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Publicado el 14 Octubre, 2019 por DPA en Salud
 
 

Ni de la discapacidad de lectura, ni de la dislexia, tiene la culpa el cerebelo

Los investigadores creen que los hallazgos pueden usarse para refinar los modelos de dislexia y ayudar a los padres de lectores con dificultades a tomar decisiones informadas sobre qué programas de tratamiento seguir.

El cerebelo no está implicado en la discapacidad de lectura ni en la dislexia, / Foto: PIXABAY.

MADRID, 14 Oct. 2019 (DPA/Europa Press) – Un grupo de neurocientíficos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos) ha demostrado que el cerebelo no se compromete durante la lectura en lectores típicos y no difiere en niños con dislexia, desmontando la teoría de que el cerebelo está implicada en la discapacidad de lectura y en la dislexia del desarrollo.

El cerebelo, una estructura cerebral que tradicionalmente se considera involucrada en la función motora, ha sido implicada en la discapacidad de lectura, dislexia del desarrollo, sin embargo, esta ‘hipótesis del déficit cerebeloso’ siempre ha sido controvertida. La nueva investigación muestra que el cerebelo no se compromete durante la lectura en lectores típicos y no difiere en niños con dislexia. Los hallazgos han sido publicados en ‘Human Brain Mapping’.

Se ha establecido que la dislexia, una discapacidad de aprendizaje común, implica una debilidad en la comprensión del mapeo de los sonidos en las palabras habladas a sus contrapartes escritas, un proceso que requiere conciencia fonológica. También es sabido que este tipo de procesamiento fonológico que conduce a una lectura deficiente se origina en el cerebelo, una estructura externa (y debajo de la parte posterior) de la corteza.

La primera autora del estudio y candidata a doctorado en neurociencia de Georgetown, Sikoya Ashburn, ha informado de que la investigación previa de imágenes sobre la lectura en dislexia no había encontrado mucho apoyo para esta teoría llamada hipótesis del déficit cerebeloso de dislexia, pero los estudios tendían a centrarse en la corteza.

‘Por lo tanto, abordamos la cuestión examinando específicamente el cerebelo con más detalle. No encontramos signos de compromiso cerebeloso durante la lectura en lectores expertos ni existen diferencias en los niños con discapacidad para leer’, ha añadido.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional para buscar la activación cerebral durante la lectura. También probaron las conexiones funcionales entre el cerebelo y la corteza durante la lectura. Al examinar las comunicaciones entre las regiones del cerebro en reposo, los resultados revelaron que el cerebro se comunicaba con la corteza con mayor fuerza en los niños con dislexia.

‘La conectividad funcional ocurre cuando dos regiones del cerebro se comportan de manera similar con el tiempo; operan en sincronización’, ha explicado Ashburn. ‘Sin embargo, las regiones el cerebro en la corteza que se sabe que participan en el proceso de lectura no se comunicaban con el cerebelo en niños con o sin dislexia mientras el cerebro procesaba palabras’, ha agregado. La investigadora ha apuntado a que estas diferencias son consistentes con las alteraciones neurobiológicas ampliamente distribuidas que están asociadas con la dislexia, pero no todas ellas pueden ser causales de las dificultades de lectura.

DESMONTANDO TEORÍAS

‘La evidencia de la teoría del déficit cerebeloso nunca fue particularmente sólida, sin embargo, la gente se ha lanzado a la idea e incluso desarrolló enfoques de tratamiento dirigidos al cerebelo’, ha asegurado el profesor en el Departamento de Pediatría del Centro Médico Universitario de Georgetown y director de su Centro para el Estudio del Aprendizaje, el neurocientífico Guinevere Eden.

Así, el investigador ha afirmado que permanecer en un tablero tambaleante, un ejercicio promovido para mejorar la dislexia que no está respaldado por la evidencia, no va a mejorar las habilidades de lectura de un niño. ‘Tales tratamientos son un desperdicio de dinero y le quitan otros enfoques de tratamiento que implican una estructuración de la intervención para dificultades de lectura, que implica el aprendizaje del procesamiento fonológico y ortográfico’, ha advertido.

A la larga, los investigadores creen que los hallazgos pueden usarse para refinar los modelos de dislexia y ayudar a los padres de lectores con dificultades a tomar decisiones informadas sobre qué programas de tratamiento seguir.


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