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Publicado el 30 Agosto, 2021 por Victor Manuel Falcón García en ¿Sabías?
 
 

Unos minutos al mejor amigo del hombre

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Por VÍCTOR M. FALCÓN GARCÍA

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre porque ama incondicionalmente a su amo y es capaz de protegerlo en todo momento. El tema de los canes ha estado presente desde tiempos inmemoriales en la literatura, el cine y otras manifestaciones artísticas, además de la vida real.

Togo
Togo junto a Leonhard Seppala. Foto: Wikipedia

Togo junto a Leonhard Seppala. Foto: Wikipedia

La televisión cubana, en su programa Arte 7, estrenó hace algunos meses la película norteamericana Togo, historia ambientada en el invierno de 1925 que pone a prueba la fuerza, el coraje y la determinación de un hombre, Leonhard Seppala, y de su perro de trineo. Este equipo llevó la antitoxina diftérica en el tramo más largo y peligroso de la Carrera del suero a Nome, a través de los hielos de Norton Sound, en el norte de Alaska.

Nome era un pueblo que en diciembre de 1924 tenía menos de 2 000 habitantes. Situado a unos dos grados al sur del Círculo Polar Ártico, hubo de tratar varios casos de difteria, una enfermedad infecciosa aguda epidémica, ocasionada por la exotoxina proteica producida por Corynebacterium diphtheriae. A mediados de enero de 1925 comenzó la epidemia por todo el pueblo y aunque varios meses antes se había pedido más antitoxina diftérica (la única cura) no contaban con ella porque el envío no pudo llegar antes de que cerrara el puerto por el invierno. Ante la inminente epidemia se decretó la cuarentena. Sin la antitoxina se esperaba que la tasa de mortalidad llegara al 100 por ciento de la población.

El servicio de salud pública intentó enviarla mediante un cargamento por tren, pero Nome estaba sufriendo la peor tormenta invernal conocida en su historia y el tren solo pudo llegar hasta Nenana, una pequeña ciudad de Alaska situada a 1 085 km de distancia. Las temperaturas en el interior de Alaska habían llegado a su punto más bajo en 20 años, con vientos de 110 km/h llegando a una sensación térmica de -73 °C.

En vista de esta situación se propuso la alternativa de llevar el suero a través de una posta de trineos tirados por perros, tal cual se llevaba el correo, y aunque este servicio de Nenana a Nome tomaba normalmente 25 días, existía el récord de llevarlo a cabo en 9 jornadas. Se aprobó el proyecto y La Oficina Postal convocó a los mejores mushers (conductores de trineos) y perros de trineo que debían viajar día y noche para que el suero llegara a tiempo de salvar todas las vidas posibles en Nome. Veinte mushers se fueron pasando el cargamento de antitoxina de trineo en trineo a lo largo del recorrido de 1 085 km en cinco días y medio.

Leonhard Seppala y su equipo de perros liderados por Togo, un husky siberiano de 12 años, debía cubrir el tramo más largo y peligroso, el atajo a través de Norton Sound, una bahía que se congela en invierno, por el que se podía ahorrar un día de viaje. Pero el hielo era inestable y se podía quebrar debajo del conductor y su equipo, además había que pasar por ásperas colinas de nieve o por capas de hielo pulido por el viento, donde los perros apenas podían encontrar un punto de apoyo.

Con la noticia de que la epidemia empeoraba, Seppala decidió enfrentar la tormenta y entró en el hielo de Norton Sound, Togo guio a su equipo a través de la oscuridad, llegando a la estación de Isaac’s Point donde el equipo apenas tuvo tiempo para descansar y partió a las 2 de la mañana en el punto más álgido de la tormenta para continuar su camino de vuelta a casa. El equipo corrió a través del hielo que empezó a romperse a lo largo de la línea costera para enfrentar su último desafío: remontar una cresta de 1 500 m y cruzar la montaña Little McKinley. Bastante agotados, tras atravesar la montaña, Seppala entregó el cargamento de la antitoxina al último equipo que se encargaría de llevar el suero a Nome.

