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Publicado el 17 Agosto, 2021 por ACN en ¿Sabías?
 
 

¿Delatoras de la vejez o símbolo de elegancia y distinción?

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Por Maritza Padilla Valdés

Mujer con canas

Foto en RT

Para unos, su aparición anuncia la proximidad o llegada de la vejez, mientras para otros representan elegancia y distinción, si se saben tratar y llevar con naturalidad esos cabellos blancos llamados canas, que nos acompañan mayormente en una etapa avanzada de nuestras vidas.

Controvertidas en la mayoría de los casos, su aparición es una señal clara del paso del tiempo, algo que a algunos contraría, al considerarse “delatados” y en otros despuntan tempranamente y son recibidas con reservas por algunos y con gusto para otros, sobre todo si brotan en forma de lunar.

Está demostrado científicamente, que el cabello se torna blanco cuando las células presentes en su raíz, dejan de producir los pigmentos que le suministran el color y le proporcionan peróxido de hidrógeno, afirman páginas digitales consultadas, las cuales aseguran que ese proceso no siempre está relacionado con la edad, pero sí el envejecimiento es la principal causa.

Pueden tener también un carácter hereditario, pues si el padre debutó con canas de manera adelantada, el hijo tendrá una alta probabilidad de peinar canas anticipadamente, sostiene el Colegio Médico de Filadelfia.

Documentos virtuales refieren que en una cabeza con abundante cabellera pueden encontrarse hasta 110 mil pelos, en tanto resulta normal que diariamente se desprendan entre 75 a 150 y su crecimiento es una característica que define a los mamíferos, de ahí que los humanos no sean los únicos que “peinan” canas.

Manuales de información médica explican que los trastornos de la glándula tiroides, generadoras de hormonas encargadas de controlar desde el consumo de calorías hasta el ritmo cardíaco, pueden incitar el aclaramiento del cabello prematuramente.

También investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York hallaron una relación entre las situaciones de estrés y su aparición en edades tempranas, destacan sitios digitales, los cuales aclaran que su surgimiento de la noche a la mañana aún no se ha comprobado.

Sin embargo se dice que a María Antonieta (1755-1793), esposa de Luis XVI de Francia, de súbito le “nacieron” las canas a horas de morir en la guillotina, víctima de la incipiente Revolución Francesa.

Todo parece indicar que, en estos tiempos, va quedando atrás con énfasis entre las féminas, el miedo a aparentar mayor edad y lucir menos ataviada con las canas, por lo que muchas han apostado a lucirlas naturalmente.

Y como para gustos se hicieron colores, muchas mujeres jóvenes y en plena madurez han optado por decolorar sus cabellos, convencidas de que el blanco proporciona mayor estilo y lucidez, y hoy en Cuba, no es nada difícil encontrar melenas cortas o largas, cenizas, platinadas o blancas por naturaleza, con buen corte y llevadas con elegancia.

Como asegura una vecina pinareña, para su lucidez solo hace falta el empleo del champú y acondicionadores adecuados según el tipo de pelo, por lo cual resulta una opción ideal, al permitir prescindir de la compra de tintes, caros en el mercado, en medio de la crisis económica existente en el mundo por la irrupción de la COVID-19.

Pero siempre creativas y presumidas, las cubanas descubrieron el efecto beneficiador de la violeta genciana sobre las canas, al proporcionarle una bonita tonalidad grisácea, por lo cual muchas cabezas llevan complacidas a la protagonista del brillo y color de su pelo.

Así pues, a exhibir sin complejos y sí con orgullo, holgura y naturalidad su cabello blanco, un símbolo de lo vivido y detalle que la hace más atractiva, al reforzar su personalidad. ( Maritza Padilla Valdés, ACN )

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