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Publicado el 9 Agosto, 2019 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Ligirofobia… ¿te suena?

Un trastorno de ansiedad relacionado con la percepción de sonidos estridentes o su anticipación. ¿Tendrá que ver algo contigo?
Ligirofobia miedo al ruido

La ligirofobia, también llamada fonofobia, es el miedo persistente e intenso a los sonidos fuertes o muy agudos. Suele presentarse en niños pequeños, aunque también es común en personas adultas que están constantemente expuestas a estímulos sonoros. ¿Te suena?

Veremos a continuación qué es la ligirofobia y cuáles son sus principales síntomas y tratamiento.

Ligirofobia: miedo a los sonidos fuertes

La palabra “ligirofobia” se compone del griego “ligir” que quiere decir “agudo” y puede aplicarse a los sonidos de este tipo; y la palabra “fobos”, que significa “miedo”. En este sentido, la ligirofobia es literalmente el miedo a los sonidos agudos. Otro nombre con el que se conoce a este miedo es “fonofobia”, que se deriva de “fono” (sonido).

La ligirofobia es una fobia de tipo específico, ya que se caracteriza por un miedo a un estímulo en concreto (los sonidos fuertes o bien, los sonidos muy agudos). Este miedo puede presentarse ante la presencia del ruido, pero no necesariamente. También puede desencadenarse en una situación donde se anticipe que un sonido fuerte se presentará.

Esto es común por ejemplo en fiestas populares donde se utilizan petardos, coehetes o globos, o también en personas que tienen contacto prolongado con dispositivos electrónicos que pueden emitir sonidos agudos. Así mismo, puede aplicarse tanto a sonidos como a distintas voces o incluso a la voz propia.

En caso de ser persistente, la ligirofobia podría no tratarse de un miedo de origen psicológico, sino de un síntoma de hiperacusia, que es la disminución de la tolerancia de los sonidos naturales causada por afectaciones en la fisiología de oído. (Quizás te interese: “Hiperacusia: definición, causas, síntomas y tratamientos“)

Principales síntomas

La mayoría de las fobias específicas generan la activación del sistema nervioso autónomo, que es el encargado de regular los movimientos involuntarios de nuestro cuerpo, por ejemplo, los movimientos viscerales, la respiración, las palpitaciones, entre otros.

En este sentido, ante la presencia del estímulo que provoca la fobia, los síntomas que se desencadenan son principalmente hiperventilación, sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca, disminución de la actividad gastrointestinal, y en casos concretos puede generarse un ataque de pánico.

En general dichas respuestas, que son características de los cuadros de ansiedad, son funcionales para nuestro organismo, en tanto que nos permiten defendernos de los estímulos nocivos. Pero, en otras circunstancias, estas respuestas pueden desencadenarse de manera no adaptativa, ante estímulos que no representan un daño real sino percibido.

Para poder considerarlo como una fobia, este miedo debe ser considerado como un temor irracional, es decir, debe generarse ante estímulos que por lo general no provocan temor, o bien, debe generar una respuesta de ansiedad desproporcionada ante el estímulo. La persona puede estar consciente o no de que su miedo es injustificado, no obstante, esto no le ayuda a disminuirlo.

Específicamente la ligirofobia se presenta con mayor frecuencia en niños pequeños. Esto no quiere decir que a las personas adultas no les cause temor o alerta escuchar un sonido fuerte que se presenta de manera repentina, sino que la respuesta de ansiedad puede ser más intensa en los niños pequeños. Finalmente, tal como puede ocurrir con otras fobias específicas, la ligirofobia puede generar conductas evitativas a espacios o reuniones sociales, lo que genera un malestar añadido.

Algunas causas

Las fobias pueden estar causadas por experiencias negativas directas ante el estímulo, pero no necesariamente. Según la gravedad y la frecuencia de dichas experiencias, la probabilidad de que se consolide una fobia puede cambiar. Otros de los elementos que están involucrados en la consolidación de una fobia son el número de experiencias seguras previas con el estímulo, y también la poca frecuencia de la exposición positiva con el estímulo, posterior al evento negativo.

Así mismo, las fobias específicas se adquieren con mayor facilidad ante los estímulos que representan una amenaza directa para la supervivencia del organismo, por ejemplo, este es el caso de las enfermedades. También puede aumentar la probabilidad de desarrollar un miedo intenso a los estímulos cuando estos generan una molestia fisiológica directa, que sería el caso de los sonidos intensos en la ligirofobia.

En el desarrollo de las fobias específicas también se encuentra involucrada la expectativa de peligro que tiene cada persona. Si está expectativa cuadra con la experiencia de la persona ante el estímulo, hay mayor probabilidad de que la fobia se desarrolle.

En el mismo sentido, se encuentran involucrados elementos como el aprendizaje condicionado de las respuestas de miedo, las habilidades de afrontamiento, el grado de apoyo social, y la información de amenaza que la persona ha recibido en relación al estímulo.

Tratamiento

Es importante considerar que muchas de las fobias específicas que desarrolladas en la infancia tienden a disminuir en la adolescencia y la adultez sin necesidad de tratamiento. Por otro lado, puede pasar que un miedo muy presente durante la niñez no desencadene una fobia sino hasta la adultez.

Si el temor al estímulo no sólo provoca una molestia, sino que está causando un malestar clínicamente significativo (impide a la persona realizar sus actividades cotidianas y genera respuestas de ansiedad desproporcionadas), existen distintas estrategias que pueden ayudar a modificar el acercamiento con el estímulo y reducir la respuesta desagradable.

Algunas de las más utilizadas son la desensibilización sistemática, las técnicas de relajación, las aproximaciones sucesivas a los estímulos que causan la fobia, la técnica de exposición vicaria o de modelado simbólico, el modelo participante, la exposición en vivo, las técnicas de imaginación y el reprocesamiento por medio de movimientos oculares.

Referencias bibliográficas:

  • Bados, A. (2005). Fobias específicas. Facultad de Psicología. Departamento de Personalitat, Avaluació i Tractament Psicològics. Universitat de Barcelona. Recuperado 20 de septiembre. Disponible en http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/360/1/113.pdf
  • Ligyrophobia. (2007). Common-phobias.com. Recuperado 20 de septiembre de 2018. Disponible en http://common-phobias.com/ligyro/phobia.htm

Por Grecia Guzmán Martínez (en Psicologia y mente)

  • Licenciada en Psicología por la Universidad de las Américas Puebla (México). Máster en Investigación e Intervención Psicosocial por la Universitat Autònoma de Barcelona, con experiencia profesional en inclusión social y educativa así como docencia en psicopedagogía. Cuenta con estudios en política pública y derechos humanos y actualmente es doctoranda en Psicología Social en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde trabaja temas relacionados con metodologías cualitativas, salud pública, salud mental, diversidad funcional y perspectiva de género.

Redacción Digital

 
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