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Publicado el 17 Abril, 2015 por Jessica Castro Burunate en Salud
 
 

SALUD

Sangre para la vida

El Banco de Sangre Provincial de La Habana procesa la mayor parte de la sangre que luego será empleada en los diferentes hospitales radicados en la capital.

Por JESSICA CASTRO BURUNATE
Fotos: EDUARDO LEYVA

El proyecto social cubano ha trabajado durante más de cincuenta años para alcanzar una sociedad que deseche el individualismo y ponga en el más alto lugar los principios martianos de solidaridad y altruismo. Con las donaciones de sangre esos principios se materializan en miles de personas que cada año entregan una parte de sí para atender las necesidades de otros.

En el año 2014, un millón 26 mil 742 pacientes se sometieron a intervenciones quirúrgicas en Cuba, todos los cuales necesitaron un respaldo de sangre para una eventual transfusión. De ellos, 32 eran trasplantes de hígado, operación que requiere disponer de 20 unidades del líquido para cada caso.

Hoy, la cifra estimada por asistencia médica sobrepasa las 400 mil 700 donaciones, que hasta el momento cada provincia ha cubierto sistemáticamente.

Para el doctor Marcos Santa Eulalia, haber alcanzado dicha sistematicidad es resultado del esfuerzo mancomunado de los diferentes factores que intervienen en el programa, destacándose la atención primaria de salud y los comités de defensa de la Revolución (CDR) como núcleo imprescindible.

Un grupo de factores       

La doctora Vivian Martín y la enfermera Niurka Boza, entre las muchas tareas que ocupan su tiempo en su centro asistencial en Marianao, están a cargo de la captación y seguimiento de los potenciales donantes -aquellas personas sanas de 18 a 65 años-. Cada mes, en coordinación con el área de salud y la ayuda de los CDR, son movilizados hacia los centros de extracción quienes han aceptado realizar la donación, con los exámenes médicos correspondientes.

Aunque es un criterio generalizado en la dirección del programa que los logros se deben a la cohesión de fuerzas que muestran los centros de atención primaria y la más grande de las organizaciones de masas, que han reiterado en varias ocasiones su compromiso con esta tarea, no todas las localidades se hacen eco de esta unión.

“El trabajo más complejo radica en sensibilizar a los potenciales donantes. Cada consultorio tiene su estrategia: nosotros nos enfocamos en hablar con los futuros padres en el proceso de captación de las embarazadas y los jóvenes que requieren chequeos preempleo, porque no siempre se cuenta con la disposición o el apoyo necesario; a veces tenemos la impresión de que la responsabilidad es únicamente del médico y no es así”, comenta la doctora.

Se consideran donantes sistemáticos aquellas personas que acuden a los centros especializados de cuatro a cinco veces al año, a quienes se les realizan chequeos previos habituales a fin de lograr una sangre más segura. Sin embargo, aunque este es el criterio ideal, el mayor porcentaje de donaciones proviene de los aportadores esporádicos.

“El programa se basa en que los donantes sean sistemáticos, que es lo que da la garantía de una sangre segura, y eso no siempre puede lograrse a pesar de que estamos cumpliendo con el plan,” explica el doctor Santa Eulalia.

Cuando la sangre llega al Banco de Sangre Provincial se realizan los estudios clínicos necesarios para descartar enfermedades trasmisibles, como la hepatitis B y la C, la sífilis o el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Para este proceso el país cuenta con el sistema microanalítico (SUMA), de producción nacional, mediante el cual se identifican los anticuerpos presentes en pacientes con VIH y hepatitis C, así como el antígeno de la hepatitis B. Aunque en la capital, con mayor densidad poblacional y donde se ubica la mayoría de los institutos nacionales de medicina, se utiliza el sistema PCR de biología molecular, que identifica ADN y ARN viral y reduce el período de verificación a solo 11 días. Pero esta tecnología de punta tiene también un alto costo, tanto el equipo como las pruebas (siete euros cada una).

“Por esta razón es imprescindible que las personas conozcan los riesgos de realizar una donación teniendo la sospecha de estar infectadas; ninguna tecnología elimina el riesgo de un positivo no detectado en el ‘período de ventana’; hay que ser responsables con la vida de otros”, señala el doctor René Ortega González, director del Banco de Sangre Provincial de La Habana.

Luego de realizados los análisis correspondientes, la sangre pasa por un proceso de producción donde se separan los componentes (glóbulos, plaquetas, plasma). Las solicitudes de los hospitales se tramitan con el Banco, en dependencia de sus necesidades: las cirugías planificadas, los casos para trasfundir. La sangre se conserva en dependencia del anticoagulante, usualmente entre 21 y 30 días, en condiciones óptimas de almacenamiento, y aquella que no es empleada en necesidades de asistencia médica se destina a otros usos.

El plasma se dirige a la industria, para la elaboración de vacunas y medicamentos, mientras las plaquetas pueden tener un valioso uso en medicina regenerativa, un área que ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de afecciones cardiovasculares, oftalmológicas y úlceras diabéticas, entre otras.

La gota que falta

Los estudiantes de medicina se encuentran entre los donantes recurrentes.

Los estudiantes de medicina se encuentran entre los donantes recurrentes.

La tendencia mundial apunta al decrecimiento del uso de transfusiones en la asistencia médica, sustituyendo esta, siempre que sea posible, por fármacos u otras alternativas terapéuticas. De ahí la necesidad de lograr una mayor conciencia sobre el uso de este recurso entre los profesionales de la salud.

Con este propósito, según apunta el doctor Luis Enrique Pérez Ulloa, director nacional del Programa de Sangre, se piensa la implementación de un sistema de hemovigilancia, siguiendo la ruta crítica de la sangre, desde los centros de extracción hasta que es transfundida. Este sistema se apoyará en las estructuras existentes, como el Comité de Medicina Transfusional, que radican en cada hospital, para asesorar en el análisis de las historias clínicas y supervisar el cumplimiento de los parámetros indicados.

Al cierre del pasado año, provincias como Sancti Spíritus, Artemisa y Cienfuegos mostraban deficiencias en el cumplimiento del plan; la mayor parte de las extracciones se realizaron en los últimos días del mes, con lo cual durante un período no se cuenta con los depósitos diarios necesarios y aumentan las probabilidades de pérdidas por fallos técnicos.

Hasta hace unos años, el 85 por ciento de la sangre transfundida en el país provenía de donaciones por reposición, aquellas solicitadas a los familiares del paciente. Hoy el ciento por ciento llega a través de los donantes voluntarios, captados en su localidad, centro de trabajo o escuela, y quienes acuden de forma independiente a los centros de extracción, lo que parece apuntar a un perfeccionamiento del sistema, aun cuando no todas los problemas se hayan eliminado.

Cuba cuenta en la actualidad, aproximadamente, con seis millones de potenciales donantes, de los cuales solo donan 340 mil. Con este 4.7 por ciento se están cubriendo las necesidades asistenciales y para la industria de todo el país. Sin embargo, esta relativa garantía no puede propiciar la indiferencia hacia una responsabilidad compartida, sino una mayor conciencia de cuál puede ser nuestro aporte en una sociedad con un acelerado proceso de envejecimiento poblacional.

 


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate