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Publicado el 2 Mayo, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en ¿Sabías?
 
 

La risa de los sabios

risa mascarilla nasobuco

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Riámonos de nosotros mismos si es preciso, pero puertas adentro. Al andar por la calle, hagámoslo también, pero sin quitarnos la mascarilla o nasobuco porque de nada vale una buena carcajada social si esta puede contribuir a la expansión de la Covid, pandemia que pretende quitarnos una de las cualidades más sanas y paradójicamente más contagiosas: la risa.Neruda y Matilde riendo / Foto en Interferencia

A Pablo Neruda uno se le aproxima fundamentalmente por su gran obra literaria, de las más grandes del siglo XX; sin embargo, fue asimismo senador de la república chilena, miembro del Comité Central del Partido Comunista, embajador en Francia y hasta precandidato a la presidencia de su país. La pobreza y la indiferencia de los ricos lo desgarraban. En uno de esos momentos de tristeza le escribió a Matilde, su compañera y amor: “Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados a veces de haber visto la tierra que no cambia, pero al entrar tu risa, sube al cielo buscándome y abre para mí todas las puertas de la vida”.

Seamos sabios
Cerebro y risa/cereblog007 - WordPress.com

(Ilustración de cereblog007 – WordPress.com)

El cubano, en su sabiduría popular de siglos, sabe raigalmente lo que los estudios científicos contemporáneos corroboran. El sitio digital argentino EMSOL, institución profesional para mejorar la calidad de vida de los pacientes, difunde con ciencia que: “las endorfinas son responsables de hacernos sentir felices, y también de ayudamos a bajar los niveles de estrés. Inclusive fingir la risa o una sonrisa funcional, ya que el cerebro no distingue entre lo real o lo falso e interpreta la posición de los músculos de la cara de la misma manera. Esto se conoce como la hipótesis de la retroalimentación facial. Mientras más se estimula el cerebro para liberar esta sustancia química nos sentimos más felices y relajados. Y a medida que se incrementan las endorfinas, se reduce el cortisol, la hormona del estrés. Además, reír es un ayudante natural de la respiración. Expande los pulmones, estira y relaja los músculos del cuerpo y estimula la homeostasis. Esto ejercita el cuerpo, repone el oxígeno de las células”.

Cubanita felz

¿Cuántas sonrisas así esconden los necesarios nasobucos desde hace más de un año? (Foto: PASTOR BATISTA VALDÉS).

Acá en esta bendita Isla no hemos necesitado de tales estudios para reír como práctica habitual frente a situaciones estresantes que tal vez a alguien le pudieran parecen “pequeñitas”, en contraposición a los de una nación en su conjunto. El choteo, la burla son en nosotros innatos mecanismos defensivos, como respuestas positivas opuestas a la negatividad que emana del universo diario de problemas muy cubanos. Por eso, si nos reímos de impotencia o de soberbia, pero al mismo tiempo actuamos y denunciamos lo mal hecho, iremos derribando burócratas, insensibles, aprovechados…y seremos más dichosos.

También nuestra alegría y ganas de vivir significarán otro huequito al maldito muro del bloqueo norteamericano: la soberanía científica de Cuba socialista ha permitido la creación de candidatos vacunales propios contra el SarsCov-2, ya en fase de inoculación, que en un futuro muy próximo será nacional: ¡Magnifico motivo para reírnos a carcajadas del imperio! No obstante, no seamos inconscientes: Cada risa compartida en grupos físicos provocará después el llanto del personal de salud, del familiar, del amigo, si alguien muere de Covid a causa de un actuar imprudente.

Toca vivir la alegría de esta, nuestra Cuba guapa, echándola pa’lante, pero ahora sin quitarnos el nasobuco, sin hacer fiestas, esperando que pasen los días reglamentarios del aislamiento cuando alguien amado enferma o entra en el país. Reír, también, responsablemente.

Otra fiesta mundial
Yoga de la risa

Foto en VIX

El doctor indio Madan Kataria, fundador del movimiento de Yoga de la Risa, impulsó la idea de un Día Mundial para esta expresión emotiva. La propuesta prendió, porque ¿a quién no le gusta sentirse y ser feliz? Desde 1998, el primer domingo de mayo, los seis mil clubes de más de 70 países se han reunido para “morirse de la risa”. Empero, como actualmente se pudiera fallecer a causa de una enfermedad nueva si la risa lleva el aliento de persona en persona, el año pasado se utilizaron la redes sociales (Facebook, Telegram, WhatsApp o Twitter) para el “contagio” risueño.

Esta comentarista le promete a su Grupo de amigos de Praga (ex alumnos de la Universidad, en Checoslovaquia) que ese día redoblará la “catibía” para embullar al colectivo a una avalancha de chistes, memes y stickers divertidos, reproduciéndoselos a mi esposo, hijo y a otros “socios”. Vamos a bromear y a cuidarnos.

Nos ha tocado una lotería indeseable, por lo cual en esta etapa no son adecuados para la salud los encuentros físicos. Puede utilizarse además la telefonía fija. Y en La Habana, por ejemplo, se puede recurrir a una tradición muy nuestra: chotear de balcón a balcón. Sí, como en la tira cómica del periódico humorístico Palante Ay Vecino, de mi ocurrente suegro Blanquito. Qué importa que fuera de casa nuestra sonrisa no sea apreciada. Nosotros la experimentamos y otros lo harán, y aunque solo dura un instante, su recuerdo a veces es eterno: una puesta de sol, una acción solidaria, un gesto amoroso, alguna ocurrencia infantil. O el comprobar que en el entorno patrio todos seguimos en el “cubaneo” pero responsable y sabiamente, usando el nasobuco. Y entonces sí, motivo de más para alegrarse, protegiendo la vida.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda