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Publicado el 16 Septiembre, 2019 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

EPIDEMIOLOGÍA

La salud de la población: una prioridad

En medio de la situación energética actual que vive el país, el Gobierno cubano garantiza el combustible para combatir el vector del dengue y otras arbovirosis
La salud de la población: una prioridad.
En la actual campaña intensiva se acortan los ciclos de fumigación, de 22 días a 11, sobre todo en aquellos municipios y áreas de salud que tienen mayor riesgo. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Por MARIETA CABRERA

Realizar una campaña intensiva contra el mosquito Aedes aegypti en septiembre -etapa de mayor alza en la reproducción del vector- es parte del plan de medidas diseñado por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) para mantener la vitalidad del sistema sanitario y respaldar actividades esenciales, cuando el país vive una situación energética temporal provocada por la nueva escalada agresiva de la administración Trump contra la Isla.

El doctor José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, explicó en el programa televisivo Mesa Redonda que el Gobierno cubano, incluso en estas circunstancias, ha garantizado el combustible para la campaña antivectorial. Esta prioridad tiene en cuenta que la situación internacional relacionada con el comportamiento de las arbovirosis sigue siendo compleja.

Un reciente reporte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) “habla de un año epidémico de arbovirosis en nuestra región, con un incremento marcado de fallecidos”, precisó Portal. De ahí que la OPS activara, a principios de septiembre, la alerta epidemiológica en Latinoamérica, después de que esta zona registrara más de dos millones de casos de infectados por el virus del dengue en lo que va de año, una cifra que no se alcanzaba desde el último gran brote de 2016.

Este elemento, unido al efecto del cambio climático, y a los problemas técnicos propios de la campaña, hace que el país haya tenido que enfrentar también un grupo de eventos epidémicos vinculados a las arbovirosis, reconoció el ministro.

Explicó que el carácter intensivo de la campaña implica hacer una pesquisa activa para buscar casos sospechosos de la enfermedad, realizar la vigilancia y aislar a la persona. También acortar los ciclos de fumigación, de 22 días a 11, sobre todo en aquellos municipios y áreas de salud que tienen mayor riesgo.

A esto se suma el saneamiento en los lugares más complejos y la información a la población. “No es posible ganar esta batalla sin la participación de los organismos y del pueblo”, recalcó el ministro, y añadió que con las acciones definidas para este mes se pueden bajar los índices de infestación del mosquito.

Casa adentro

La salud de la población: una prioridad.
Es esencial mantener tapados los depósitos de agua y preservar en su interior el abate u otro de los productos químicos o biológicos aplicados por los campañistas (Foto: RADIOANGULO.COM).

Expertos han alertado que las altas temperaturas aceleran el proceso de vida del insecto y, junto con la humedad y las precipitaciones, favorecen los sitios de cría, pues el mosquito hembra necesita agua limpia para poner los huevos.

Mas, sin minimizar el efecto de los factores climáticos y, menos aún el de los salideros y la basura acumulada en las calles, donde también se ceban otros vectores que propagan enfermedades, vale mencionar que indicadores actuales indican que, en Cuba, el 65 por ciento de los focos de Aedes aegypti –agente transmisor también de zika, chikungunya y fiebre amarilla- siguen estando dentro de las viviendas, en los depósitos para almacenar agua.

Existe, además, un 46 por ciento de manzanas en las que se reitera la existencia de focos del vector. Todo esto demuestra la necesidad de que la población tenga mayor percepción del riesgo, a fin de eliminar los criaderos potenciales del vector, ya sean naturales o artificiales (pomos, botellas, bandejas de refrigeradores y huecos de árboles, entre otros), y las condiciones que los favorecen.

Para lograrlo, es esencial que las personas mantengan bien tapados los depósitos de agua y preserven en su interior, durante el tiempo establecido, el abate u otro de los productos químicos o biológicos aplicados por los campañistas. También es fundamental el cepillado de dichos recipientes una vez a la semana, así como la revisión y limpieza de los patios de las casas, los alrededores de los centros de trabajo, las azoteas y los sótanos.

La gravedad por dengue es evitable

La salud de la población: una prioridad.

