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Publicado el 26 Mayo, 2020 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Poiquilodermia de Civatte ¿te suena?

¿Qué te ocurre si rocías perfume en tu piel antes de salir al sol?

Muchas veces se puede confundir este problema estético con una alergia u otras enfermedades de mayor consideración. Te contamos por qué pueden aparecer esas anti-ésteticas manchas en escote y cuello
Perfumarse la piel

Foto:Yahoo! Noticias

Aunque, lo más probable, es que este nombre (Poiquilodermia de Civatte) no te suene de nada, se trata de un signo de fotoenvejecimiento que se caracteriza por una dermatosis, y se manifiesta a través de unas pequeñas lesiones en la piel. Con el fin del confinamiento cada vez más cerca y el verano en ciernes son muchos los que buscan con ahínco el bronceado perfecto, por eso conviene conocer este trastorno cutáneo para no arriesgar aún más la salud de nuestra piel.

Y es que la exposición inadecuada de la piel a la radiación solar puede convertirse en un problema, pero además, el perfume crea un efecto lupa que genera estas lesiones en la piel y que, en muchas ocasiones, se confunde con una reacción alérgica.

La apariencia se puede describir como pigmentación moteada, hiper e hipo junto con capilares rotos. Este es el aspecto que puede tener, según ha mostrado el dermatólogo Pablo L Ortiz, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

Qué es

Perfumarse la piel

Pulverizar perfume o aftershave en el pecho y el cuello y salir directamente al sol puede causar una afección de la piel llamada Poiquiloderma de Civatte. /Foto: Yahoo! Noticias

La poiquilodermia de Civatte se caracteriza por áreas irregulares de pigmentación marrón rojiza. Es una alteración meramente cutánea pues no tiene afectación a nivel interno. Se trata de un problema estético pero que a la vez implica un daño solar. Por lo que esa piel puede ser más susceptible de desarrollar lesiones cancerígenas.

Esa degeneración de la piel hace que esta se afine (atrofia) y a la vez aparezcan alteraciones en la coloración, consistente en lesiones vasculares (vasos agrandados o telangiectasias), manchas marrones (hiperpigmentación), y a veces blancas (hipopigmentación).

Es más frecuente en el cuello y el pecho, en áreas expuestas al sol en forma crónica. Sus síntomas más evidentes son: hiperpigmentación, atrofia o adelgazamiento de la piel, así como dilataciones de los vasos superficiales.

Por qué nos salen manchas

El principal agente causal es la exposición a la radiación ultravioleta, es decir, el daño solar acumulado de forma crónica en nuestra piel, el cual empeora claramente en verano. Suele aparecer en mayores de 40 años y afecta con más frecuencia en personas de fototipo claro (piel y ojos claros) o en personas que han realizado exposición solar, aunque sea en el pasado.

También se han implicado como agentes causales los perfumes o ciertos cosméticos, que explicaría la afectación del lateral del cuello. Aunque las colonias y perfumes en sí no son el problema, es mejor evitar su aplicación directa sobre la piel que va a quedar expuesta al sol. Sobre todo, si tenemos en cuenta que son algunos componentes específicos de estas fragancias los que pueden desencadenar la dermatosis.

En cualquier caso, nada de esto ocurrirá a no ser que tomemos el sol de forma continuada sin el protector solar adecuado. Algo que hacemos habitualmente con la llegada del buen tiempo.

Los desajustes hormonales también favorecen la aparición de la poiquilodermia de Civatte, más aún durante la menopausia.  Y secar tu cabello e incluso usar un ordenador portátil también podrían estar causando estas lesiones sin que hayas reparado en ello. 

Y es que “el uso de saunas, vapores o sostener el secador de pelo demasiado cerca de nuestra cara puede hacer que aparezcan vetas de hilo de color o pequeñas debido al efecto del calor”, publica The Sun.


Redacción Digital

 
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