alejar a quien en el fondo quiere ayudarte, primero comprende que el amor por su nieto la sobrepasa. Tu hijo pronto aprenderá quien establece las reglas y con quien puede romperlas.

La Dueña de los nietos

Cuando tu madre o tu suegra se cree la dueña de tu hijo comienza un triple conflicto: madre-hijo, suegra-nuera y marido-mujer. El desequilibrio es total, las discusiones se centran en una abuela que dice “yo hice esto así con todos mis hijos”, mientras que los nuevos padres están seguros de que quieren tomar un camino distinto.

Algunas abuelas entienden y se adaptan a los nuevos tiempos, otras pretenden adueñarse de los nietos imponiendo sus criterios y lanzando por la borda la relación con sus hijos o sus nueras. Algunas llegan al extremo de escabullirse y romper las reglas que han convenido con los padres para complacer a los nietos.

¡Qué reine la cordura y no la histeria! Las abuelas que se adueñan de los nietos solo desean recuperar el cariño y la atención perdida. Sus días se llenan de vida al sentirse útiles y revivir sus años de criar un niño, de ser quien tiene la sabiduría y la experiencia. Antes de explotar alguna bomba en tu hogar, intenta…

(Foto: El Español)

Solucionar el conflicto sin abrir heridas

  1. Sé paciente, habla todas las veces que sea necesario. Explica cada una de las razones por las que no estás de acuerdo con su método.  ¡La mejor postura es la de ser conciliadora!
  2. Incentiva su empatía. Ella también fue madre primeriza. Haz que te cuente cómo se sentía cuando la abuela de sus hijos le daba órdenes.
  3. Agradece cariñosamente los cuidados y atenciones que la abuela tiene con tu hijo. Recuerda que antes que nadie, las abuelas dispuestas, son tu mejor opción para cuidarlo.
  4. Recuérdale que amas a tu hijo tanto como ella y que eres tú la primera fuente de autoridad sobre el niño.
  5. Separa roles, el niño aprenderá qué puede hacer con la abuela y qué no está permitido con mamá y papá. A ti te corresponde poner límites, eso está claro.
  6. Elogia sus buenas intenciones, siempre que una persona recibe reconocimiento, su mente se abre a las nuevas ideas.
  7. Escucha sus consejos, si no estás de acuerdo igual agradécele su buena intención. A veces más que acepten lo que dice, ella lo que quiere es ser escuchada.
  8.  Busca influir en ella más desde la inspiración que desde el conflicto.  Cuando vea que tienes todo controlado empezará a respetar tus criterios.

Hasta aquí lo que, con buen juicio y experiencia se recomienda en la síntesis que aporta la fuente antes citada; pero por si ello no te resultase suficiente y dispones de un poco más de tiempo, ponemos también a tu alcance, desde una mirada diferente, estas otras reflexiones algo más extensas y profundas sobre el tema, en La vida es una broma muy seria

El lugar de las abuelas y abuelos en la crianza

(Foto: SIPSE.com)

De los abuelos esperamos madurez, la calidez de la sabiduría, el amor, la dulzura, la enseñanza y la experiencia sensata del paso del tiempo…es lo que se espera.

Los abuelos son de gran ayuda para sus hijos, son un apoyo excepcional y único, sin embargo la realidad de muchas familias no es esta.

Los abuelos son ayuda mientras brinden el soporte respetuoso y el amor para la nueva vida que ha llegado. Con la llegada del nieto o los nietos, los abuelos también despiertan viejas heridas, antiguos vacíos emocionales y psicológicos que con sus hijos no pudieron trabajar, se despierta una nueva oportunidad o el deseo de dejar una huella en sus nietos y no dejar este mundo en vano.

Así como existen madres y padres infantiles, también existen las abuelas y abuelos infantiles e inmaduros, aquellos abuelos que no respetan la crianza actual de sus hijos, que se entrometen, que manipulan emocionalmente a sus hijos y nietos, que hacen pataletas, que se roban el show, que triangulan y usurpan el lugar de sus hijos como padres de sus nietos.

Es una cruda y común realidad, estos abuelos pueden llegar a ser un gran problema en la vida y en la formación de la familia actual de sus hijos, pueden causar mucho dolor y sufrimiento a todos los miembros, especialmente a sus hijos.

