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Publicado el 7 Noviembre, 2018 por ACN en Salud
 
 

Prevenir, curar… Mejor, no empezar

Para los consumidores probados de alcohol y otras sustancias, la pesquisa pasa por la intersectorialidad con las organizaciones de masas y el Grupo Operativo Antidrogas, en una integración que garantiza canales hacia los adictos y su familia
Prevenir, curar... Mejor, no empezar.

Por lo general, al alcohol y al tabaco se les conoce como drogas porteras; su consumo puede dar paso a la ingestión de otras sustancias más nocivas aun. (Foto: cubadebate.cu).

Por MARÍA ANTONIA MEDINA TÉLLEZ

Estimulados por la curiosidad, nuevas rutinas, imitación o embullo, adolescentes y jóvenes comenzaron alguna vez a consumir tabaco, beber alcohol o experimentar otras sustancias más peligrosas, hasta llegar a la adicción.

Yamilka Rodríguez, jefa del Programa de Salud Mental (PSM) en la provincia de Santiago de Cuba, coincidió en que la inmadurez sicológica y social a esas edades, no permite revelar bien por qué lo hicieron pero distinguen el daño ocasionado a sus vidas y entorno familiar, donde sintieron el rechazo ante las vías que buscaron para obtener esas sustancias.

Aun cuando en el mundo el consumo de drogas está asociado a elevados índices de criminalidad, exclusión social y actos de homicidio, en Cuba se ha logrado disminuir tales manifestaciones.

La especialista mencionó varios factores que influyen en el inicio del consumo de sustancias sicotrópicas, como las familias disfuncionales, en especial donde falta una figura paterna, y la depresión, pero especificó que solo los consumidores pueden frenar la adicción.

Otras causas son la asequibilidad a las llamadas drogas legales -tabaco y alcohol- pues, aunque están autorizadas, es pertinente establecer la regulación y control de su venta.

Desde su labor en la Dirección de Salud Pública en el territorio, Rodríguez pone en práctica los objetivos del PSM para evitar que niños, adolescentes o jóvenes se sientan atraídos por alguna sustancia nociva, y ofrecer ayuda y protección a las víctimas del consumo.

Lo más importante es el fortalecimiento de la comunidad a partir de la dispensarización y las pesquisas activas, que captan y crean un registro de la totalidad de personas en riesgo de consumir o con un consumo problemático establecido.

Asimismo, existe un control estricto de los pacientes a los que se indican medicamentos sicotrópicos para fiscalizar el consumo y la evolución con el tratamiento.

Para los consumidores probados de alcohol y otras sustancias, la pesquisa pasa por la intersectorialidad con las organizaciones de masas y el Grupo Operativo Antidrogas, en una integración que garantiza canales hacia los adictos y su familia.

También están los Grupos operativos para la intervención educativa, aparte de los 12 Centros Comunitarios de Salud Mental, en la Atención Primaria de Salud (APS) y del Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia, para el cuidado oportuno a quienes lo requieran de forma descentralizada.

Los Grupos operativos intervienen de manera periódica en escuelas, centros laborales, en función de educar e identificar los riesgos y prioridades que puedan adolescentes y jóvenes tener al momento de decidir consumir una sustancia.

En el territorio, se aplican actualmente programas educativos en las distintas enseñanzas, con el fin de advertir acerca de esos males y sus consecuencias y se ofrecen servicios de salud y rehabilitación para la asistencia a personas víctimas de la adicción.

De esa forma, señaló, modifican estilos de vida de las comunidades y en los casos identificados, logran una atención oportuna que permite la reincorporación social de esos pacientes.  (ACN).


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