0
Publicado el 12 Agosto, 2016 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

Con la pasión que siempre le acompaña

En la introducción de su libro Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet lo define como un hombre cuya ambición, mil veces repetida, es sembrar “salud y saber, medicina y educación por todo el planeta”

Por MARIETA CABRERA

En la inauguración del hospital Camilo Cienfuegos, en Sancti Spíritus, el 28 de julio de 1986.

En la inauguración del hospital Camilo Cienfuegos, en Sancti Spíritus, el 28 de julio de 1986.

En la introducción de su libro Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet define al líder de la Revolución Cubana como un hombre al que le fascinan las ciencias, la investigación científica y el progreso médico. […] su ambición, mil veces repetida, es sembrar “salud y saber, medicina y educación por todo el planeta”.

Conocer los avances en el campo de la medicina a fin de mejorar la salud humana es ciertamente un tema que apasiona a Fidel. El desarrollo de la salud pública cubana ha sido un asunto recurrente en sus discursos, pero también en diálogos un tanto informales que ha tenido con trabajadores y directivos de hospitales, policlínicos e instituciones científicas durante las incontables visitas que realizara, algunas de forma inesperada, a disímiles centros de la Isla.

Su gran sensibilidad y capacidad de análisis le han permitido en estos más de 50 años aportar ideas, conceptos esenciales, y explicarlos con argumentos que logran no solo convencer a su auditorio, sino enamorarlo de los proyectos que él tiene en mente, aun cuando puedan parecer inalcanzables.

La obra consolidada que muestra Cuba en el campo de la salud pública es sin duda expresión clara de la voluntad política de la más alta dirección del país, en especial la del Comandante en Jefe, desde los primeros momentos del triunfo revolucionario.

Su pensamiento acerca del tema había sido plasmado en La historia me absolverá, y puesto en práctica incluso en los días de la lucha guerrillera. “Nosotros nos pusimos a pensar en la Revolución y desde el Moncada ya estábamos hablando de los servicios médicos, y cuando estábamos en la Sierra Maestra ya (los) prestábamos… a toda la población con la que teníamos contacto, con los médicos que iban allí y se incorporaban. Eso debe ser una convicción, un deber elemental…” expresó en 1997, en la clausura del VI Seminario Internacional de Atención Primaria.

Consecuente con su visión, en enero de 1960, con el Servicio Médico Social Rural, comienza a extenderse la atención hospitalaria a los lugares más apartados del país. A finales de esa década se establece el primer sistema nacional de salud único en América, y se definen sus principios: acceso a sus unidades de toda la población, gratuidad de los servicios, marcado acento preventivo y de promoción de salud, participación del pueblo organizado y solidaridad con los países más necesitados.

Una necesidad apremiante era la formación de médicos, más aún ante los apenas tres mil que permanecieron en el país luego de 1959. El camino a seguir fue delineado por Fidel en los primeros años, cuando en la apertura del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, en 1962, explicó: “[…] Con vistas al futuro, la única, la verdadera, la definitiva solución, es la formación masiva de médicos. Y la Revolución tiene hoy fuerzas y tiene recursos y tiene organización y tiene hombres… para comenzar un plan de formación de médicos en las cantidades que sean necesarias…y no solo buenos como médicos, ¡sino buenos como hombres y como mujeres, como patriotas y como revolucionarios!”.

De las primeras graduaciones y las numerosas que vinieron después el país recogió su fruto más valioso: el capital humano que en la salud permitió llevar adelante programas decisivos como el de inmunización y el de atención materno-infantil, que permitieron año tras año reducir la mortalidad infantil hasta lograr indicadores muy bajos, propios de naciones desarrolladas.

Con particular celo ha seguido el Comandante en Jefe los avances de esos programas y de otros que tienen como sostén la Atención Primaria de Salud, pilar esencial de los servicios de salud en Cuba. La creación de policlínicos donde fueran necesarios, incluyendo zonas montañosas, y la instalación en estos de múltiples servicios como el de terapia física y rehabilitación, fue un paso trascendental en el ámbito sanitario nacional.

Desde que se descubrió el VIH SIDA en el mundo, Fidel estimuló que se dedicaran recusos materiales y humanos a la lucha contra este fragelo.

Desde que se descubrió el VIH SIDA en el mundo, Fidel estimuló que se dedicaran recusos materiales y humanos a la lucha contra este fragelo.

Como parte del desarrollo histórico de ese escalón primario, surge a principios de la pasada década de los 80 la idea de crear un nuevo modelo de atención comunitaria. Nace así el Médico y la Enfermera de la Familia, que se extendió rápidamente a partir de 1985. En julio de 1983, explicó: “[…] el médico será algo más que alguien que atiende a uno que se enfermó y fue al hospital, sino que tendrá un papel especial en la medicina preventiva, en la lucha por la higiene, en la lucha contra la obesidad, el sedentarismo; en fin, serán guardianes de la salud”.

Por esa época empieza a gestarse además la concepción de la especialidad de Medicina General Integral. Se trata del médico más universal, en opinión de Fidel. Cientos de ellos trabajan hoy en los consultorios y policlínicos, así como en la amplia red de hospitales e institutos de investigación creados en estos años. Muchos han brindado también su ayuda a otras naciones, en correspondencia con su formación ética y solidaria, incluidos los de diversos países que se preparan en la Escuela Latinoamericana de Medicina, otra de sus iniciativas.

No entregar al mercado la solución de los problemas de la salud humana es un concepto cardinal expresado por el líder cubano. Sus enseñanzas se aprecian en la consagración y humildad de miles de colaboradores de la salud que trabajan en cualquier parte del mundo. Ejemplos los ofrecieron los que combatieron el ébola en África Occidental, integrantes del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias Henry Reeve, que recientemente prestaron sus servicios en Ecuador.

La idea de Fidel de crear ese destacamento para salvar vidas en el mundo demuestra, como él expresó en el acto de constitución del contingente, que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta, que el ser humano puede y debe ser mejor.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera