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Publicado el 13 Agosto, 2021 por Nestor Nuñez en ¿Sabías?
 
 

De aloha…a hello

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Por NÉSTOR NÚÑEZ DORTA

.- La reina Liliuokalani, la última representante de la monarquía local depuesta por los “rebeldes” norteamericanos (wikipedia.org)

La reina Liliuokalani, la última representante de la monarquía local depuesta por los “rebeldes” norteamericanos (wikipedia.org)

Si bien Estados Unidos, por razones históricas concretas (entre ellas ser colonia hasta bien entrado el siglo XVIII), no fue parte en escala de igualdad de los sucesivos “repartos del mundo” ejecutados por las grandes potencias coloniales europeas, los afanes expansionistas y geófagos de la ladina y oportunista potencia en ciernes no resultaron menos intensos que los de sus circunstanciales rivales del Viejo Continente.

Desde la llegada de los puritanos ingleses a la costa este de América del Norte  en 1620  a bordo del Mayflower y la fundación de la colonia de Plymouth hasta el último disparo de la guerra hispano-cubano-norteamericana, en 1898, los colonos primero y la nación norteamericana después se enrolaron en la permanente obsesión de extender sus dominios geográficos hasta las riberas del Pacífico, a cuenta del genocidio de la población indígena local, los negocios y tratativas con los poderes europeos en continua pugna, las “rebeliones” insufladas en tierras ajenas, la guerra provocada que arrancó a México la mitad de su territorio original y la ocupación en calidad de “botín” de los últimos despojos de poder colonial español… Pero hubo más, y no menos pecaminoso y falaz, en este afán expansionista que –vale advertir– dura hasta hoy a escala planetaria.

Un reino del Pacífico

Todo indica que en 1778 un explorador inglés de nombre James Cook se convirtió en el primer europeo en hacer contacto con el grupo de islas que conforman el archipiélago hawaiano, entonces gobernado por un complejo sistema de relaciones de castas y concepciones autóctonas denominado kapu y con una población que se estima asentada en el territorio desde poco más allá del primer mileno de nuestra era (sobre el año 1200).

Con el tiempo fueron apareciendo, e incluso instalándose en las islas, traficantes británicos, franceses y norteamericanos, conocedores de la estratégica posición geográfica de aquel complejo de origen volcánico en la disputada ruta hacia los mercados de toda la ribera este de Asia.

En el orden interno, Hawai enfrentaba no pocas rencillas entre grupos tribales por el control del poder, y entre 1789 y 1795 el jefe de clan Kamehameha logró establecer su dinastía con el “discreto apoyo armado” de varios ciudadanos estadounidenses.

Según la página digital Ciencia Histórica, “desde principios del siglo XIX los misioneros protestantes de los Estados Unidos se habían establecido en Hawai, fundando iglesias y escuelas, en las que los hijos de los aristócratas locales eran educados”, lo que les otorgó “una importante influencia política y económica”, junto a no pocos compatriotas interesados en el fomento de posesiones agrícolas  y el comercio.

“En 1843 –prosigue el citado texto–, el Reverendo Amos Starr Cooke se convirtió en asesor del gobierno local, por sus estrechos vínculos con la estirpe dominante, y, gracias a su cargo, logró “una reforma legal que permitía a los extranjeros comprar tierras y Cooke, obviamente, se convirtió en uno de sus beneficiarios.”

Para 1875, el reino aceptó un Tratado de Reciprocidad con los Estados Unidos, que permitiría el trasiego de azúcar y arroz hawaianos libre de impuestos, a la vez que se cedía gratis Pearl Harbour y sus aguas adyacentes a los norteamericanos.”

En consecuencia, Hawai “seguía siendo un reino formalmente soberano, aunque en realidad dependía cada vez más de la inversión y la protección militar estadounidenses”, sostenidas con el fuerte apoyo interno de los gringos nacidos en el Archipiélago y de sus poderosas familias emigradas y dueñas de importantes latifundios y negocios, y representadas además en diversos estamentos del gobierno local.

