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Publicado el 11 Noviembre, 2019 por ACN en ¿Sabías?
 
 

La controvertida lechuza

El siniestro pájaro del reino de las sombras

Al observarlas en pleno vuelo, o únicamente escuchan su ulular, buena parte de los humanos no pueden evitar que los pelos se pongan de punta, y sólo en algunas regiones las ven con buenos ojos, sobre todo cuando se posan en la torre de una iglesia
Lechuza

(Foto: ACN)

Por Maritza Padilla Valdés

Consideradas de mal augurio y reconocidas por brujas en algunas latitudes, las desdichadas e inofensivas lechuzas, son agredidas y hasta quemadas por la creencia de atraer la mala suerte, también por temor a su poco agraciado aspecto y al ambiente de sombras y nocturnidad en que se desenvuelve su existencia.

Al observarlas en pleno vuelo, o únicamente escuchan su ulular, buena parte de los humanos no pueden evitar que los pelos se pongan de punta, y sólo en algunas regiones las ven con buenos ojos, sobre todo cuando se posan en la torre de una iglesia.

Víctimas de las supersticiones, en múltiples culturas se asegura que su voz pronostica la proximidad de algún acontecimiento terrible, y en especial la del búho blanco es señal de muerte próxima.

Paradójicamente, en pocos países lo consideran un amuleto, lo mismo vivo, disecado o reproducido para usarlo como dije de un colgante, en tanto era hábito clavar en las puertas de las granjas ejemplares con sus alas extendidas para proteger la casa de maleficios.

Y es que a pesar de los años, aún persiste el mito de la mala suerte causada por algunos ejemplares de la fauna, pues cuentan que hasta la época victoriana se daba por hecho que los animales no poseían alma y quizás esa sea la razón del surgimiento de supersticiones con algunas especies, dentro de las cuales la lechuza y el búho tienen un rol protagónico.

Bautizada como pájaro siniestro, según la tradición oral, si vuela emitiendo un chillido por encima de la casa donde hay un enfermo, este muere; al igual si similar sonido se escucha al pasar por un lugar donde se realiza un parto, provoca el deceso del recién nacido.

De ellas también se decía antiguamente que acostumbraban a penetrar en las iglesias para beber el aceite de sus lámparas, por lo cual fue odiada por los creyentes.

Lechuza

(ACN)

Solitarias y quizás tristes, viven en cuevas, ruinas y muy raramente en huecos de árboles, ponen anualmente de cuatro a seis huevos, que atiende la hembra, aunque los pichones son alimentados por ambos padres.

Según expertos, la rapaz resulta un excelente controlador biológico natural, se alimenta de ratones, culebras y pequeñas presas que son consideradas como fauna nociva y trasmisora de enfermedades, por lo que su presencia entre los edificios y casas resulta benéfica, al aportar al ecosistema de las ciudades, y al equilibrio ecológico; pero ninguna buena obra la salva, pues hasta la actualidad continúan siendo atormentadas por la ignorancia.

De acuerdo con páginas digitales, pertenece al orden Strigiformes, las hembras suelen ser más grandes que los machos y aunque en su mayoría son sedentarias y solitarias, viven en pareja.

Poseen una excelente visión nocturna y son capaces de capturar a sus presas por medio del sonido, y la ayuda de sus enormes y fuertes garras.

Tiempo atrás en los campos cubanos existía la convicción de que ingerir el caldo de la lechuza curaba el asma en los niños, por lo que muchos ejemplares resultaron sacrificados con esos fines.

Cuenta una leyenda que los señores del inframundo Maya encargaron a las lechuzas cuidar un campo con árboles floridos para que los gemelos no robaran sus flores.

Ellas ignoraron el mandato y en su lugar enviaron a las hormigas arrieras, y como consecuencia, hurtaron las flores, y a modo de castigo, los señores del inframundo rasgaron la boca a las lechuzas y por esta razón la tienen hendida.

No existe basamento científico alguno que respalde la mala fama del manso animal, que cuentan hasta puede resultar una excelente mascota.

Hay también quienes la defienden y cuentan que en un torneo de fútbol celebrado en Colombia hace algunos años, atraída por las luces del campo de juego apareció una lechuza y deslumbrada, cayó a tierra, donde un jugador del equipo contrario le propinó una gran pateada.

La bronca que se montó fue descomunal, según refieren sitios digitales, pues el árbitro se vio obligado a detener el encuentro para tranquilizar a los atletas y permitir que el animal fuera urgentemente trasladado a una clínica veterinaria, pero ya sin remedio. Y es que para los colombianos, estas aves nocturnas resultan emisarias de la buena suerte, contrariamente a lo que muchos piensan.

Sin embargo, en Cuba, hay quienes al escuchar sus chillidos, no pueden evitar, por si acaso, pronunciar aquello de “sola vaya”. Y es que, como reza un viejo proverbio, “pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”.  (En ACN)

 


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