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Publicado el 24 Marzo, 2020 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Del Sol o de los hombres

Un significado diferente para Teotihuacán

Este hallazgo representa un paso más de la comunidad científica para conocer todos aquellos enigmas que se encuentran ocultos en la historia de México prehispánico.
La ciudad del SOl o de los hombres

foto: cultura colectiva

Durante muchos años se conoció el sitio arqueológico de Teotihuacán como el “lugar donde los hombres se convierten en dioses”, por su adaptación al español de náhuatl; sin embargo, tras el profundo estudio del Códice Xólotl y otras investigaciones epigráficas se reconoció que esta majestuosa ciudad en realidad fue nombrada por los pueblos que arribaron después del siglo VIII, cuando Teotihuacán ya estaba abandonada, como Teo Uacan, es decir la “Ciudad del Sol”.

En el año 2018, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de México, encabezados por Verónica Ortega, Edith Vergara y Enrique del Castillo, determinaron que el vocablo que bautiza a Teotihuacán hacía una relación directa al “Sol, el legítimo gobernante”.

Esta es una pequeña pista que nos acerca un poco más a descifrar los enormes misterios que rodean a la enorme metrópoli que algún día fue Teotihuacán; ¿quiénes la habitaron? ¿Qué hablaban? ¿Por qué desaparecieron? Con investigaciones profesionales y precisas algún día podremos contestar estas preguntas.

Por lo pronto lo que pudieron concluir los investigadores del INAH es que fueron los grupos que llegaron a esta región quienes bautizaron al Altiplano Central como Teo Uacan, la “Ciudad del Sol”. Incluso se aventuraron a declarar que probablemente fue un grupo mexica el que dio el nombre, ya que eran ellos los que al saber que esta gran ciudad estaba abandonada, acostumbraban hacer peregrinaciones para saquear los templos y llevar las ofrendas al recinto sagrado de Tenochtitlán. Existen muchas pruebas de estos saqueos ya que piezas propias de Teo Uacan fueron encontradas en el Templo Mayor de la Ciudad de México.

Verónica Ortega, Edith Vergara y Enrique del Castillo basaron su investigación en el análisis del Códice Xólotl hecho por Charles Dibble, a principios del siglo XVI.

El Códice Xólotl es un manuscrito ilustrado sumamente importante escrito en 1524, ya que narra más de cuatro siglos de la historia de Texcoco y el Valle de Teotihuacán, actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de París, Francia.

En el códice se encuentran un par de pictografías que representan a una pirámide y un sol junto a la palabra Teo Uacan que aparece bajo dicho glifo, haciendo evidente que este nombre era usado entre 1409 y 1427, un siglo antes de la caída de Tenochtitlán. Así lo aseguraron los investigadores en un boletín de prensa del INAH:

«Con esa ubicación temporal, podemos decir que el nombre de la ciudad surge en la historia y que sus elementos se ubican dentro de la hierofanía solar, es decir que el sol tiene un carácter sagrado. Otro aspecto interesante es que en diversas ocasiones, tales elementos están ubicados indistintamente, lo que podría indicar que fue escrito en varias lenguas para la comprensión de hablantes de otros idiomas. En ese sentido, no podemos proponer un nombre único, pero sí un solo concepto compuesto por una marca urbana (la pirámide) y el resplandor solar».

La propuesta fue debatida en la Mesa Redonda de Teotihuacán, respaldada por un grupo de arqueólogos y antropólogos expertos. Este hallazgo representa un paso más de la comunidad científica para conocer todos aquellos enigmas que se encuentran ocultos en la historia de México prehispánico.

(fuente: cultura colectiva)


Redacción Digital

 
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