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Publicado el 19 Agosto, 2017 por ACN en Salud
 
 

Para Mauro, la pediatría por encima de todo

El “bichito” por saber todo lo relacionado con la niñez y la adolescencia, etapas muy delicadas en el crecimiento humano, picó en mí y desde entonces le he dedicado alma, corazón y tiempo de descanso, explica el galeno, quien actualmente es el coordinador de uno de los dos grupos básicos de trabajo integrado en su localidad
Para Mauro, la pediatría por encima de todo.

Este hombre que siente pasión por los niños e interpreta dolencias de las que esas criaturas no están en condiciones de hablar, sabe interpretar las dolencias y apela al dianóstico certero.

Texto y foto: LUBIA ULLOA TRUJILLO

La pediatría puede dar grandes alegrías a sus profesionales, pero también profundas tristezas. Eso bien lo sabe Mauro Florencio Marichal Echemendía, quien por más de 35 años se ocupa de esa especialidad médica en Ciego de Ávila.

Cuenta Mauro que sin proponérselo llegó a esta rama de la medicina, pues al graduarse en 1980 lo ubican en la Isla de Turiguanó, en Morón, donde debía hacer las guardias en un pequeño pediátrico, pero contaba con todo lo necesario para atender a los infantes.

Al año pide traslado para Majagua, su pueblo natal, y aunque labora como médico general, le asignaron las consultas de los niños.

El “bichito” por saber todo lo relacionado con la niñez y la adolescencia, etapas muy delicadas en el crecimiento humano, picó en mí y desde entonces le he dedicado alma, corazón y tiempo de descanso, explica el galeno, quien actualmente es el coordinador de uno de los dos grupos básicos de trabajo integrado en su localidad.

“La misión internacionalista que realicé por dos años en Angola a partir de 1983, fue otra escuela para mí y reafirmó la vocación de pediatra. Allí conocí enfermedades que para los cubanos son extrañas y enfrenté una tasa de mortalidad de más de 200 por cada mil nacidos vivos”.

Fueron tiempos muy difíciles, porque aparte de portar un arma en las guardias médicas para la defensa personal, sin conocer el idioma estaba obligado a adivinar los padecimientos de los  enfermos, entre ellos pequeños, cuyas madres no sabían expresar lo que tenían sus hijos, alega el majagüense.

Para Mauro, la pediatría por encima de todo.

Para Mauro el examen físico de los niños es imprescindible.

En estas más de tres décadas ejerciendo una profesión, que no tiene días feriados, vacaciones y horas de sueños, Mauro ha vivido momentos de felicidad y angustia que solo de recordarlos sus ojos se llenan de lágrimas.

Anécdotas hay miles, pero la de Yarelkis, una recién nacida que llegó a estar grave en terapia intensiva por un cambio de leche que le hizo la madre sin mi autorización, me quitó el sueño, la tranquilidad y el apetito hasta que no la vi de vuelta en su casa, dice con el rostro fruncido.

“A diferencia de otros países, en Cuba los infantes reciben cuidados desde que están en la barriga de la mamá, cada consulta es bien rigurosa y la familia debe cooperar y ser disciplinada para que los pequeños crezcan sanos y saludables”.

Próximo a cumplir 63 años de edad el venidero mes de octubre, el entrevistado manifiesta preocupación porque ningún majagüense graduado de medicina quiere inclinarse por la pediatría.

Sé que cuando llegue la hora del retiro alguien asumirá mis funciones, pero quisiera fuera de la localidad, porque, sin dejar de reconocer que esa condición implica mayor compromiso, satisface el reto, afirma con total convicción.  (ACN).


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