2
Publicado el 24 Abril, 2017 por ACN en Salud
 
 

También en Caibarién, un médico chino

Dr. Eduardo Lou Chang. Foto: Radio Caibarién

Mairyn Arteaga Díaz

Caibarién, abr (ACN) La tan conocida frase de no lo salva ni el médico chino, tiene en Caibarién una significación especial, como casi siempre ocurre cuando en en cualquier lugar un personaje deviene casi un mito por obra y gracia de la imaginación popular.

Sin embargo en la Villa Blanca al Norte de Villa Clara, sí llegaba la salvación de la mano del hombre de bata blanca y ojos almendrados, con ascendencia en la oriental nación, la mismísima China.

Eduardo Lou Chang llevaba por nombre y aunque nacido en la capital de la mayor de las Antillas, sus padres habían llegado directamente del gigante asiático.

A Caibarién regresó detrás del amor, como suele pasar en estos casos de migraciones al interior; sí porque ya de pequeño había vivido allí con sus padres para luego salir a realizar sus estudios de medicina, primero en la Universidad de La Habana, luego en la Universidad de Lille Nord de Francia.

Graduado, el galeno puso su consulta en suelo habanero y en posteriores viajes a territorio caibarienense conoció a Hilda Rodríguez con quien formaría una familia.

Dicen los habitantes del pueblo de mar, que el médico chino, ginecólogo-obstetra, trataba con igual entrega a quien necesitara de sus servicios y no hubo mal en sus manos que no tratara de dar solución.

Y el médico chino, de Caibarién, casi siempre la encontraba.


ACN

 
ACN