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Publicado el 7 Mayo, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en ¿Sabías?
 
 

El deseo de una madre

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Beso materno, pintura de Mary Cassatt (1844-1926), pintora impresionista estadounidense radicada en Francia.

Beso materno, pintura de Mary Cassatt (1844-1926), pintora impresionista estadounidense radicada en Francia.

Toda madre quiere que su hijo sea feliz. La felicidad es un concepto muy subjetivo, en correspondencia con el país, las costumbres sociales y familiares, la extracción social, la religión y muchísimas otras condicionantes. Pero en cada una de las madres de la Tierra hay aspiraciones básicas, comunes a todas nosotras.

La primera de ellas es que nuestros hijos (as) nazcan, crezcan y se desarrollen saludables. Cuando así no sucede, mamá se vuelve el bastón, el balón de oxígeno, la gota de sangre y el siempre esencial equilibrio emocional. Vendrá luego velar por que no tenga hambre o sed, hecho indisolublemente ligado a la salud y a la calidad de vida de su futuro: entonces mamá es capaz de no comer para que su nene deje de llorar por un estómago vacío, o puede recorrer kilómetros en busca de agua. Casi parejo, le sigue que están protegidos del frío, de la lluvia, de las catástrofes naturales.

La seguridad desvelará a muchas primerizas: ¡qué no se caiga de la cuna!. La seguridad hará que la madre le enseñe al niño a mirar para todos los lados al cruzar la calle, y hasta le advierte de evitar conversaciones con extraños. Y cuando ya se hace difícil controlarlos, porque andan por pie propio, se reza o se aconseja. Una madre ansía que sobrevivan a la guerra, a las bandas criminales, a los gobiernos tiránicos… Es ahí cuando esa madraza pelea como nadie más a favor de la paz, o por causas tan conmovedoras tales reclamar por los desaparecidos. Ejemplos abundan alrededor del planeta, aunque para los latinoamericanos, el pañuelo blanco, emblema de las valientes Madres de Plaza de Mayo, es un referente. No solo apasionante, también inspirador. Y si alguno de los retoños es encarcelado por causa justa o injusta, se le visita o se exige enérgicamente justicia.

Felicidad para una mamá puede ser prosperidad económica, amor constante a pesar de conflictos irreconciliables, una relación de pareja feliz, realización profesional. La lista es casi tan larga como ese inédito apego hacia los(las) hijos (as). A ser mamá se “aprende” desde el mismo momento del parto, acto iniciático que agranda un instinto natural, acrecentado a través de la familia. De sus propias madres, y estás de otras…, en secuencia del componente maternal del ADN. No por gusto existe una frase anónima en el Oriente Medio que dice: “Madre, tu amor es verdaderamente ciego, porque me empezaste a amar antes de ver cómo era”.

Figura materna

La catedrática y fundadora del Centro de Investigación Histórica de la Mujer en la Universidad de Barcelona Mary Nash sostiene que “la figura de la mujer en la historia ha estado indefectiblemente unida a la maternidad, e incluso en los movimientos activistas e intelectuales feministas hasta el siglo XX era imposible que se desprendieran de su papel de generadoras de vida. De un lado, la derecha destacaba su papel como madres y guardianas naturales de la familia, y del otro la izquierda remarcaba su papel como madres que actúan en oposición al gobierno y a las instituciones para la preservación de la subsistencia familiar”. La especialista sostiene, por lo tanto: “No es extraño pues que la mayoría de los pueblos hayan encontrado un día para homenajear a esta figura, que no deja de ser el rol potencial de media humanidad. Aunque hoy en día la situación ha cambiado, el género femenino todavía tiene que luchar para que se le deje de asociar, única y sistemáticamente, a su capacidad de engendrar”.

El propio acto de que algo nazca y crezca es ya en si una maravilla. La fertilidad es una especie de fenómeno. Algunos antropólogos sostienen que la figura materna es una de las representaciones más comunes de las pinturas rupestres. Por otra parte, los imperios milenarios asociaron sus cultos mitológicos con la madre. Grecia veneraba a Rhea, raíz de los dioses más importantes de su cultura: Zeus, Hades y Poseidón. Igual sucedió con los romanos, los mesopotámicos y los egipcios.