Promover en la población el conocimiento de los síntomas de las arbovirosis mencionadas, particularmente del dengue porque es la que más mortalidad provoca, es esencial para que cada individuo participe en su autocuidado, y sepa en qué momento tiene que acudir a una institución de salud para recibir atención médica oportuna.

En diálogo con BOHEMIA, el doctor Osvaldo Castro Peraza, especialista en Medicina Interna, infectólogo, y jefe de servicios de Medicina y consulta externa del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK), explica que el dengue provoca fiebre entre dos y cuatro días, aproximadamente, además de otros síntomas acompañantes como dolor de cabeza, detrás de los ojos, y dolor muscular.

Entre el tercer y quinto día, refiere el doctor, la fiebre desaparece porque disminuye la carga viral en la sangre, y es preciso observar qué ocurre en el enfermo porque quien va a curar mejora de forma paulatina. Pero en la persona que va a agravar aparecen entonces los llamados signos de alarma (dolor abdominal, vómitos, irritabilidad, somnolencia, y decaimiento marcado, entre otros), “que son la expresión clínica de la extravasación de plasma que ocurre en esos pacientes. Es decir, se produce un escape de líquido desde el interior de los vasos sanguíneos hacia el exterior o espacio extravascular, debido a lo cual el volumen de la sangre se reduce (como si la persona tuviera una hemorragia) y eso produce un choque, el cual es la manifestación clínica más grave que tiene el dengue”, detalla el especialista.

Destaca que Cuba, con una experiencia de más de 30 años en el enfrenamiento al dengue, fue el país que describió los signos de alarma que hoy aparecen en todas las guías internacionales para el manejo de casos con esta enfermedad viral, en la cual no es posible determinar, digamos con un análisis de sangre, si la persona va a agravar o no.

“Es el conocimiento lo que nos permite tomar las decisiones más correctas”, subraya el doctor Osvaldo Castro, e insiste en que la capacitación del personal médico en este tema tiene que ser sistemática, así como la participación de la población.

La salud de la población: una prioridad.
Los signos de alarma del dengue aparecen hoy en todas las guías internacionales para el manejo de casos con esta enfermedad viral. (Foto: SLIDEPLAYER.ES).

Respecto a esto último, expresa que el sistema sanitario cubano “tiene servicios hospitalarios destinados para la atención de personas afectadas por el virus del dengue. Esto es algo que quizás otro país no puede hacer, pero Cuba tiene la posibilidad de hacerlo. Sin embargo, todavía hay una parte de la población que no está suficientemente sensibilizada con este problema y muchas veces no va tempranamente al consultorio médico o al policlínico, y cuando es remitida a los hospitales se niega a ingresar, lo cual demuestra baja percepción del riesgo”.

Tal conducta es lamentable, pues “la gravedad por dengue es evitable”, afirma el especialista del IPK, y agrega que cuando la persona empieza a tener el escape de líquido antes mencionado, si se comienza a suplir ese déficit de forma rápida, por vía endovenosa, el paciente no llega a complicarse.

“La inmensa mayoría de los que agravan es porque se retrasa el manejo o este no es el adecuado. Siempre puede haber un grupo de enfermos que de todos modos va a presentar un cuadro grave porque hacen una extravasación tan grande de líquido que en dos o tres horas están en choque. Por eso es que promovemos que los enfermos de dengue sean hospitalizados de forma temprana, y vigilados durante toda la etapa hasta la caída de la fiebre para detectar a tiempo esa fuga de líquido y adoptar conductas que vayan por delante de las complicaciones”.

Dengue y zika: parecidos, pero no iguales
Los síntomas del dengue son: fiebre alta y repentina, malestar general, cansancio intenso, dolor de cabeza fuerte, así como detrás de los ojos, dolores musculares y en las articulaciones, náuseas, vómitos, y erupción cutánea (rash). Al compararlo con el virus zika, el doctor Osvaldo Castro Peraza refiere que este no suele ser febril. “Primariamente, produce exantema o erupción en la piel muy pruriginosa, con una distribución que va desde la cara hacia el tronco (diferente a lo que aparece en dengue), además de manifestaciones articulares y conjuntivitis. Las manifestaciones clínicas de ambos virus son diferentes, y los médicos tienen que estar capacitados hacer ese diagnóstico diferencial desde el punto de vista clínico”.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera