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Publicado el 20 marzo, 2017 por Redacción Digital en Salud
 
 

Vivir sin hipertensión arterial

Para controlar la peligrosa hipertensión arterial los facultativos suelen recomendar que se eviten hábitos perjudiciales como el tabaco, y los excesos en bebidas alcohólicas, café y sedentarismo, así como que se procurare una adecuada dieta que incluya alimentos apropiados para depurar toxinas.

La hipertensión depende de muchos factores. Ahora bien, todo aquello que entra por la boca es siempre determinante a la hora de disfrutar de una tensión arterial equilibrada.

De las personas que sufren este padecimiento  depende el cuidado de la salud cardiovascular, para defenderse de ese enemigo del que muchas veces nos descuidamos y que a veces llega con sus primeros síntomas de la forma más peligrosa.

Nunca es tarde para cambiar costumbres, para movernos un poco más y hacer frente al sedentarismo, para tratar mucho mejor el estrés, dejar hábitos como el tabaco y comer mucho mejor.

Siempre estamos a tiempo para escuchar el buen consejo médico de  prescindir del consumo excesivo de sal e introducir en su dieta diaria alimentos sanos y favorables al cuidado de la salud, y que en particular favorezcan el adecuado equilibrio de la tensión arterial.

Y si además se anima a hacer ejercicios, adecuados a su edad y estado de salud, es casi seguro que no demorará mucho que pueda comenzar a disfrutar de una tensión arterial más equilibrada. No tenga duda alguna de que Vale la pena intentarlo.

La remolacha

Tanto los nitratos como los nitritos que se incluyen en las remolachas son compuestos básicos para nuestro sistema metabólico y, en especial, para regular nuestra tensión arterial.

El óxido nítrico mejora la  vasodilatación arterial. De ahí, que todos aquellos alimentos ricos en nitratos son maravillosos para cuidar de nuestra salud cardiovascular.

La remolacha es, sin duda, una gran apuesta, la mejor aliada para toda dieta que busque equilibrar la tensión. Puede consumirla de forma natural en ensaladas o en adecuados jugos combinados con otras frutas.

El ajo

Antes de que el ajo fuera ingrediente esencial en nuestra cocina, se utilizó como medicamento.

El ajo picado o masticado se utilizaba en exclusiva en la antigua Grecia tanto para curar heridas y para reducir la presión arterial.

El ajo reduce el colesterol, y en concreto, las lipoproteínas de baja densidad (LDL), convirtiéndolo en un ingrediente imprescindible para cuidar de nuestro bienestar.

Consumirlo a diario, y en especial, al empezar sus jornadas. Consumir un diente de ajo en ayunas es muy saludable.

La col rizada

Su sabor es intenso, hay que masticarla bien y no es del agrado de todo el mundo. Sin embargo, es conveniente incluirla semanalmente en nuestra alimentación.

La col rizada es uno de los pocos “superalimentos” que se gana por sí sola ese apodo. Dispone de más vitaminas, minerales y antioxidantes que las espinacas.

La col rizada puede reducir la presión arterial alta debido a su perfil nutritivo: es muy rica en magnesio, potasio y vitamina C.

Todos esos componentes nos ayudaran a regular nuestra hipertensión.

Los plátanos

Un solo plátano tiene un altísimo nivel de potasio. Si nos comemos uno cada día, dispondremos casi del 10% del valor diario recomendado de este mineral. El potasio es imprescindible para mantener nuestra salud renal en buen estado.

 Mientras que el sodio nos inflama e incrementa el nivel de líquidos acumulados, el potasio favorece una correcta circulación sanguínea, además de un buen efecto diurético. Los plátanos además, nos dan energía

El yogur natural

El yogur, dispone de dos componentes ideales para tratar la hipertensión: calcio y probióticos.

Una deficiencia de calcio puede elevar a corto plazo la presión sanguínea, así que incluir un yogur en nuestra dieta puede hacer que obtengamos calcio y, ante todo, probióticos.

Una flora intestinal fuerte y sana, nos ayuda a absorber mejor los nutrientes y a tener una sangre libre de tóxicos para favorecer así una buena circulación.

Sí se toman a tiempo las precacuciones debidas, si se atienden conscientemente las indicaciones médicas y si se adquieren hábitos de conducta favorables a la peservación de la buena salud, se puede vivir sin esos temibles desequilibrios en la tensión arterial. (Fuente: Mejor con salud)


Redacción Digital

 
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