Togo se retiró en Poland Spring, Maine, donde se le practicó la eutanasia el 5 de diciembre de 1929 a sus 16 años. Después de su muerte, Seppala lo tenía disecado. Hoy en día se encuentra en exhibición en una vitrina en el museo Iditarod Trail Sled Dog Race Sede, en Wasilla, Alaska. El Museo Peabody de Historia Natural de la Universidad de Yale posee su esqueleto en su colección. En el 2011, Times le otorgó a Togo el título del “animal más valiente de la historia”. Además, a los hijos de Togo, y a los hijos de sus hijos se les asignó un nuevo nombre para su raza: el husky Seppala, en honor también a su musher, es denominada como la mejor raza para tirar trineos además de destacar su lealtad y vínculos con su dueño.

Balto
Estatua a Balto en el Parque Central de Nueva York.  Foto: wikipedia

Estatua a Balto en el Parque Central de Nueva York. Foto: wikipedia

El último equipo estaba liderado por el musher Gunnar Kaasen y su perro guía Balto quien logró entregar el cargamento sin romper una sola ampolla de antitoxina. Por este último tramo, la prensa destacó la valía de Balto, reflejándose al mundo como el héroe de Nome, mientras toda América vitoreaba el nombre de Balto, toda la población de Alaska ovacionaba el de Togo, el verdadero héroe de la carrera del suero. Se levantó una estatua de Balto en Central Park de Nueva York con la inscripción: “Resistencia-Fidelidad-Inteligencia”. En 1927 fue llevado al zoológico de Cleveland, junto con los otros canes del Suero de Nome de 1925, a pasar sus últimos años. Balto falleció el 14 de marzo de 1933, con 14 años de vida.

Barry
Monumento a Barry en el Cementerio de los perros cerca de París. Foto: wikipedia.

Monumento a Barry en el Cementerio de los perros cerca de París. Foto: wikipedia.

Barry que fue un perro de una raza que más adelante se conoció como San Bernardo. Era más pequeño que la raza actual. Se le acredita haber salvado más de 40 vidas durante sus 14 años de existencia. Se retiró en Berna, Suiza, y luego de su muerte su cuerpo fue entregado para ser cuidado por el Museo de Historia Natural de la ciudad. Su piel fue preservada a través de taxidermia, aunque su cráneo fue modificado en 1923 para que se parezca al San Bernardo de la época actual. Su historia y nombre han sido utilizados en obras literarias, y existe un monumento en su honor en el Cementerio de los perros (Cimetière des Chiens) cerca de París.

Hachiko
Hachiko escultura en bronce cerca de la estación de Shibuya, Japón. Foto: bartjapanworld.blogspot.com

Hachiko escultura en bronce cerca de la estación de Shibuya, Japón. Foto: bartjapanworld.blogspot.com

Hachiko, era un can japonés de la raza akita, que acompañaba a su amo a la estación para despedirse allí todos los días cuando su dueño iba al trabajo y, al final del día, volvía a la estación para recibirlo. Esta rutina, que pasó a formar parte de la vida de ambos, no fue inadvertida ni por las personas que transitaban por el lugar ni por los dueños de los comercios de los alrededores. El 21 de mayo de 1925, el profesor Ueno, su dueño, mientras daba sus clases en la Universidad de Tokio, sufrió una hemorragia cerebral, y murió. Esa tarde Hachiko corrió a la estación a esperar la llegada del tren de su amo, pero este no volvió esa noche a su casa. Se quedó a vivir en el mismo sitio frente a la estación durante los siguientes nueve años de su vida. Las personas que acudían a la estación lo cuidaron y alimentaron durante ese largo período. En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación Shibuya, y el propio Hachiko estuvo presente. El 9 de marzo de 1935 fue encontrado muerto frente a la estación, tras esperar infructuosamente a su amo durante más de 10 años. Al lado de la tumba del profesor Ueno en Tokio, se construyó un monolito con su nombre. En 1987 una película japonesa llamada Hachiko Monogatari narra su historia real.