Sin embargo, para Pablo Coronado, responsable del área de religión del sindicato de la enseñanza pública ANPE-Madrid, “fue el catolicismo el que llevó por bandera el festejo a la figura de la madre, asociado a la Virgen María, asentando esta tradición en Europa”. Y eso conllevó a que durante la Edad Media se institucionalizara la celebración en la que se le honraba llevando flores a la iglesia. En Inglaterra, también por ese período, se celebraba el cuarto domingo de cuaresma el Domingo para Servir a la Madre, en el que los trabajadores tenían el día libre para visitarlas e incluso recibían un dinero para hacerlo si vivían lejos. Hoy en día, la celebración allí sigue teniendo lugar en esta fecha, la cual varía cada año.

Coronado lleva razón, aunque considero que enfatizar en la importancia del llamado Viejo Continente termina siendo un criterio etnocéntrico y europeísta, dejando de lado que las cruzadas contra otros rincones de la Tierra trajeron el mito.

María en hebreo significa “la elegida”, “la amada del Señor”, o “Madre de Dios”, según la versión de la onomástica antropológica –disciplina que estudia el origen histórico de los nombres propios– a la que se acuda. Esa María, la del milagro, del pesebre y de la localidad de Belén, acrecentó el imaginario popular alrededor de la figura materna. Vistas así las cosas, esta devoción no es exclusiva de Europa; recuérdese que el niño Jesús nace en tierras del Oriente Medio, en Belén, ciudad de Cisjordania, en la actualmente Palestina ocupada. En el Islam, la madre de Jesús se pronuncia Maryam, y es mencionada setenta veces en el Corán como la más grande de todas las mujeres. Incluso en ese texto religioso “oriental” se hace alusión a María más veces que en el Nuevo Testamento.

Nuestra moderna fiesta
Una madre debe redoblar su paciencia en el momento de la adolescencia (unicef.org)

Una madre debe redoblar su paciencia en el momento de la adolescencia (unicef.org)

Hay imprecisiones en las fuentes consultadas sobre el año en que en los Estados Unidos se empezó a gestar la idea. Van desde 1903 hasta 1908, dato en sí mismo irrelevante, porque aquí lo importante es señalar que, debido al empuje económico, militar, la nación norteamericana comenzó su influencia internacional, extendiendo el Día de las Madres a 46 países. En lo que sí hay coincidencias es que mucho tiempo antes, en 1870, la poetisa y activista social estadounidense Julia Ward Howe escribió la Proclama del Día de la Madre, con un revolucionario lema: “¡Levántense, mujeres de hoy!”. A su alrededor, en Boston, madres y niños se reunían semanalmente para debatir asuntos femeninos esenciales, mientas sus descendientes dibujaban, cantaban o simplemente corrían.

No obstante este activismo, es la también norteamericana Anna Reeves Jarvis (1864–1948) la que el 12 de mayo, presumiblemente de 1907, decide cortar de cuajo su dolor y depresión por la muerte materna, a pesar de los dos años transcurridos. Su decisión fue radical: cambió llanto por flores, abrió ventanas y convocó a las vecinas para recordar a su mamá, en su increíble vida: Ana María Reeves Jarvis, durante y después de la Guerra Civil estadounidense le dedicó sus fuerzas a trabajar por su comunidad, y su familia. ¿Cómo? Promoviendo cuestiones de salud y de seguridad social de las mujeres trabajadoras.

Su hija la honró, y de qué manera: no bastándole el festejo en su casa, se movilizó tan fervientemente que, en 1914, el presidente Woodrow Wilson fijó la efeméride para el segundo domingo de mayo. Y de ahí que la fiesta recorrió el orbe, y no obstante la enorme penetración de los EE.UU. en este hemisferio hay lugares que tienen fijada otra fecha, acorde con su propia historia. En Argentina es el tercer domingo de octubre; en Costa Rica, el 15 de agosto; en México y Guatemala, el 10 de mayo, mientras que en Panamá es el 8 de diciembre. En España es una semana antes que la nuestra.

Comercialización de la iniciativa

Son las ventas de regalos, postales y flores los negocios más lucrativos cuando llega el Día de las Madres, de lo cual Anna Javis fue testigo. Públicamente muchas veces protestó por ver “su” celebración convertida en un negocio más. Perdiendo el objetivo primordial de reconocer el valor de las madres con un gesto sencillo, natural, no ligado al dinero. Indignada intentó revertir la fecha como Fiesta Nacional. No lo logró. En 1923 declaró: “No creé el día de la madre para tener lucro’”.

