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Publicado el 4 Julio, 2020 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Un verdadero artista...del timo

La historia del abuelito falsificador y ladrón de obras de arte

Con el tiempo, Erik logró generar una relación “legal” con el arte, gracias a todos los conocimientos en técnica e historia de arte y restauración; de manera autodidacta, pudo desarrollar sus propias obras.
La historia del abuelito falsificador y ladrón de obras de arte

foto: CC

Su verdadero nombre era René Alphonse van den Berghe, aunque todos lo conocían como Erik el “Belga”, uno de los mayores ladrones y falsificadores de arte en la Europa del siglo XX, murió recientemente, en junio del 2020, a la edad de 81 años.

En su juventud, René se enlistó en el ejército belga, donde conoció a un compañero de origen español que le enseñó a hablar su idioma. Al terminar su formación militar René tenía 25 años y decidió convertirse en vendedor de antigüedades.

Tras no obtener el éxito deseado en este negocio, le dio un giro a su carrera y comenzó a robar obras de arte para sus exigentes clientes, que le indicaban donde se encontraban. René las tomaba, restauraba y luego se las vendía.

El ladrón comenzó a trabajar con el nombre de Erik y fue desarrollando sus habilidades en el hurto y la restauración de manera autodidacta, y con estos conocimientos pudo comenzar a falsificar obras para utilizarlas como un reemplazo de sus robos.

La historia del abuelito falsificador y ladrón de obras de arte

foto: CC

Su técnica de falsificación se perfeccionó en poco tiempo, muchas de sus víctimas no se percataron nunca del engaño gracias a estas precisas copias.

El Belga justificaba sus delitos, argumentando que sus compradores valoraban más las obras que sus dueños originales, quienes solían tener las pinturas en pésimas condiciones.

Erik el “Belga” desarrolló su carrera ilícita alrededor de 1960. En 1976 fue detenido en Bélgica y condenado a 10 años en la prisión de Verviers; sin embargo, al poco tiempo logró escaparse y resguardarse en España, donde continuó sus robos de arte sacro en iglesias y monasterios, principalmente en las provincias rurales de Castilla, León, Aragón, Navarra, La Rioja y Cataluña hasta 1982, cuando fue atrapado y llevado a la cárcel de Barcelona.

El hábil belga logró acordar su libertad provisional con el gobierno, a cambio de ayudar a encontrar las piezas robadas.

Gracias a esto más de mil 500 piezas restauradas por el belga fueron devueltas y Erik quedó absuelto de 14 juicios por robos. En 1985 decidió instalarse en Málaga, se casó con una abogada y publicó un libro autobiográfico llamado Por amor al arte.

Erik el “Belga” fue el responsable del robo de famosas obras de arte sacro, como las tablas de Pedro Berruguete en la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava, una pintura icónica del primer Renacimiento hispano; la Virgen de Revilla, la más vieja de España; la Silla de San Ramón, de estilo románico de la Roda de Isábena; y el retablo del Santuario de San Miguel de Aralar de Navarra, su robo mejor pagado, por el cual cobró 100 millones de pesetas en 1976.

La historia del abuelito falsificador y ladrón de obras de arte

foto: CC

Con el tiempo, Erik logró generar una relación “legal” con el arte, gracias a todos los conocimientos en técnica e historia de arte y restauración; de manera autodidacta, pudo desarrollar sus propias obras.

El artista optó por explorar el estilo gótico en sus pinturas. Además, donó una gran colección de estas obras a la iglesia, las cuales fueron subastadas y las ganancias se utilizaron para construir albergues.

Erik el “Belga” murió el 19 de junio del 2020 en Málaga, España, a consecuencia de un infarto y la diabetes que padeció los últimos años de su vida. A pesar de sus afecciones visuales, el artista/ falsificador/ ladrón de arte no dejó de pintar hasta el final de sus días.

(fuente: Cultura Colectiva)


Redacción Digital

 
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