Nevado junto al indio Tinjacá. Foto: flickp.com

Nevado junto al indio Tinjacá. Foto: flickp.com

Nevado

De la hermana Venezuela tenemos la historia de Nevado, también conocido como Simoncito. De raza mucuchíes, es regalado a Simón Bolívar por un campesino del pueblo de Mucuchíes, Mérida, en los Andes venezolanos. El perro se le entregó después de la Batalla de Niquitao, durante su triunfal Campaña Admirable desde Nueva Granada (hoy Colombia) hasta Caracas en 1813. Nevado murió en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821. Al perro lo cuidaba un indio llamado Tinjacá al que los demás oficiales del Libertador apodaban “El edecán del perro”. Tinjacá también murió en dicha batalla mientras intentaba rescatar al perro. El pueblo de Mucuchíes erigió un monumento a este indio y a “Simoncito” en la Plaza Bolívar.

 

Rinti
Escultura de Rinti a los pies de Jeannette Ford Ryder en el Cementerio de Colon. Foto: todocuba.org

Escultura de Rinti a los pies de Jeannette Ford Ryder en el Cementerio de Colon. Foto: todocuba.org

En nuestro país tenemos a Rinti. La norteamericana Jeannette Ford Ryder (1866-1931) se fue a vivir a Cuba donde fundó el Bando de Piedad, una organización de beneficencia, con la que realizó una notable labor de caridad hacia la protección de animales domésticos, mujeres desvalidas y viciosas, niños desamparados, huérfanos y pobres en general.

Según la historia, al morir la dama a los 65 años de edad, su fiel perro Rinti, del cual se desconoce su raza, permaneció a los pies de la tumba hasta sucumbir junto a su ama. Se dice que los empleados dejaron al noble can permanecer en el lugar, ya que cada vez que lo echaban volvía nuevamente, e incluso le dejaban agua y algo de comer, que el perro rechazaba, hasta que finalmente murió de tristeza. Posteriormente el Bando de Piedad contrató al escultor cubano Fernando Boada quien creo la escultura yacente actual. La tumba tiene la siguiente frase: Fiel hasta después de muerta. Rinti.

Laika
Monumento en honor a Laika en Moscú. Foto: Alexéi Nikolski-Sputnik

Monumento en honor a Laika en Moscú. Foto: Alexéi Nikolski-Sputnik

Hay una perrita que de niño siempre me llamó la atención Laika. Ella fue el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra. Lo hizo a bordo de la nave soviética Sputnik 2, el 3 de noviembre de 1957. También fue el primer animal que murió en órbita. Como se sabía poco sobre los efectos que los vuelos espaciales podían producir sobre los seres vivos, en el momento de la misión de Laika y, la tecnología suborbital no se había desarrollado todavía, no se tenía ninguna expectativa de que Laika sobreviviría. Algunos científicos creían que los humanos no podrían sobrevivir al lanzamiento o a las condiciones del espacio exterior, por eso los ingenieros de vuelo vieron a los animales como los precursores necesarios para las misiones humanas.

Laika, una perra callejera, originalmente llamada Kudryavka (en ruso, ‘pequeña de pelo rizado’), se sometió a entrenamiento con otros dos perros, y finalmente fue la elegida como la tripulante de la nave espacial. El experimento demostró que es posible que un pasajero vivo sobreviva al ser puesto en órbita y soportar la microgravedad. Este hecho allanó el camino para los vuelos espaciales humanos y proporcionó a los científicos algunos de los primeros datos sobre cómo los organismos vivos reaccionan a los entornos de los vuelos espaciales.

Tras Laika, la antigua Unión Soviética envió 12 perros más al espacio, de los cuales cinco regresaron con vida a la Tierra. El 11 de abril de 2008, las autoridades rusas desvelaron un monumento a Laika. Este pequeño monumento en su honor fue construido cerca del centro de investigación militar en Moscú que preparó su vuelo al espacio. La figura de bronce, de dos metros de altura, representa uno de los segmentos de un cohete espacial, que se transforma en una mano humana, sobre la cual está el cuerpo de Laika.

 

 

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Victor Manuel Falcón García

 
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