Infortunadamente, el comercio se ha impuesto promoviendo un consumismo desenfrenado. Un muy buen texto de Beatriz de Vera, publicado en abril de 2016 por El País bajo el título “El día de la madre no lo inventó El Corte Inglés” afirma que “los españoles gastaremos treinta millones de euros en flores y una conocida cadena de centros comerciales nos confirma que esperan incrementar un 5 por ciento de las ventas respecto al año pasado. Perfumes, libros, complementos, cestas de frutas o chocolate son algunos de los clásicos. Pero poco a poco se van abriendo hueco los equipos deportivos o las cajas experiencias con masajes, tratamientos de belleza o incluso un paseo en globo. Tampoco puede faltar la tecnología: el Apple Watch en color rosa cuarzo y en blanco, o el Galaxy A5 en rosa, son los reyes del mercado”.

Por suerte, hay esperanzas, porque no todas las personas sucumben al mercado. Asimismo, la Covid 19 ha colocado en primer lugar lo realmente importante en la vida: las atenciones humanas.

Ajustes mundiales y curiosidades

Más allá de las fronteras del continente americano también la bendita fecha se celebra, a pesar de las desigualdades entre países ricos, de ingresos medios y pobres. Dejando de lado las aproximaciones profundas sobre el tema del actual reparto de riqueza, África lidera las desventajas. Motivo más que justificado para que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) haya creado un programa tendiente a empoderar a la mujer por medio de grupos como el Comité de Madres. Uno de sus propósitos centrales es ayudar a las madres a detectar y prevenir la desnutrición. Las africanas son fuertes, porque la mayoría viven en el medio rural y trabajan entre 16 y 18 horas diarias.

La entrega de la mamá africana conmueve (coordinadoraongd.org)

La entrega de la mamá africana conmueve (coordinadoraongd.org)

Esa extenuante jornada contempla además las tareas domésticas: buscar leña y agua, preparar la comida, atender el huerto familiar y dedicar un tiempo extra a la venta informal en mercados, carreteras y estaciones de autobuses. Para las que viven en las ciudades tampoco es fácil. Ellas enfrentan una serie de prejuicios; por ejemplo, si deciden pedir un crédito bancario para abrir su propio negocio. Con todo ninguna de ellas se rinde, y se regalan el “lujo” de celebrar su día: Angola y Sudáfrica son los únicos de los cincuenta y cinco países africanos que lo celebran el primer domingo de mayo. Nigeria lo hace el cuarto domingo de cuaresma; Argelia, Egipto y Marruecos, el 21 de marzo, coincidiendo con la llegada de la primavera; y Túnez, el último domingo del presente mes.

Casi la totalidad del universo árabe no islámico celebra el Día de las Madres cada 21 de marzo. La arrancada para la Fiesta comenzó en Egipto en 1956. Sociedades con fuertes tradiciones, todavía leen poemas y dan sencillas muestras de cariño. Estudios sociológicos contemporáneos advierten de que los regalos materiales van ganando la pelea, lo mismo que en el resto del planeta. El tema adquiere otro cariz para los musulmanes, porque según su Libro Sagrado, la madre debe ser respetada y valorada durante toda la vida. De todas formas, los menos radicales identifican una especie de celebración a las madres cuando el 27 de julio se efectúe el Día de la Mujer musulmana. La inspiración es el nacimiento de la Purificada Fâtima Az-Zahrâ, en el año 604. A ella se le aprecia como “la Señora de las mujeres del Universo”, porque era la hija del profeta Mahoma. Y al Igual que el nombre María para Occidente (incluida Latinoamérica) es el más usado, así lo es Fátima para el ámbito islámico.

Es notorio el desconocimiento de las “normas” que predica el Islam. Escudándose en un negativo y peligroso fanatismo religioso de algunos, los poderes mundiales son los responsables de la lamentable estigmatización. Son otras normas nada más. Sin embargo, dicha fe señala que la madre debe ser honrada tres veces más que el padre: por las dificultades del embarazo, por el parto y luego por la devoción al amamantar. El sitio digital Islamweb.net reproduce el Tratado sobre los Derechos, el cual en una de sus partes indica textualmente: “El derecho de tu madre es que tú seas consciente de que te llevó donde nadie lleva a nadie, te dio el fruto de su corazón que nadie da a nadie, y te protegió con su oído, su vista, sus manos, sus pies, su cabello, su alegría, y con todos los miembros de su cuerpo, sintiéndose jubilosa y alegre por ello, poniendo total atención y cuidado, y tolerando molestias, sufrimientos, incomodidad y aflicción hasta que tu fuerza la apartó de ti y te dispuso sobre la tierra”.

