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Publicado el 29 Marzo, 2016 por Redacción Digital en Salud
 
 

La salud, las fobias y la fama

Aunque se dice que mal de muchos es consuelo de tontos, tal vez no todo el mundo conoce que algunas fobias han acompañado también a famosos, incluso a modo de contradictorias paradojas
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fobiasFobia es un temor infundado a cosas cotidianas y pese a que quien la sufre sabe que no está en peligro, es incapaz de dominar su miedo, tanto que puede incapacitarlo. No siempre es un problema de salud, pero si la afecta debe ser debidamente atendida y cuidada.

Millones de personas las padecen, algunas son comunes y otras más extrañas. Aunque se dice que mal de muchos es consuelo de tontos, tal vez no todo el mundo conoce que determinadas fobias han acompañado a famosos incluso a modo de contradictorias paradojas.

Veamos algunas, que tal vez pudieran también parecerse a la suya o la de alguien de su entorno. Sin olvidar que siempre, cuando ello se requiere, lo más importante es consultar a un especialista y atender su indicación de conducta.

Desde la cima de la Torre Eiffel se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de Paris, sin embargo Gustave Eiffel, el arquitecto responsable de esta obra gigante probablemente nunca pudo subir a ella.

Se asegura que Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis padecía de aversión a los trenes (siderodromofobia) y a las armas de todo tipo (hoplofobia).

El creador del archifamoso ratón Mickey y de un imperio de cine, TV y parques de diversiones, tenía fobia al protagonista de sus dibujos más famosos. Sí, Walt Disney sufría nosofobia, o temor a los ratones, aunque ello no se transparentara en los tiernos dibujos de Mickey Mouse.

Alfred Hitchcock, quizá el mejor director de cine de terror y suspenso de todos los tiempos, tenía una fobia muy particular: ovofobia. Se dice que el solo ver un huevo, olerlo o, peor, ver a alguien abriendo uno, le generaba asco y terror. A eso, hay que sumarle el miedo que el director de Psicosis le tenía a los policías.

Richard Nixon, quien fue presidente de los Estados Unidos entre 1969 y 1974, es conocido por haber tenido que renunciar a su cargo por el Watergate, pero este poderoso hombre tenía temores más allá de desastres políticos. Sufría de nosocomefobia, es decir repulsión a los hospitales y se aterraba con la sola idea de tener que ir a uno, no importa si era por una visita o chequeo médico.

George Washington el primer Presidente de los Estados Unidos, tenía una fobia bastante particular. Terror a ser enterrado vivo (tapefobia). Era tanto ese temor que dejó instrucciones para que, una vez muerto, velaran su cuerpo por tres días, así se aseguraban que realmente había fallecido y que no iba a despertar en un ataúd bajo tierra.

Donald Trump, el controvertido político que aspira a la nominación republicana a la presidencia de Estados Unidos, tiene fobia a darle la mano a otras personas (aphenphosmphobia), le teme a los gérmenes (misofobia), a la posibilidad de enfermarse (nosofobia) y a… cualquiera sabe que más.

El gran Napoleón Bonaparte, emperador de Francia y uno de los hombres más importantes de la historia no le temía a ningún enemigo, pero han asegurado que sí se aterrorizaba al ver un gato (ailurofobia), y por ello se negaba a estar en ningún lugar donde podría encontrarse con uno de estos inocentes felinos.

Una de las fobias más comunes y que afecta al director de E.T y Parque Jurásico. Stephen Spielberg es el temor a los insectos (entomofobia), así que posiblemente nunca veremos a alguno de esos bichos en una de sus películas.

Un verdadero genio y prolífico inventor, Nikola Tesla tenía un intelecto impresionante, pero padecía de un miedo irracional a los gérmenes (misofobia), lo que lo hacía limpiar su entorno de forma compulsiva.

Asimismo, Tesla tenía otra fobia y era a las joyas (aurofobia), se negaba a usarlas e incluso tocarlas.

O sea que por estos botones de muestra pudiera colegirse que hasta el más pinto de la paloma estaría libre se sufrir algún tipo de fobia, así es que, cuando menos, no hay que avergonzarse de ello, y si el problema es realmente serio y pudiera salirse del control racional y saludable, acudir a la necesaria ayuda médica. (Con información de batanga.com)

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Redacción Digital

 
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