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Publicado el 14 Septiembre, 2021 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

Historia insólita a propósito de vacunas

Los ‘niños nevera’ y las primeras vacunas contra la viruela

La controvertida historia del viaje de los niños-nevera que expusieron su vida como vacuna por el bien de la humanidad
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Niños nevera para las primeras vacunas contra la viruela

Ilustración en Sputnik

El Archivo General de Indias de Sevilla muestra por primera vez parte del fondo de sus históricos baúles para rendir homenaje a la primera misión humanitaria de la historia, informa Sputnik.

Esta fue protagonizada por una expedición española, que usó a niños como medios de transporte para las primeras vacunas contra la viruela.

El Archivo General de Indias (AGI) es un gran cofre del tesoro que encierra toda la información que propició la interacción entre el viejo y el nuevo mundo.

La llegada de embarcaciones españolas al continente americano, con Colón al frente, y la primera circunnavegación al planeta de Magallanes y Elcano suelen copar la atención…

Archivo Genefral de Indias

Foto en Sputnik

Pero hubo miles de viajes e intercambios que exigían una minuciosa planificación.

Cada palabra de ese trabajo que construyó la primera globalización está en el AGI.

Ahora, muestra los secretos de uno de esos viajes de enorme importancia, pero que sigue a la sombra de las proezas de Colón y Magallanes.

Hablamos de la que es considerada como la primera misión humanitaria universal de la Historia.

“La exposición está atrayendo muchas miradas, pensamos ampliarla por cómo las pandemias nos ocupan y preocupan hoy día.

Es una manera de ilustrar que, en el fondo, siempre hemos convivido con ellas”, cuenta a Sputnik Esther Cruces, directora del AGI.

 

Las cartas, documentos, memorias, planos y dibujos instrumentales muestran la proeza que protagonizó un médico español, Francisco Javier de Balmis, entre 1803 y 1813, que lideró la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.

Plano, perfil y elevación del hospital de Montevideo con 150 camas - Sputnik Mundo, 1920, 10.09.2021
Plano, perfil y elevación del hospital de Montevideo con 150 camas

Balmis fue un militar y médico de la corte que logró el favor del monarca Carlos IV para frenar uno de los problemas más importantes para el imperio hispano: la viruela.

La enfermedad estaba causando estragos en España y sobre todo en los territorios de ultramar de América y Asia.
Lo que estos documentos revelan es que la vasija que contenía la solución a aquel reto sanitario no era otra que niños.

 

Inicialmente 22 niños y niñasvivos y sanos, de entre 3 y 9 años, cuyos organismos sirvieron para trasladar la vacuna desde A Coruña hasta América y después, por todo el mundo durante años.

 

Utilizar a niños como correo seguro para la vacuna

 

Poco antes de que todo esto empezara, en 1796, Edward Jenner había dado con la solución a la enfermedad que mataba a millones de personas en el mundo usando la viruela de las vacas, la vacuna, que era menos dañina y permitía la inmunización contra la enfermedad.
Pero, no te olvides, hablamos de principios del siglo XIX, no había neveras frigoríficas ni vapor en el que viajar.
Las expediciones transoceánicas se eternizaban, si Balmis quería llevar la vacuna a América y Asia, ¿cómo iba a conservarla?

 

La solución fueron los niños.

“El calificativo de primera misión humanitaria de la historia no le viene grande, la solución fue tan imaginativa y el operativo para ponerla en marcha tan enorme y complejo que hoy no deja de sorprendernos la minuciosidad con la que todo estaba planeado”, detalla Cruces, que ha manejado toda la documentación relativa al viaje para salvar al mundo de la viruela.

 

A los niños se les inoculaba el suero en el brazo, se hacía de dos en dos, por si uno de ellos tenía complicaciones.

Después, desarrollaban la enfermedad y la superaban, de las pústulas que les salían se les extraía pus, que servía para prolongar el suero al cuerpo de otro niño, lo que permitía que la vacuna se mantuviera hasta llegar a puerto.

La prensa del momento lo explicaba así: el suero de la vacuna viajaría “siendo sucesivamente inoculados brazo a brazo en el curso de la navegación, conservarán el fluido vacuno fresco y sin alteración”.

 

¿Por qué niños?, en su momento –al igual que hoy lo sería– la decisión de experimentar con niños como reservorios del suero fue controvertida.

Pero la periodicidad de las epidemias de viruela hacía que solo ellos dieran garantías de no haber tenido contacto con la enfermedad, así que desarrollarían los efectos de la dolencia y la vacunación.

 

Los secretos de una historia sanadora
“Esta es una historia sanadora, a través de los documentos y archivos queremos ayudar con los hechos históricos al momento actual en el que todos pensamos en la pandemia”, reflexiona Cruces.

 

La temeraria misión fue un éxito.

Los niños y la vacuna llegaron a las Canarias primero y después a América.

 

En febrero de 1804 a Puerto Rico y en marzo a lo que hoy es Venezuela.

Ya en mayo la misión se subdividió para abarcar más territorios.

 

Balmis continuó su marcha a Macao, desde allí, con tres niños inoculados viajó a Cantón, territorio chino.

 

En 1806 regresó a Madrid, donde el monarca lo recibió con honores.

La solución a la enfermedad ya se distribuía por todo el mundo.

 

Imagina qué habría pasado sin esta arriesgada empresa, cálculos de la OMS estiman 300 millones de víctimas por la viruela en el siglo XX.

 

Por cierto, el jefe de la misión ha dado nombre a la Operación Balmis con la que la UME hizo frente a los primeros azotes del COVID en 2020.

Listados de los niños que partieron desde Acapulco con De Balmis en 1805 - Sputnik Mundo, 1920, 10.09.2021

Listados de los niños que partieron desde Acapulco con De Balmis en 1805

Pero una cosa, si el tema de la vacuna te parece secundario y no paras de preguntarte a qué desalmado se le ocurrió contagiar a niños con una enfermedad mortal y meterlos por meses en las bodegas de un barco, consuélate: de toda esta historia también ha pasado a los anales el nombre de una enferma, la cuidadora de los niños, su nombre te va a sonar: la enfermera Isabel Zendal, que junto a una decena de médicos y enfermeros posibilitaron que no hubiera fallecidos en los viajes.

 

A los 22 niños iniciales que partieron de España hay que añadir los 26 que partieron de Acapuldo a Manila en 1805… y muchos otros continuaron la expansión por todo el mundo de la vacuna a la enfermedad del momento.

 

“Al contrario de lo que se cree, no es que se usaran huérfanos”, explica Esther Cruces.

 

Los documentos revelan cómo se escogía a los niños-nevera.

Se les aseguraba una buena estancia, vestimentas, cuidados y educación durante los viajes a ultramar.

 

Contaban por supuesto con autorización de sus padres, que recibían compensación.

 

Y algo más, acostumbrados a lidiar con la leyenda negra del imperio español en las Américas y a ser los malos de las películas de Hollywood, no sin que para ello, falten buenas razones, esta historia es un bálsamo para convivir con la incertidumbre de la pandemia.

 

La exposición del AGI ofrece incontables muestras del rigor con el que se planeaba la expansión del sistema sanitario a América.

Planos de hospitales que proyectan la expansión del sistema sanitario para Montevideo y Cumaná, por ejemplo.

 

Después de todo, no es que fueran unos maquiavelos capaces de valerse de niños para conseguir sus objetivos, era la época de la Ilustración y, aunque el término humanitario es más bien actual, a aquella misión la impulsaba el deseo por el bien común de la humanidad

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Redacción Digital

 
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