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Publicado el 26 Noviembre, 2015 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

Vejez más protegida

Por MARIETA CABRERA

Fachada de la casa de abuelos Mario Sánchez Vives, en Holguín.

Al cierre de octubre último, la cifra de casa de abuelos en el país ascendía a 264 (29 más), lo que arroja un total de nueve mil 82 plazas. (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO)

Un renacer de los hogares de ancianos y las casas de abuelos dedicadas a la atención diurna de personas de la tercera edad se aprecia en Cuba, luego de que su reparación y mantenimiento constructivo fueran postergados ante otras prioridades del sistema de salud.

La creciente población de adultos mayores que distingue el panorama nacional actual y futuro, y los cuidados que esta demanda, colocan en el punto de mira la cobertura y calidad de esas instituciones. De ahí que en la reunión del Consejo de Ministros realizada el 23 de septiembre de 2013 se aprobaran medidas en tal sentido, entre las cuales están la recuperación de las instalaciones existentes -algunas muy deterioradas- y la creación de otras, a fin de incrementar capacidades y mejorar el servicio.

Desde entonces, y hasta finales de octubre último, aumentó en el país la cifra de casas de abuelos a 264 (29 más), lo que arroja un total de nueve mil 82 plazas (l 150 más), según afirma a BOHEMIA el doctor Alberto Fernández Seco, jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Paralelamente –agrega–, en los hogares de ancianos fueron creadas 544 capacidades de día, con las cuales suman 3 315, por lo que entre ambas modalidades de atención la Isla dispone hoy de 12 397 plazas diurnas.

“En la actualidad, de 10 municipios que no poseían casas de abuelos, cinco continúan sin estos centros (Mariel, Caimito y Alquízar, de la provincia de Artemisa, así como Santa Cruz del Norte y Madruga, de Mayabeque), en los cuales se buscan soluciones”, precisa Fernández.

A la vez que abren sus puertas nuevas instituciones de este tipo, se crean de forma experimental en algunas provincias las destinadas a los ancianos con discapacidad. Al cierre de octubre había cuatro (dos en La Habana, una en Matanzas y otra en Camagüey), y se prevé extender esta variante al resto de los territorios.

El propósito -apunta el entrevistado- es concluir 2015 con 13 000 capacidades diurnas en el país, lo cual permitirá atender parte de ese uno por ciento de adultos mayores (21 182 personas) que precisan de estas, de acuerdo con cálculos estimados.
En el caso de los hogares de ancianos, hay 147 (incluyendo los 17 de órdenes religiosas y fraternales, además de cuatro estatales recién creados: dos en Cienfuegos, uno en La Habana y otro en Camagüey) que cuentan con 11 726 camas en total (552 más).

“Se estima que el 0.6 por ciento de los cubanos y cubanas de la tercera edad (12 709 individuos) requiere de este servicio”, dice el doctor Alberto Fernández, y asegura que el proceso para recuperar los 130 hogares de ancianos estatales (41 ya terminados) continúa en el resto del año actual.

Unido al programa de reparación y mantenimiento, las instituciones reciben equipos -cocinas, lavadoras, neveras, refrigeradores, cajas de agua, bebederos, televisores y calentadores solares, entre otros- así como muebles clínicos y para la vida diaria.

Información expedita

Tras el incremento del número de casas de abuelos y de las capacidades en las ya existentes, el índice ocupacional aumentó de un 87 a un 90.3 por ciento. No obstante, en provincias como Mayabeque, Cienfuegos, Pinar del Río, La Habana y el municipio especial de Isla de la Juventud, existen plazas sin cubrir, y también hay localidades diurnas disponibles en los hogares de ancianos, asevera Alberto Fernández.

“Al parecer hay desconocimiento en la población acerca de lo que se está haciendo en cada lugar; las personas creen que no hay posibilidades de acceder a ese servicio y no lo solicitan. También se refieren dificultades para trasladar a los ancianos desde sus viviendas hasta las instituciones que les asignan, situación que deben tener en cuenta los gobiernos locales para encontrar las soluciones más viables”, considera.

Acerca del procedimiento para otorgar ingresos en casas de abuelos y hogares de ancianos, el directivo explica que la entrada a esos centros pueden solicitarla el adulto mayor, sus familiares, el Equipo Básico de Salud (médico y enfermera de la familia) y los representantes de organizaciones políticas, sociales y de masas.

“La petición se hace por escrito al trabajador social del Grupo Básico de Trabajo del área de salud. El orden de prioridad para el

Ancianos reposan en el cómodo interior de una casa de abuelos.

