0
Publicado el 7 Septiembre, 2018 por Prensa Latina en Salud
 
 

Trasplante de rostro, una proeza de la ciencia

La cirugía experimental de Katie Stubblefield, en el año 2017, también se sumó a los principales hitos de ese tipo de intervención a nivel internacional

Imagen ilustrativa: Foto:sintesis.mx

Por Reina Magdariaga Larduet*

La Habana (PL) Los trastornos psicológicos laceran nuestro estado de ánimo hasta el punto de desencadenar -en muchas ocasiones- toma de decisiones lamentables para toda la vida, como el caso de la estadounidense más joven en recibir un trasplante de rostro.

Se trata de Katie Stubblefield, que intentó suicidarse a los 18 años, por una frustrada relación sentimental, reiteradas mudanzas de su familia y problemas crónicos gastrointestinales durante su adolescencia.

Un disparo en su propio rostro, procedente de una escopeta, le destrozó un gran por ciento de la frente, nariz, boca (salvo las comisuras de los labios) y buena parte de los maxilares, los huesos que conforman las mandíbulas y la parte delantera de la cara, destaca un artículo de la revista National Geographic.

También, los ojos aunque se conservaron, resultaron trasladados de lugar y muy dañados.

Con el objetivo de salvarle la vida, recibió tratamiento en Mississippi, y luego fue transferida a Memphis, Tennessee, área asistencial donde se sometió a la primera operación.

Antes de terminar la terapia, fue trasladada a la Clínica Cleveland en Ohio, un centro pionero en trasplantes, donde el primer médico que la vio, Brian Gastman, dijo que tenía frente a él a uno de los traumatismos faciales más terribles conocidos.

La fuerza del impacto también le causó lesiones cerebrales traumáticas en el lóbulo frontal, nervio óptico y la hipófisis.

Gastman, de 48 años, especializado en cabeza, cuello, piel y cánceres de alto riesgo de tejidos blandos, además de codirector del programa de melanoma y cáncer de piel de alto riesgo, organizó un equipo multidisciplinar de 15 especialistas que se ocuparían de todos sus problemas, desde endocrinólogos hasta psiquiatras, señala el artículo.

Ella y su familia no sabían lo que implicaba este procedimiento, y fue sometida previamente a 22 cirugías reconstructivas, que hicieron uso de su muslo e impresión en 3D para reconstruir su mandíbula.

Luego de la incertidumbre, por la llegada del turno en la lista de espera en una nación donde hay más de 120 mil en la relación de la Red Unida para la Compartición de Órganos (UNOS, por sus siglas en inglés), entidad que presta sus servicios al Departamento de y Servicios Sociales de Estados Unidos.

Dos posibles donantes no resultaron, hasta que el sueño se hizo realidad en mayo de 2017, tres años después de su intento de suicidio.

Katie conoció la probabilidad de que la donante sería una mujer fallecida por una sobredosis de drogas, debido a la marcada epidemia de opiáceos en Ohio.

El vaticinio se cumplió, el rostro trasplantado provino de Adrea Schneider, una mujer de 31 años, muerta por consumo excesivo de cocaína, cuyo rostro le fue donado por su abuela Sandra Bennington.

Al decir de Bennington, Adrea no lo tuvo fácil en la vida. Su madre era toxicómana y Adrea nació con drogas en el organismo. Antes de morir se sometió a programas de desintoxicación.

Los médicos de Katie, 14 meses después del trasplante, le practicaron tres operaciones sustanciales de retoque. National Geographic adelantó que es probable volver a intervenirla para afinarle la cara, reducirle las cicatrices y mejorarle los párpados.

Hay cosas que sabemos mejorarán cuando operemos, como la reducción de mandíbula. Pero en otros aspectos no podemos hacer mucho más. Sus lesiones tal vez sean las peores de todos los trasplantes faciales del mundo, afirmó Gastman.

No obstante el éxito de la cirugía, Stubblefield todavía tiene dificultades para hablar. El resto de su vida deberá tomar las medicinas indicadas por los facultativos, para reducir el riesgo de rechazo al trasplante.

Como parte de sus sueños, la muchacha espera poder ir a la universidad, y también dedicarse a hablar con adolescentes sobre el suicidio y el valor de la vida.

También desea sanar al punto de que su pequeño sobrino Luke, nacido casi seis meses después del trasplante, no tenga miedo de mirarla, dijo al medio informativo.

“Quiero ser una cara en la multitud a la que nadie observe”, aseguró.

ANTECEDENTES DEL TRASPLANTE DE CARA DEL MUNDO

El primer trasplante parcial de cara en el mundo, fue realizado en el 2005 en el Complejo Hospitalario Universitario de Amiens, Francia. La otra cirugía de ese tipo que incluyó mandíbula y lengua tuvo lugar en el Hospital La Fe de Valencia, España, en el año 2009.

Un año después, se realizó el segundo trasplante de rostro de la nación ibérica y el noveno del planeta. De igual manera, en 2010 se materializó el primer trasplante total de cara del mundo, en el Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona por un equipo de 25 profesionales, que duró 30 horas.

La cirugía experimental de Katie Stubblefield, en el año 2017, también se sumó a los principales hitos de ese tipo de intervención a nivel internacional.


Prensa Latina

 
Prensa Latina