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Publicado el 5 Febrero, 2018 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

NÉSTOR MANUEL PÉREZ LACHE

Alma de médico

Reconocido con el Premio al Mérito Científico por la obra de toda la vida en 2017, el destacado neurólogo comparte momentos de su valiosa existencia

Alma de médico.Por MARIETA CABRERA

Fotos: YASSET LLERENA

“Soy de los pocos habaneros puros que viven en la capital”, dice sonriendo el doctor en Ciencias Néstor Manuel Pérez Lache mientras se acomoda en una butaca en la sala de su apartamento, ubicado en la barriada de Miramar. Durante más de dos horas se prolonga el diálogo del equipo de BOHEMIA con el prestigioso neurólogo, pero el tiempo pasa volando. Quizás como se le ha ido a él desde aquellos días de mediados de la década de los 40 del siglo pasado, cuando apenas con siete años empezó a acariciar un sueño.

Recuerda que por esa época sus padres lo llevaban los sábados al cine Gran Teatro, de Marianao, localidad donde residían, y entre tantas películas que vio, una lo motivó de manera particular. “En el filme aparecía un médico que examinaba a un niño y utilizaba el martillo para determinar los reflejos.

“Siempre me ha intrigado la motivación que esa escena despertó en mí. Estudié Medicina no solo para ser médico, sino para ser neurólogo. En mi familia no había universitarios ni intelectuales. Mi padre era chofer de guagua y mi madre ama de casa. Ella nunca quiso tener más hijos porque deseaba poder pagarme los estudios universitarios”.

Aun cuando tenía su vocación casi definida, revela que también le gustaba la música. Cuenta que en su niñez ingresó en el conservatorio de Marianao para estudiar violín, “pero me di cuenta de que no tenía aptitud”, confiesa resignado.

“El profesor notó mi falta de talento y un día decidió impartirme la clase junto con otro alumno. Interpretamos Para Elisa, de Beethoven, y fui el primero en hacerlo. Cuando escuché a mi compañero tocar la pieza me convencí de que yo debía renunciar a ser músico. El otro estudiante era nada menos que Dagoberto González, quien luego fue violinista de la orquesta Aragón”, recuerda el médico.

Inmediatamente después del triunfo de enero de 1959, con 19 años, ingresa en la Escuela de Medicina, situada entonces en la calle 25 entre J e I, en el Vedado. “Soy del primer curso que realiza todo el aprendizaje dentro de la Revolución. Por eso la graduación fue en el Pico Cuba, en 1965, y ocho tuvimos el honor de que el Comandante en Jefe Fidel Castro nos entregara allí el título de médico”, evoca.

En el Pico Cuba, el doctor Pérez Lache (con boina) recibió el título de médico de manos de Fidel. (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO).

Los años universitarios fueron un aprendizaje permanente, asegura el doctor. “Muchos profesores habían abandonado el país y surge dentro del estudiantado el movimiento de alumnos ayudantes, al cual ingreso en segundo año de la carrera.

“Un día, desde la dirección del centro me comunican que hacía falta que impartiera clases de Anatomía del Sistema Nervioso Central en la Escuela de Estomatología. Quedé espantado, pero acepté. Era el año 1960 y no se podía tener miedo, había que echar pa’ lante”. La docencia lo cautivó, y aún permanece en las aulas universitarias.

En el umbral de un hallazgo

A punto de graduarse de médico, y en respuesta a la convocatoria hecha a los jóvenes universitarios, Néstor M. Pérez Lache ingresa en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Con su título en las manos le informan que no iría al servicio médico rural, sino que continuaría los estudios de la especialidad.

“Ingreso en el hoy Instituto de Neurología y Neurocirugía y comienzo mi formación bajo la guía de reconocidos profesores como Rafael Estrada y Jesús Pérez. Me gradúo de residente en 1969 y un año después voy a un curso en Juntendo University, en Tokio, Japón, impartido por el profesor Hirotaro Narabayashi para aprender sobre el control neurofisiológico de la cirugía estereotáxica empleada en pacientes con Parkinson.