(Foto: womenalia)

La llegada de un nieto despierta varias cosas, entre estas tres aspectos principales:

 

  • La cercanía de la muerte: A menos que una abuela o un abuelo tengan la madurez para aceptar la muerte como parte de la vida, (así tengan sus miedos personales) van a tratar de escapar de este hecho inevitable eternizándose en la memoria de sus nietos, aquí tenemos el ejemplo del abuelit@ chevere, que se iguala a sus nietos, que es como un niño mas, desautoriza a los padres, es entrometido generando rivalidades en el amor, comprando lugares que no le corresponden y poniendo a sus hijos en posiciones muy incomodas, esta más preocupado por recibir la atención de sus nietos que por brindar mirada, ejemplo de adultez, amor incondicional y soporte a sus hijos, quienes en esta etapa de crianza lo necesitan mucho. Esto no quiere decir que los abuelos no jueguen con sus nietos o que no puedan ser divertidos, sin embargo hay una diferencia entre el abuelo que juega y esta disponible (porque aquí se necesita doble disponibilidad, para sus nietos y sus hijos) y el abuelo que termina siendo una carga, que pone en tela de juicio la vida en familia que se esta formando y quiere hacer parte de este núcleo presente desde un lugar de padre, madre o centro de atención (niño), sin ejercer responsabilidad sobre sus actos. La cercanía de la muerte puede despertar un miedo muy profundo, que puede manifestarse con un deseo de cuidar constantemente a sus nietos, de volcar la vida a ellos, para no asumir su propia vida, o quizás las sombras y pendientes personales que nunca ha querido ver; en otros casos tenemos a los abuel@s desentendidos de todo, abandonadores, que no saben nada de sus nietos y mucho menos de sus hijos, que se relacionan superficialmente con ellos, porque conectar con la realidad de ser abuelos y antiguos padres puede resultar muy doloroso para sus vidas.
  • Oportunidad de reparar la crianza de sus hijos: Muchos abuel@s ven una nueva oportunidad en sus nietos para dar lo que no dieron a sus hijos en su momento. Parece una buena manera de hacerlo, pero no es posible, lo que no se hizo con los hijos en el momento de criarlos, no hay manera de hacerlo de nuevo, lo mejor que pueden hacer es repararlo. ¿Cómo? Dando esta reparación a sus hijos, es en este momento, en el que ellos están criando que necesitan el soporte, el apoyo amoroso de sus padres, dar el amor incondicional, el respeto por la vida adulta de sus hijos, abrir espacios donde puedan escuchar a sus hijos, escuchar lo que quedo pendiente, las emociones que aun vibran, las que no pudieron atender cuando fueron niños. Los nietos no pueden recibir la reparación directa de lo que sus abuelos no hicieron con sus padres, puesto que es una relación que se nutre generacionalmente, lo que los abuelos den emocionalmente a sus hijos hoy padres, estos últimos podrán darlo a sus nietos. Sucede mucho que los abuelos se desbordan en amor y cuidados, despertando viejas heridas de abandono y desamor en sus hijos, causando rivalidades; también pueden caer en el error de ver a su hijo en su nieto todo el tiempo, reviviendo su ma/paternidad, dejando de ver al niño real que aunque comparta rasgos de sus hijos, es un individuo nuevo y diferente, pueden llegar a ser entrometidos e irrespetuosos, porque este deseo, puede convertirse en una necesidad de control, de opinar continuamente, de invadir el espacio desde la carencia de lo no vivido. Si como abuel@s tenemos la intención de reparar a nuestros hijos o lo que nos falto como padres, podemos darlo directamente a nuestros hijos, a veces solo con escucharlos, limpiar sus lagrimas, las que han llegado con la nueva crianza, conversar y abrirnos al cambio, a saber que la historia para los que llegan puede ser distinta, puede reparar los vínculos, l@s abuel@s llegan a convertirse en gran soporte y fuente de amor, solo con reconocer que fuimos y somos fallidos, aceptar lo que no hicimos, para hoy decir lo siento y dar, porque tanto abul@s y padres en este momento estamos frente a una nueva posición de entrega incondicional.
  • Vacios emocionales y heridas de infancia: L@s abul@s también fueron niños, también son hijos de una crianza, llevan sus heridas y sus vacíos emocionales que si no han sido conscientes de ello durante toda su vida, en la llegada de sus nietos pueden volver a surgir. Puede pasar que estos abuelos que han vivido su vida sin registro interior alguno, mecánicamente quieran recibir atención continua de sus hijos y nietos, no son ayuda, ni soporte, suelen ser abuel@s que hacen pataletas si no se cumplen sus caprichos, que quieren acaparar la atención sea con sus emociones, tragedias y dramas personales o con juegos donde los protagonistas siempre son ellos, desautorizan constantemente, en casos extremos critican a sus hijos delante de sus nietos, arman peleas y no tienen consciencia alguna del respeto por la infancia de sus nietos, al igual que habría ocurrido con su hijos. Son abuel@s que cuestionan el estilo de crianza de sus hijos, que atacan, invaden con regalos no pedidos, que manipulan con emociones desbordadas, con dinero, enfermedades, accidentes, que no respetan los ritmos, ni el desarrollo de sus nietos, quieren replicar la crianza que ellos dieron a sus hijos, porque no tienen la capacidad de reconocerse como padres con errores, ni que se los recuerden. Esto es muy común en las familias, este tipo de relaciones toxicas suelen mantenerse incluso con los nietos, porque estos abuel@s ejercen mucha presión y manipulan con su lugar de padres a los hijos, generando dinámicas de maltrato psicológico, rencor e incluso odio. Son abuel@s que no permiten que sus hijos crezcan, que no aceptan la adultez y mucho menos que la vida de sus hijos ocurra sin que ellos sean protagonistas.

