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Publicado el 17 Septiembre, 2019 por Isidro Fardales González en ¿Sabías?
 
 

¿Hablamos de tributos?

Impuestos a los hombres apuestos

Los impuestos tienen casi la misma existencia que la humanidad. Son una especie de requisito para pertenecer a un grupo y han evolucionado al mismo tiempo que las sociedades

En la historia de la humanidad los impuestos no siempre han estado relacionados con el recaudo de dinero.

foto sitio KienKe.com
impuesto a la belleza

Las sociedades han tenido que entregar como tributo plumas de gallina, bueyes y pelo de mujer. También se han visto obligadas a cantar y bailar para tener derecho a la pesca, componer coplas para no pagar impuestos y tributar con horas de trabajo físico.

Los impuestos tienen casi la misma existencia que la humanidad. Son una especie de requisito para pertenecer a un grupo y han evolucionado al mismo tiempo que las sociedades. Sin embargo, los cobros absurdos no han cambiado con el tiempo. Estos son los impuestos más raros del mundo.

Impuesto a la belleza

El economista japonés Takuro Morinaga propuso aumentar los impuestos a hombres solteros y físicamente agradables.

La propuesta también pretendía reducir el tributo a los poco agraciados. El objetivo era dividir a la población japonesa en cuatro categorías: los lindos, los normales, los feos y los muy feos.

Impuesto a la obesidad

En 2007, el Ministerio de Salud y de Asuntos Sociales de Finlandia estuvo a punto de aprobar una ley que obligaría a los obesos a pagar más impuestos.

Las personas que tuvieran el Índice de Masa Corporal (IMC) normal no tendrían que pagarlo. En declaraciones oficiales, el Gobierno aseguró que la intención era premiar a todos aquellos que se mantienen en forma.

También se habló de reducir el IVA a los vendedores de bicicletas. No obstante, la norma no fue aprobada por considerarse discriminatoria.

Impuesto a brujas y adivinos

En 2011, la autoridad de Bucarest, la capital de Rumania determinó que quienes se dedicaban a la adivinación y la brujería debían pagar un impuesto de 16 por ciento de todos sus ingresos.

También fueron obligados a hacer aportes para el servicio de salud y jubilación.

Impuesto a la pornografía

Esto sucedió en 2005 y, pese a las objeciones de la industria de pornografía, finalmente Italia logró así encontrar un nuevo ingreso económico.

El ministro de Finanzas italiano, Giulio Tremonti, estableció un impuesto del 25 por ciento sobre toda la pornografía hardcore.

Impuesto a los sombreros

Entre 1784 y 1811, el gobierno británico creó un impuesto para quienes compraran sombreros.

El valor del tributo variaba según el precio de cada modelo. El no pago de tal impuesto conllevaba a una multa y hasta podía llegar a castigarse con la pena de muerte.

Impuesto a la barba

El Zar Pedro el Grande de Rusia reglamentó un impuesto para aquellos hombres con barba en crecimiento.

El monarca argumentó que sus compatriotas debían abandonar costumbres arcaicas; presuntamente quería acercarlos a los ciudadanos afeitados de la moderna Europa Occidental.

Impuesto a las ventanas

El rey Guillermo III de Inglaterra aplicó un impuesto para todos los dueños de casas con más de seis ventanas.

Sucedió a finales del siglo XVII y entonces algunas las personas prefirieron que sus hogares tuvieran poca luz.

El dinero lo usaba la corona para la guerra.

Impuesto a grasas saturadas

En octubre de 2011, el Gobierno de Dinamarca anunció el aumento de impuestos a productos como la mantequilla o el aceite.

El objetivo era prevenir problemas de salud entre su población. Se trató de una lucha contra la obesidad y  mejorar la calidad de vida.

Impuesto a flatulencias

En Irlanda y Dinamarca por poco se toman medidas extremas para cuidar el medio ambiente.

En ambos países se planteó la idea de crear un impuesto por las flatulencias del ganado doméstico luego de que un estudio científico determinaba que el ganado era responsable de un gran porcentaje de la emisión de gases de efecto invernadero.

El impuesto consistía en trece euros por animal.

Impuestos a la droga

Desde 2005 al 2009, los distribuidores de drogas en Tennessee (Estados Unidos) pagaron un impuesto por estupefacientes como marihuana, cocaína, crack y anfetaminas.

El pago se realizaba de manera anónima y la policía era la encargada de verificarlo. Por cada gramo de marihuana se pagaban tres dólares y medio, cincuenta dólares por gramo de cocaína y doscientos por gramo de crack .

En 2009, el Tribunal Constitucional lo declaró ilegal.

Impuesto a los inodoros

Los habitantes de Maryland (Estados Unidos) deben pagar cerca de treinta dólares al año por tener un inodoro en propiedad.

En este mismo lugar se debe pagar cerca de 46 mil dólares al año por bajar la palanca del baño. (¿ahorro de agua?)

Impuesto a los perros

En España se planteó un impuesto de entre 15 y 35 euros a las personas dueñas de perros.

Sin embargo, no era para todos los habitantes: no lo pagarían los ciegos propietarios de un lazarillo, las personas mayores de 65 años que vivan solas y las que adopten un animal de compañía.

Por su parte, en Carolina del Norte (Estados Unidos) a partir del cuarto mes de vida de un cachorro se paga diez dólares si el animal está castrado; y  75 dólares si no lo está.

  • A partir del sitio KienKe.com

Isidro Fardales González

 
Isidro Fardales González