“En el año 1970 empezamos a realizar este proceder en dicho instituto. Yo era el responsable de seleccionar los casos, y el profesor Roger Figueredo realizaba la cirugía, para lo cual se había adiestrado en Suecia. Un año después se habían hecho con éxito alrededor de 40 intervenciones quirúrgicas.

“En medio de esa vorágine, en 1971, el doctor Estrada me informa que por indicación de las FAR tenía que trasladarme para el Hospital Militar Doctor Carlos J. Finlay porque yo era guardia. A mi madre casi le da un ataque. Los colegas me decían que no fuera bobo, que siguiera en lo que estaba. Pero me fui para aquel hospital. Era sencillamente mi deber.

“Con el paso del tiempo concluí que esa decisión me convino. No solo me rodeé de compañeros formidables, sino que el ‘destete’ del profesor Estrada fue muy oportuno. Cuando estaba cerca de él podía consultarlo ante cualquier problema, pero en el Finlay yo era el neurólogo de todo el hospital y tenía que tomar decisiones, lo cual ayudó a mi formación”, reconoce el hoy teniente coronel de la reserva.

Alma de médico.

Durante la exploración neurológica con el Método Neurodinámico Estesiométrico.

En 1979, una nueva misión le era encomendada: integrar el colectivo de científicos que realizaría las investigaciones médicas del vuelo espacial conjunto entre Cuba y la entonces Unión Soviética, ocurrido en 1980. Los experimentos realizados por él estuvieron relacionados con la percepción táctil teniendo en cuenta la importancia de esta para los pilotos.

“Exploré acerca del umbral táctil, es decir, el poder discriminar, cuando dos estímulos próximos tocan simultáneamente el dedo pulgar, si se trata de uno o de dos. Si los puntos de contacto están muy próximos el individuo siente uno y en la medida en que se separan llega un momento en que percibe dos. Ese es el llamado umbral táctil, o sea, la distancia mínima en que una persona siente dos estímulos”.

Interesado en el tema, el profesor continuó sus pesquisas en personas sanas. “Por los datos que comencé a obtener me di cuenta de que estaba creando un nuevo método clínico neuropsicológico de estudio de la función cortical cerebral.

“Fue muy emocionante. Lo nombré Método Neurodinámico Estesiométrico, y permite, a partir de la percepción táctil, descubrir el estado funcional de la corteza cerebral mediante variables que pueden ser objeto de tratamiento estadístico. Este método no sustituye a otros, enriquece la neuropsicología clínica”, explica el experto.

Neuronas entre arpegios

El sistema nervioso de un individuo se halla en constante cambio debido a su neuroplasticidad. Esta propiedad le permite establecer conexiones nuevas, hacer otras más eficientes, o dejar de conducir estímulos por las que no se utilicen, ilustra el neurólogo. Agrega que, auxiliado por el método ideado por él, se ha adentrado en el estudio de la neurodinámica (procesos nerviosos) y la neuroplasticidad.

Explica que el sistema nervioso se modifica en la medida en que la persona realiza actividades. “Si estas estimulan la cognición y el aprendizaje mejora la función de dicho sistema, las conexiones son más rápidas y eficientes, o sea, ocurren cambios funcionales y estructurales. Por tanto, el sistema nervioso de cada individuo es propio de él, aunque sea gemelo, porque uno no tiene la misma historia que el otro.

“Un joven tiene un estado neurodinámico diferente al de una persona mayor, pero eso no es igual en todos los casos”, refiere el especialista. Añade que cuando se estudian grupos etarios, por ejemplo de 19 a 29 años, de 30 a 59, y de 59 en adelante, se hacen mediciones en cada individuo por el método estesiométrico, se calcula el promedio, y los tres conjuntos difieren entre sí significativamente, pues la capacidad para discriminar dos estímulos disminuye en la medida en que aumenta la edad.