Estos tres aspectos, que pudieran considerarse los más comunes dentro del lugar que ocupan l@s abuel@s en la crianza de sus nietos, también pueden llegar a ser un gran problema para las familias, y no es ocioso reiterar que pueden causar mucho dolor especialmente en los hijos hoy que ejercen como padres.

Tenemos la tarea de revisar con detalle nuestras historias de infancia, tanto padres como abuelos, porque estas afectan directamente todo lo que hoy somos en relación a las nuevas generaciones. El hecho de acostumbrarnos a vivir en automático, simplemente creyendo que lo que pasa, aunque parezca extraño es normal, hace que repliquemos constantemente las dinámicas violentas que hemos mantenido desde niños con nuestros padres, hace que nos agredamos constantemente, que vivamos manteniendo una paz artificial por miedo a ver la realidad de los vínculos, que posiblemente aun tienen esperanza de ser distintos.

La inmadurez e infantilidad de l@s abuel@s puede agrandar heridas, crear distancias y en ciertos casos abismos sin puentes de encuentro, porque son tantos limites que se rompen, que alejar lo nuevo que viene con los hijos llega a ser lo más sano para todos, incluso para l@s abuel@s.

A l@s abuel@s que tienen la oportunidad de estar presentes en la crianza de sus nietos, de ser parte activa de sus vidas, no olviden que habrá algo que ni ustedes, ni nosotros comprendemos y es la novedad que estallará en un futuro cercano, el transito del nuevo mundo que hoy ayudamos a construir, desapegandonos amorosamente de la huella que dejamos y permitiendo que se nutran de lo que hoy nosotros como seres humanos somos.

Nuestro deber y compromiso siempre es el ejemplo, el ser nosotros y hacer de nuestra vida lo mejor que queremos para abrir espacio y que ellos no sean el resultado de nuestros pasos fallidos, sino que un día se descubran desde lo que nosotros también en ellos hemos cuidado y ayudado a gestar.

Abul@s es una gran responsabilidad y compromiso, es la belleza de ver crecer la vida, siendo más espectadores que protagonistas. Gracias por dar, comprender, respetar y amar.

Ojalá que estas informaciones te resulten de utilidad, aunque probablemente también tengas experiencias y sugerencias, similares o muy diferentes, que si deseas compartir igualmente con otros lectores puedes hacerlo aquí mismo, sin duda alguna de que será agradecido.


Redacción Digital

 
Redacción Digital