.- El programa de reparación y mantenimiento constructivo puesto en práctica en el país ha mejorado el confort de las instalaciones dedicadas al cuidado de los adultos mayores. (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO)

otorgamiento es, en primer lugar, el adulto mayor sin amparo familiar, luego el que presenta problemas sociales graves, y en tercer puesto aquel cuya familia no puede garantizar su cuidado”.

Los pasos establecidos para conceder una plaza en una de esas instituciones de salud aparecen en las Normas Jurídicas de Casas de Abuelos y Hogares de Ancianos, publicadas en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 54, del 26 de diciembre de 2014.

Aumento de las tarifas: un proceso gradual

Que el hogar de ancianos tenga un estado constructivo confortable, posea habitaciones que cumplan con el índice de no hacinamiento y permita el uso de ayudas técnicas para la movilidad de quienes allí se encuentren, son algunos de los requisitos que debe cumplir un centro de ese tipo para recibir la certificación del Minsap, tal como establece la resolución 867.

Igual sucede cuando se trata de la casa de abuelos, la cual para alcanzar esa condición mantendrá un buen estado constructivo, dispondrá de área para la recreación con medios audiovisuales y juegos de mesa, así como de servicios de rehabilitación biológica, psicológica y social, entre otros requerimientos.

Únicamente las instituciones que sean certificadas por los directores provinciales de Salud podrán aplicar las nuevas tarifas para el pago del servicio que aparecen en la Resolución No. 548 de 2014 del Ministerio de Finanzas y Precios.

“En las casas de abuelos la cuantía mensual que deberá pagarse es de 180 pesos, al igual que en los hogares de ancianos si la persona está de forma seminterna. Cuando en estos últimos el adulto mayor permanece con carácter interno, la cifra asciende a 400 pesos.

“La aplicación de estas tarifas comienza en noviembre, y el primer cobro se efectuará en diciembre, pero será un proceso gradual. En una primera etapa, el incremento del pago solo se pondrá en práctica en 38 casas de abuelos y ocho hogares de ancianos en el país, instituciones que han sido certificadas para ofrecer un servicio de calidad”, refiere Alberto Fernández.

Destaca que en septiembre último tuvo lugar un período de información y explicación a los ancianos y sus familiares acerca de las nuevas tarifas. Luego, del 1º al 30 de octubre, los ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Salud Pública evaluaron la situación socioeconómica de los núcleos familiares de aquellos adultos mayores que refirieron dificultades para abonar dichas cuotas, a fin de establecer cómo va a ser la forma de pago en cada caso.

“Por ejemplo, cuando los ingresos del anciano y sus familiares son insuficientes para pagar el servicio, este es asumido parcial o totalmente por la asistencia social”, ilustra Fernández.

“Nadie que necesite ingresar en una de esas instituciones queda desprotegido. Pero no se puede olvidar que se trata de servicios costosos y, si bien las nuevas tarifas contribuyen a la disminución progresiva del subsidio, siguen siendo asumidos mayoritariamente por el presupuesto del Estado”, subraya.

Según explica el también Máster en Gerontología Social, el costo día/paciente en un hogar de ancianos es de 108.26 CUP, y en una casa de abuelos de 21.20 CUP, aun cuando ambos indicadores se han reducido a partir del reordenamiento en el sistema de salud.

“El adulto mayor que está en un hogar de ancianos recibe ropa interior y de cama, prendas de vestir, calzado, artículos de aseo,

El joven doctor Alberto Fernández Seco habla para los reporteros de BOHEMIA.

“En algunas provincias hay capacidades diurnas disponibles. Al parecer las personas creen que no hay posibilidades de acceder a ese servicio y no lo solicitan”, expresa el doctor Alberto Fernández Seco. (Foto: MARTHA VECINO)

alimentación, medicamentos, servicio de enfermería las 24 horas, así como atención médica. Muchas personas no reparan en que ese abuelo o abuela es atendido también por especialistas en Geriatría, Estomatología, Ortopedia, Dermatología, Psiquiatría, entre otros profesionales, que realizan interconsultas en esas propias instituciones”, señala.

Aunque está pendiente el estudio que indique cuál es la necesidad real que tienen las personas de edad avanzada de acudir a una casa de abuelos o a un hogar de ancianos, el doctor Fernández Seco aporta un dato ilustrativo: “En Cuba, alrededor del 15 por ciento de los adultos mayores viven solos, una tendencia en ascenso que tiene entre sus causas los bajos índices de fecundidad y las consecuencias negativas de la creciente migración interna y externa en las últimas décadas”.

En una sociedad donde la población económicamente activa disminuye, mientras crece la que se acerca a la jubilación, resulta vital crear las condiciones para garantizar el cuidado de los más viejos. Lograrlo es allanar el camino para que quienes se encuentren en edad laboral y de manera potencial puedan asumir un empleo, lo hagan.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera