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Publicado el 6 Abril, 2016 por Reuters en Salud
 
 

Crece misterio sobre virus de Zika por evidencia que lo liga a infecciones en cerebro y médula

Los nuevos trastornos bajo sospecha pueden provocar parálisis y discapacidad permanente, panorama clínico que suma urgencia a los esfuerzos por desarrollar una vacuna
Virus zika.

Virus zika. (Crédito: SHUTTERSTOCK)

Destacados investigadores que estudian el virus de Zika están empezando a creer que defectos congénitos como la microcefalia y el síndrome de Guillain-Barré serían apenas los problemas más evidentes causados por esta enfermedad transmitida por mosquitos, que se está expandiendo con fuerza en América.

Recientes descubrimientos de graves infecciones cerebrales y medulares en personas expuestas al virus -entre ellas encefalitis, meningitis y mielitis- alientan la sospecha.

La evidencia de que el daño provocado por el virus de Zika podría ser más amplio y más variado de lo que se creía inicialmente suma presión a los países afectados para que controlen la población de mosquitos y se preparen para brindar a más pacientes cuidados intensivos, en algunos casos de por vida.

Los nuevos trastornos bajo sospecha pueden provocar parálisis y discapacidad permanente, panorama clínico que suma urgencia a los esfuerzos por desarrollar una vacuna.

Los científicos creen que hay dos teorías que podrían explicar la aparición de estas nuevas condiciones en relación con el virus de Zika. Una es que como el virus se está expandiendo a tantas poblaciones, está mostrando aspectos que no se detectaron en brotes anteriores en áreas remotas y separadas entre sí. La otra hipótesis es que los nuevos trastornos detectados son una evidencia más de la evolución del virus.

“Lo que estamos viendo son las consecuencias de la mutación de este virus desde la cepa africana a una cepa pandémica”, dijo el doctor Peter Hotez, decano de la Escuela de Medicina Tropical de la Facultad de Medicina de Baylor.

El actual brote de Zika fue detectado en Brasil el año pasado y se está expandiendo con rapidez por toda América. Se lo ha ligado a miles de casos sospechosos de microcefalia, una malformación congénita en la que el bebé nace con la cabeza inusualmente pequeña y que complica el desarrollo del cerebro.

La evidencia cada vez más contundente sobre este posible vínculo llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la emergencia sanitaria global en febrero. Expertos de la OMS dijeron a fin de marzo que hay “fuerte consenso científico” sobre el vínculo del virus con la microcefalia en bebés y con el síndrome de Guillain-Barré, aunque las pruebas concluyentes podrían demorar meses o años.

La sospecha de que el Zika actúa directamente sobre las células nerviosas comenzó cuando empezaron a hacerse autopsias a fetos abortados o bebés muertos antes de nacer, que mostraron que el virus se reproduce en los tejidos cerebrales.

Los investigadores hallaron otras anormalidades relacionadas con el Zika: muerte fetal, insuficiencia placentaria, retardo en el crecimiento fetal y lesiones en el sistema nervioso central. A los médicos también les preocupa que la exposición al Zika en el útero pueda conllevar efectos ocultos, como problemas de conducta o aprendizaje, indetectables al momento del nacimiento.

“Si uno tiene un virus que es lo suficientemente tóxico como para producir microcefalia en algunos casos, podríamos estar seguros de que generará toda una serie de condiciones que ni siquiera hemos empezado a comprender”, señaló el doctor Alberto de la Vega, obstetra del Hospital Universitario de San Juan de Puerto Rico.

Descubierto por primera vez en Uganda en 1947, el virus circuló silenciosamente en África y Asia, generando síntomas leves. Un brote amplio en 2013 en la Polinesia Francesa llevó a los investigadores a establecer la relación con el síndrome de Guillain-Barré, que puede debilitar los músculos y causar parálisis temporal, lo que suele requerir el uso de respirador.

El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad autoinmune,  en la que el cuerpo se ataca a sí mismo como consecuencia de una infección. Pero las nuevas infecciones cerebrales y medulares relacionadas con el virus de Zika funcionan de manera diferente, ya que implican un ataque directo sobre una célula nerviosa.

Esto ha llevado a los científicos a evaluar si el Zika no podría infectar directamente a las neuronas y los nervios en adultos, como ya sospechaban que sucede con los fetos.

En artículos científicos publicados recientemente, médicos describieron síndromes neurológicos en dos pacientes que los expertos atribuyeron al virus de Zika. Doctores en París diagnosticaron meningoencefalitis, una infección tanto en el cerebro como en la médula espinal, en un anciano de 81 años que fue hospitalizado tras estar expuesto al Zika en un crucero.

Otro equipo francés reportó mielitis aguda, una infección de la médula que causa parálisis, en una joven de 15 años que se había infectado con Zika en la isla caribeña gala de Guadalupe.

En su último reporte de seguimiento, la OMS señaló que esos dos casos “destacan la necesidad de comprender mejor el rango de trastornos neurológicos asociados con la infección con el virus de Zika”.

POSIBLE EVOLUCI ÓN

En otro artículo reciente, la investigadora de la OMS Mary Kay Kindhauser escribió que el virus “parece haber cambiado”, señalando su transición desde una infección leve a una que causa “extensos brotes relacionados con desórdenes neurológicos”.

Los científicos que estudian el Zika en Brasil ahora informan que los mismos desórdenes se han visto en la Polinesia Francesa. Desde abril hasta julio del 2015, médicos en el país sudamericano identificaron un aumento en los casos del síndrome de Guillain-Barré.

Brasil ha confirmado más de 940 casos de microcefalia y cree que la mayoría de ellos están relacionados con infecciones de Zika en las madres durante el embarazo. El país sudamericano está investigando otros casi 4.300 supuestos casos de microcefalia.

En Salvador, sólo en julio se reportaron unos 50 casos del síndrome, mucho más de lo que se espera típicamente, dijo el doctor Albert Ko, experto en enfermedades tropicales de la Universidad de Yale y que estudia el virus en la ciudad costera brasileña, en un reciente simposio.

“En todo Brasil, los médicos han visto manifestaciones neurológicas raras, atípicas”, dijo Ko.

Los pacientes expuestos al Zika sufrieron además otros problemas neurológicos, como encefalomielitis aguda diseminada, que causa inflamación de la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal. Otros pacientes experimentaron cosquilleos, ardor o escozor, que con frecuencia son indicativos de daños a los nervios periféricos.

Además de Brasil y la Polinesia Francesa, al menos otros 11 países y territorios han registrado cientos de casos del síndrome de Guillain-Barré vinculados al Zika. En Brasil, los casos saltaron un 19 por ciento a 1.708 el año pasado.

El Salvador, un país con un promedio anual de casos de 196, registró 118 en seis semanas entre diciembre y enero. En Colombia, en cinco semanas desde mediados de diciembre se reportaron 86 casos del síndrome.

El doctor Carlos Pardo-Villamizar, neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, está estudiando las complicaciones del Zika con colegas en cinco centros de investigación en Colombia. Han visto casos de encefalitis, mielitis y parálisis facial asociados con el virus y quieren entender qué causa estas complicaciones.

También quieren estudiar si una infección previa con dengue o Chikungunya -dos virus relacionados transmitidos por el mismo mosquito- contribuye a los desórdenes neurológicos vistos en pacientes con Zika.   (Reuters)


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