Y continúa: “Ella se sentía complacida si estabas saciado aun teniendo ella hambre, si estabas vestido aunque ella estuviera desnuda, si estabas ahíto de bebida aun teniendo ella sed, si estabas a la sombra aun estando ella expuesta al sol. Te infundía bienestar aun en su desgracia, te deleitaba procurándote un buen sueño aun en su desvelo. Sus entrañas fueron para ti un recipiente, y su regazo un cobertor. Sus pechos fueron tu abrevadero, y todo su ser una protección para ti. Soportó y te protegió del calor y del frío de este mundo. Debes agradecerle por todo eso, pero no serás capaz de hacerlo sino a través de la ayuda de Allah”.

En lo relativo al continente asiático, este con los cambios de época incorporó costumbres extranjeras: también exaltan la figura materna el segundo domingo de mayo, haciéndose habitual que ese día se les obsequie principalmente con flores: las caléndulas, las rosas, las flores de loto, y que se hagan guirnaldas. Japón sobresale por preferir las rosadas, que en su estado natural llenan de colorido el entorno durante toda la etapa primaveral. Allí la reverencia a la maternidad tiene su origen en los años 30 del siglo XX en homenaje a la emperatriz Koujun, madre del emperador Akihito.

Mientras que en China se hizo costumbre por la misma época. Empezaron en Hong Kong y Macao, y de ahí pasó a la parte continental. Coincidentemente, la fiesta se relaciona con el segundo día del cuarto mes lunar, nacimiento del filósofo Mencius (372 a.C-289 a. C), el más eminente seguidor del confucianismo. Este personaje –Mengke para Occidente– era hijo de una mujer sumamente dedicada, famosa por la devoción hacia los estudios de su hijo. Algunas fuentes dicen que gracias a ella él pudo hacerse  sabio.

Día de las Madres en Cuba

La mayoría de los historiadores cubanos aseguran que la inaugural fiesta por mamá ocurrió en La Habana, en Santiago de las Vegas, hoy municipio de Boyeros. El suceso emuló a los Estados Unidos: el segundo domingo de mayo, pero de 1920. Hay referencias bibliográficas que le dan crédito al periodista Víctor Muñoz, quien en el diario El Mundo publicó la crónica “Mi clavel blanco”, dedicado a las progenitoras. Al tiempo que salía el texto, el teatro del Centro de Instrucción y Recreo de la mentada localidad se abarrotó de población en general, convocada por el intelectual Francisco Montoto. Ese 9 de mayo, de 1920, se recitaron los versos del Héroe Nacional José Martí. Se sostiene que los “vegueros” fueron perseverantes, logrando que en 1928 el senador Pastor del Río presentara a la Cámara de Representantes la idea, que convenció y pasó a tener carácter de Ley Nacional.

Es extendido el criterio de que “la paternidad” cubana de tan linda celebración tuvo lugar gracias al entusiasmo de Santiago de las Vegas, pero hay quien asegura que no. Sitúan la primacía en Puerto Padre, en las Tunas. Esta afirmación sostiene que el maestro masón, el doctor Eduardo Queral se le adelantó a la localidad occidental un mes, el 6 de abril de 1920. Algún tiempo atrás, medios nacionales, como Cubahora y Juventud Rebelde, difundieron esta última versión, defendida en 2008 en un texto periodístico de Juan Morales Agüero, corresponsal del juvenil diario en esa provincia oriental. Otro reto para los historiadores nacionales.

(www.conmishijos.com)

Al final, lo que cuenta es el agasajo, la distinción a las progenitoras de Cuba: madres de armas tomar (literalmente), de firmeza de carácter y de echar siempre pa’lante. En mi opinión, es una bella expresión de afecto que disfruto: cakes sabrosos, postales emotivas y cositas útiles para todos los tiempos, pero también considero que lo verdaderamente amoroso no se expresa en un Día. Sí ya mamá partió hacia ese lugar desde donde es imposible el retorno, el homenaje más hondo será entonces “rescatarla” de allí recordándola en sus desvelos, y continuar con las tradiciones enseñadas. Y para aquel dichoso que todavía “aguanta” sus regaños o “goza” de sus mimos la mejor expresión de reverencia radicará (tal como yo lo creo) en no escatimar el detalle cotidiano o el de expresarles el amor que les tenemos. Porque el único regalo que siempre valoraremos las madres por sobre cualquier objeto responde a un sencillo deseo: un abrazo.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda