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Publicado el 8 Junio, 2021 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

¿Tiene base científica ‘a quien madruga Dios le ayuda’?

Despertador

Cambiar el patrón de sueño en solo una hora reduce el riesgo de trastornos depresivos graves/ Foto en Yahoo!Noticias

La sabiduría popular suele ofrecernos con frecuencia buenos consejos que, en ocasiones, terminan convertidos en sentencias, frases populares o refranes.

No debería sorprender que estos dichos, forjados mediante el paso de los años y la experiencia acumulada, tengan siempre su punto de razón o incluso que aporten nuevos enfoques a un tema ya conocido.

Estos días un equipo de investigadores de la Universidad de Boulder, Colorado, ha publicado en JAMA Psychiatry un amplio estudio genético que apoya el célebre proverbio de “a quien madruga, Dios le ayuda”, reporta Yahoo!Noticias.

Gracias a diferentes estudios observacionales anteriores sabemos que los noctámbulos tienen una mayor probabilidad de sufrir depresión que los madrugadores, independientemente del tiempo que duerman, sin embargo aún quedan muchas preguntas abiertas al respecto.

En esta relación entre tiempo y estado de ánimo, una de las cuestiones que más se repiten en consulta por parte de los pacientes es cuánto debemos cambiar nuestros patrones de sueño… la respuesta es un poco.

“Descubrimos que despertarse algo más temprano yendo a dormir solo una hora antes se asocia con un riesgo significativamente menor de depresión”, explica la profesora Celine Vetter, una de las responsables del artículo.

El trabajo es además uno de los más extensos y detallados que se han publicado hasta el momento y ha analizado datos de más de 840.000 personas para concluir que despertarse antes puede reducir el riesgo de depresión mayor en un 23%.

Confirma estudio anterior

Este dato confirma un estudio anterior de 2018, realizado con personal médico de diferentes hospitales de Estados Unidos, que mostraba que los “madrugadores” tenían hasta un 27% menos de probabilidad de desarrollar depresión en el transcurso de cuatro años.

El nuevo artículo publicado estos días representa “una de las pruebas más sólidas hasta el momento de que el cronotipo (la propensión de una persona de dormir en un momento determinado) influye en el riesgo de depresión” y además es uno de los primeros estudios en cuantificar qué cambio horario es necesario para obtener una influencia clara en la salud mental”.

Trabajar con un tamaño de muestra tan grande no es el único reto al que se han enfrentado los investigadores. Estudios anteriores se basaban en grupos pequeños, utilizaban cuestionarios de pocos puntos o no tuvieron en cuenta factores ambientales que pueden influir tanto en el momento del sueño como en el estado de ánimo, con el riesgo de desequilibrar los resultados.

Método  “aleatorización mendeliana

Los investigadores acudieron a diferentes bases de datos biomédicos (ADN 23 and Me o UK Biobank) que incluían amplios cuestionarios e información detallada sobre patrones del sueño de cientos de miles de personas y los analizaron utilizando un método denominado “aleatorización mendeliana” que utiliza variantes genéticas para determinar si una asociación observacional entre un factor de riesgo y un resultado es consistente con un efecto causal.

Este elemento del estudio es crucial ya que en este tipo de trabajos, donde los trastornos del estado de ánimo en sí mismos pueden ser los causantes de alterar los patrones de sueño, se corre el riesgo de confundir relación con causalidad.

Según estas bases de datos, aproximadamente un tercio de los sujetos encuestados se definen como madrugadores, un 9% son noctámbulos y el resto se encuentran en diversos puntos entre medias. Los investigadores cruzaron estos datos con información genética y registros médicos sobre diagnósticos de trastorno depresivo mayor para descubrir que cada punto medio del sueño de una hora antes (ya sea entre la hora de acostarse o la hora de despertarse) se correspondía con un 23% menos de riesgo de trastorno depresivo mayor.

Como despertarnos más temprano es siempre más difícil, la sugerencia es que si alguien se va a dormir normalmente a la 01:00 am, podría adelantar su rutina e irse a la cama a medianoche. Un gesto simple con el que podría conseguir una reducción en el riesgo de sufrir trastornos depresivos graves de hasta un 40%.


Redacción Digital

 
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