De los libros escritos por el profesor, estos tres han merecido el Premio Anual de la Salud.

“Sin embargo, puede ocurrir que la neurodinámica de una persona de 70 años sea muy similar a la de alguien de 20. Esto se explica porque la esencia del ser humano es biopsicosocial, y los estilos de vida y las ocupaciones influyen en dicho estado.

“He realizado estudios en músicos instrumentistas. Los he dividido en tres grupos de acuerdo con la edad y al compararlos con el grupo control (personas sanas que se toman como referencia), de igual edad que ellos, pero diferente profesión, se aprecia en los músicos un estado neurodinámico muy superior en relación con los del grupo control.

“Tocar un instrumento musical, actividad que comienza en edades tempranas y es mantenida por tiempo prolongado, produce una neuro En 1979, una nueva misión le era encomendada: integrar el colectivo de científicos que realizaría las investigaciones médicas del vuelo espacial conjunto entre Cuba y la entonces Unión Soviética, ocurrido en 1980. dinámica importante que a su vez incrementa la neuroplasticidad. Estos estudios los he efectuado en bailarines y ajedrecistas profesionales y en todos los casos sus indicadores superan los del grupo control”.

Con el aumento de la expectativa de vida en Cuba –subraya el doctor– es vital que los ancianos tengan un estilo de vida saludable que favorezca su neurodinámica, lo cual ayuda a prevenir la demencia y permite disfrutar de una existencia plena.

Lección de vida

En octubre último, el doctor Néstor M. Pérez Lache recibió el Premio al Mérito Científico por la obra de toda la vida, otorgado por el Ministerio de Salud Pública (Minsap). Colegas y alumnos cercanos a él, incluso pacientes, suelen decir que es “una institución de la Neurología en Cuba”. Al preguntarle cómo asume ese reconocimiento, responde:

“Mis hijos me dijeron un día: ‘¡Viejo, tú eres un personaje!’ y yo me eché a reír. Me satisface que quienes me conocen tengan buena opinión de mí como persona y profesional, pero no he trabajado para ser una figura y mi conducta no es la de quien se cree algo así. Me ha motivado mi amor por la medicina y la enorme satisfacción que siento cuando le resuelvo un problema de salud a una persona, o la oriento adecuadamente”.

Con 77 años, es profesor titular y consultante e imparte clases de Neurología a los residentes en el hospital Finlay y en otras instituciones. Desde 1985 trabaja, además, en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, donde tiene su consulta.

Alma de médico.

El doctor con parte de su familia.

Luego de contar con orgullo que una de sus cuatro nietas estudia Medicina y aspira a ser neuróloga, anuncia que a solicitud del Minsap prevé ofrecer en instituciones del sector conferencias sobre el método clínico en su interrelación dialéctica con los medios diagnósticos, tema de su más reciente libro.

Aprender de un médico como él es un privilegio para quienes practican o estudian la medicina. Junto a su sapiencia sobre un universo tan complejo como el cerebro humano, el doctor Pérez Lache ofrece cada día una lección de entrega y humildad.

 

 Recompensa por la investigación

Con el Método Neurodinámico Estesiométrico el doctor Néstor Pérez Lache obtuvo en 1986 el grado científico de doctor en Ciencias Médicas. Luego, con los resultados de sus estudios, escribió el libro Método Neurodinámico Estesiométrico en el diagnóstico funcional de la corteza cerebral, obra con la que obtuvo, en 2004, su segundo doctorado.

Es miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba, y presidente del tribunal permanente de grado científico de Clínica Médica. En 1995, el Consejo de Estado y el Minsap lo designaron para presentar el informe final de la Neuropatía Epidémica en el Congreso Mundial de Neurología, efectuado en Canadá.

 


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera