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Publicado el 14 Octubre, 2021 por Irene Izquierdo en ¿Sabías?
 
 

Quítele el culero al niño… ¿Qué entendió?

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Por IRENE IZQUIERDO

Nuestro personal de la salud no sólo es bueno en sus especialidades, sino también en el aprendizaje hasta del español que hablan en otros países.

Nuestro personal de la salud no sólo es bueno en sus especialidades, sino también en el aprendizaje hasta del español que hablan en otros países. / Foito en elheraldo,hn

Con frecuencia, especialmente cuando las noticias versan acerca del regreso de los médicos cubanos de cualquier parte del mundo, recuerdo la permanencia de un año de la primera brigada que cumplió misión en la República de Honduras. Al principio, alrededor de noviembre de 1998 la situación era diferente; apenas había espacio para la comunicación, y los cubanos eran un tanto desconocidos en ese país. Bajo el manto de la calma espantosa, enloquecedora, dejada por el huracán Mitch, prevalecía un desastre de magnitud jamás vista.

Era la tragedia desatada y había que ayudar a contenerla. Ante el desamparo, manos amigas se tendían – las de esta Isla entre ellas -, sin reparar a quién: importaba la pena, no el rostro de la persona que la padecía.

A una de las casas de campaña instaladas en los primeros momentos llegó una mujer de figura menuda, pelo muy negro y lacio, y ojos de pichón asustado, que entró sin apenas tener en cuenta la fila prácticamente interminable de pacientes:

“¡Ayúdeme, doctora! ¡El jipote tiene una bolencia que lo va a matar. Lo noto muy aguadito  y cada vez que le doy el pepe, allá va la vasca; es muy tiernito. ¿Usted piensa que sean culichas?”. Hablaba sin apenas respirar…

¿Entendió algo? Estoy segura de que no. Sin embargo, aquella pobre mujer pronunciaba palabras que, no obstante parecer otro idioma, eran del español. La traducción es la siguiente: “¡Ayúdeme, doctora! ¡El niño tiene unos mareos que me lo van a matar. Yo lo noto muy decaído y cada vez que le doy el pomo de leche, allá va el vómito; es muy chiquito. ¿Usted piensa que sean parásitos?”

A esta forma de expresión debieron adaptarse nuestros médicos en la nación centroamericana, a fin de facilitar el éxito de sus diagnósticos y tratamientos a los pacientes, en los más recónditos lugaresJipote es una especie de degeneración de cipote (niño o persona de baja estatura).

Lo mismo sucede con halar, que ellos dicen jalar, y así todas las palabras que se escriben con C, S o H. Por ejemplo, si alguien decide encontrarse con un hondureño a las 8:00 ó a las 11:00, cuando vayan a transmitir el mensaje, dirán textualmente: “Nos vemos a las jocho o a las jonce”.

Inicialmente, la comunicación exigía de un improvisado traductor o un diccionario inexistente; por tanto, la primera variante era la válida. Pero le voy a dar “argumentos” más fáciles de entender: Al café aguado le decían ralo.

En los días de festejos, las bolas y los bolos abundan en las calles, sobre todo, si empiezan a “empinarse el codo”  desde bien temprano. De más está hablar de la goma que les acompañará al levantarse.

Precisamente, las juergas son propicias para rolear y pijiniar de lo lindo. Y, cuando en medio de tanta parranda, los chigüinos sientan que a sus curritas les aprietan los  zapatos, deben chiniarlas, para que no anden chuñas por las calles chucas.

Eso se traduce, más o menos así: “…las juergas son propicias para pasear y festejar. Y cuando los muchachos sientan que a sus muchachas les aprietan los zapatos, deben cargarlas para que no anden descalzas por las calles sucias.”

Cuando una persona es alérgica, al producirse cualquier cambio de tiempo, padece ataques de ansia; y para contrarrestar los efectos de ese estado, todos recurren a los antiasmáticos.

No es solo curar y educar em salud, hay que asprender a entender y que los entiendanLa relación pudiera ser interminable, pero los pondré al tanto de otros significados:

Coger jalón es coger botella; tambo es un envase de plástico; si el niño hace pupú, se hizo caca; una candelita es una vela; foco, linterna; oscurana, fatiga; piquete, dolor fuerte;  chicha, el  pecho que se les da a los bebés; parar bola, hacer caso; chelito, ponerse bravo, y elegante o simpático, alguien bonito.

Si  Una persona que tiene pisto es alguien adinerado; algo a lo cual se considera cheque, será  bueno, magnífico, correcto; zancudo, mosquito; calentura, fiebre; un niño alentado es  saludable; puyar, inyectar; culero, homosexual; cumasear, es acuchillar, y cobijas, ropa de cama.

Al principio, e invariablemente, se establece la incomunicación. ¿Se imaginan la primera vez que un médico cubano le dijo a un hondureño: “Quítele el culero al niño”? La expresión debió haber sido indescriptible. Se  debe haber quedado atónito. ¿Qué tendría que ver su bebé con un homosexual?

Por suerte,  nuestro personal de la salud no sólo es bueno en sus especialidades, sino también en el aprendizaje hasta del español que hablan en otros países. Y por el hecho de que siempre es bueno saber, le recomiendo a todos los que pasan de 50 años que, si se encuentran con una mujer que les diga güirro, inmediatamente denle  las gracias y sonrían, pues los está considerando niños, y eso es siempre mejor que tío, puro, temba o abuelo.

  

 

 

 

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Irene Izquierdo

 
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