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Publicado el 13 Marzo, 2018 por ACN en Salud
 
 

Hipertensión, peligro silencioso

Hipertensión, peligro silencioso

Resulta vital detectar a tiempo el padecimiento, que puede cursar sin síntomas aparentes y hacer que sus efectos lleguen a descubrirse cuando el desenlace es fatal. (Foto: cadenagramonte.cu).

Por MAGALY ZAMORA MOREJÓN

Catalogada como una de las enfermedades más comunes de la sociedad moderna, la hipertensión arterial suma cada año millones de pacientes a escala global y es la causante indirecta de numerosas muertes.

Erróneos hábitos de vida como el sedentarismo, una alimentación sobrecargada en carbohidratos, sal y grasa y el estrés, están considerados por los médicos como desencadenantes de esta dolencia.

El tabaquismo, la diabetes mellitus, la edad por encima de los 55 años (los hombres) y 65 las mujeres, son también factores de riesgo de padecer la enfermedad, la cual puede provocar infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, entre otros males, que aunque no lleguen a causar la muerte, suelen dejar graves secuelas.

Por eso resulta vital detectar a tiempo el padecimiento, que puede cursar sin síntomas aparentes y hacer que sus efectos lleguen a descubrirse cuando el desenlace es fatal.

No obstante, padecer de la presión no es un impedimento para llevar una vida relativamente normal y realizar actividades cotidianas como el estudio o el trabajo.

Con un poco de disciplina en el control de su dieta en la que prevalezcan las frutas y las verduras, fundamentalmente los cítricos, y disminuyan la sal y las grasas, el paciente puede contribuir a espaciar las crisis hipertensivas y cuidar su salud.

Los médicos recomiendan igualmente evitar la obesidad, el consumo de tabaco y de alcohol, así como realizar ejercicios físicos y caminar al aire libre, pues el contacto con la naturaleza resulta edificante y ayuda a liberar el estrés.

Alejarse de situaciones complejas como discusiones, música estridente y no  permanecer despierto hasta altas horas de la noche pueden ayudar al organismo a que la sangre  circule al ritmo adecuado por los vasos sanguíneos y aporte el oxígeno y nutrientes a todos los órganos del cuerpo a fin de que puedan funcionar.

Sustituya una película de acción o terror por un buen libro, dedíquese cada día un tiempo a sí mismo y acérquese a las personas que lo hacen más feliz y verá que la hipertensión no lo sorprenderá con una crisis inesperada que le haga cambiar sus planes. (ACN).


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