Sanford Dole se ocupó de reproducir en medio del Océano Pacífico el teatro anexionista de Sam Houston, en Texas. En la foto, asume el gobierno del Archipiélago (wikipedia.org)

Sanford Dole se ocupó de reproducir en medio del Océano Pacífico el teatro anexionista de Sam Houston, en Texas. En la foto, asume el gobierno del Archipiélago (wikipedia.org)

De hecho se estaba reproduciendo, en unas islas paradisíacas en medio del Océano Pacífico, el escenario de asimilación y despojo  similar al que terminaría con la rebelión de los “colonos norteamericanos” contra México en 1835 para apoderarse de Texas. Solo que ahora el Sam Houston “hawaiano” sería, en estas nuevas latitudes, el influyente Sanford B. Dole, hijo de misioneros estadounidenses llegados de Nueva Inglaterra y nacido en Honolulu.

Así, para 1887, el entonces rey Kalakaua se negó a ratificar el Acuerdo de Reciprocidad comercial con EE.UU. para frenar la influencia extranjera en el país. La respuesta, dirigida por Dole, de  la organización de colonos gringos y sus descendientes conocida como Liga Hawaiana, y de su brazo armado, los Honolulu Rifles, fue la detención del monarca y la redacción de una Constitución Nacional que daba el control del país a una cámara legislativa con 75 por ciento de mayoría norteamericana y que eliminaba el voto de toda la población nativa y asiática para dar más poder a los inmigrantes anglosajones.

En 1893, a la muerte de Kalakaua, asumió el trono su hermana Liliuokalani, que sería la última gobernante nativa de Hawai.

Tropas norteamericanas radicadas en Hawai apoyaron la sedición de los colonos del mismo origen (wikipedia.org)

Tropas norteamericanas radicadas en Hawai apoyaron la sedición de los colonos del mismo origen (wikipedia.org)

Encargada por sus conciudadanos de modificar la Constitución, no tuvo tiempo ni de presentarla en público. Con el apoyo de militares norteamericanos dislocados en las islas, los “colonos” establecieron un Comité de Seguridad, derrocaron la monarquía y Sandford Dole se convirtió en el primer y único presidente de la “República de Hawai”.  De inmediato solicitó la anexión a Washington, que tras algunas controversias políticas sobre el “método” utilizado en el caso, accedió a la solicitud el 7 de julio de 1898.  Para 1959 el Archipiélago sería asimilado como el Estado número 50 de la Unión.

Del paraíso

Es evidente que el devenir hawaiano, por tanto, no es precisamente el de un territorio de sonrisas, inocencia, satisfacción y placer, tal como lo pinta a montón la profusa publicidad que estimula el turismo y encanta las mentes con playas deliciosas para el surf, arenas claras, voluptuosas nativas envueltas en penachos de cocoteros y telas multicolores, música de ensueño y collares de estridentes flores al cuello.

No en balde existen desde hace años grupos que revisan y estudian la historia de las islas y en muchos sentidos no son de los que asimilan con gusto lo acontecido con su país. Representan segmentos dedicados a  la defensa de la cultura autóctona, a no dejar morir sus esencias como colectivo humano diferenciado de lo que les ha tocado en suerte, e inconformes con la aplastante propaganda que intenta disimular y disminuir, entre la tramoya de acceder a las “rarezas y excentricidades de gente primitiva”, un verdadero acto de quebrantamiento de una nación y una nacionalidad con más de ocho siglos de devenir en el tiempo, más de medio mileno antes de que alguien pudiese identificarse como estadounidense en el Nuevo Mundo.

Y advierto de que el título de este material informativo no es, por cierto, un mero intento de jugar con las palabras. Según medios informados, en Hawai rigen dos idiomas, el inglés y el local, con la “salvedad” de que, a estas alturas, la lengua nativa apenas la utiliza el 0,1 por ciento de la población actual.

 

Hawái se compone de dieciocho islas y atolones, que se extienden a lo largo de dos mil 400 kilómetros.

Se considera islas principales a ocho, situadas en el extremo sudeste del archipiélago. Esta denominación comprende, por orden desde el noroeste al sudeste a: Niihau, Kauai, Oahu, Molokai, Lanai, Kahoolawe, Maui y Hawái,  la de mayor tamaño, por lo que se la suele llamar la Isla Grande.  La utilización de este nombre alternativo a menudo responde a la necesidad de evitar la ambigüedad que se origina con el uso de la palabra Hawai para referirse al estado en su totalidad. (Tomado de Wikipedia)

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¿Cómo ocurrió realmente la anexión de Hawai a EEUU?

La anexión de Hawai fue aceptada y oficializada a partir del 14 de junio de 1900, por la Hawaiian Organic Act, que dejó establecida la situación política de Hawai, como Territorio de los Estados Unidos

 

 

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Nestor Nuñez

 
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