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Publicado el 21 Noviembre, 2019 por ACN en Salud
 
 

Rehabilitación, esencial tras sufrir un infarto del miocardio

Advierte el Licenciado en Cultura Física y Máster en Medicina Bioenergética, que las personas aquejadas por tal dolencia deben recibir técnicas rehabilitadoras durante tres etapas, de las cuales la primera corresponde al momento en el que ingresan con urgencia en una institución médica
Rehabilitación, esencial tras sufrir un infarto del miocardio.

Foto: mejorconsalud.com

Por DAIMARA PÉREZ SUÁREZ
Fotos: ARMANDO ERNESTO CONTRERAS TAMAYO

Resulta curiosa la manera como Julio Llópiz Peña, vecino del reparto El Valle, en la ciudad de Bayamo, narra sonriente un episodio que hace tres años pudo arrebatarle la vida.

Aquel infarto del miocardio es hoy solo una historia para este hombre de 77 años de edad, quien asegura sentirse totalmente recuperado gracias al talento y compromiso de los especialistas de la sala de rehabilitación del policlínico universitario René Vallejo Ortiz, adonde acudió un mes después del desfavorable evento.

En diálogo con la ACN, Llópiz Peña relató lo ocurrido la noche aciaga en que, según indicaba su rutina, se levantó de la cama para beber agua y un repentino e intenso dolor en el pecho le impidió consumar dicha intención, mientras el vaso repleto se le caía de las manos.

Su vista se nubló y el dolor fue extendiéndose hacia el estómago y la espalda, y tuvo que ser trasladado al hospital general Carlos Manuel de Céspedes, de la capital de la provincia de Granma, donde permaneció ingresado alrededor de 15 días.

Posterior al alta médica sentía mareos frecuentes y cansancio en las piernas, y si caminaba se agotaba demasiado, aunque fueran distancias cortas; secuelas todas que empezaron a desaparecer tras su incorporación a los ejercicios en el “René Vallejo”, contó.

Eyder Mendoza Labrada, especialista encargado de atender a Julio, explicó que el infarto del miocardio es un tipo de cardiopatía isquémica o enfermedad provocada por la obstrucción de las arterias del corazón.

Dicha condición –dijo- impide que la sangre llegue de forma correcta a las diferentes partes del músculo cardíaco, por lo cual se produce una necrosis en las células de la zona afectada.

Cuando alguien sufre ese tipo de episodio experimenta un intenso dolor torácico, extensible a otros sitios del cuerpo; así como aturdimiento, sudoraciones frías y falta de aire, síntomas que causan la sensación de una muerte inminente, señaló.

Las personas aquejadas por tal dolencia deben recibir técnicas rehabilitadoras durante tres etapas, de las cuales la primera corresponde al momento en el que ingresan con urgencia en una institución médica, advirtió el Licenciado en Cultura Física y Máster en Medicina Bioenergética.

Mendoza Labrada precisó que en esa fase inicial se le deben realizar al paciente e ejercicios respiratorios, e incorporar algunas prácticas de movilización, entre ellas sentarse, mover los brazos, ingerir alimentos sin ayuda y caminar libremente por la sala de hospitalización.

El período siguiente debe transcurrir en una sala de rehabilitación, donde el objetivo principal será que el individuo afectado rescate las capacidades físicas perdidas, y destierre los trastornos psicológicos del infarto, indicó.

Durante ese tiempo es necesario hacer ejercicios dinámicos y aeróbicos, incluidas marchas, bicicletas y subida de escaleras, controlando constantemente el pulso y la presión arterial.

La tercera etapa del proceso de recuperación ocurre cuando la persona está lista para reincorporarse, tanto social como laboralmente, y en la misma resulta muy positivo que continúe ejercitándose diaria e indefinidamente, para lo cual recomienda, entre otras prácticas, caminatas matutinas o vespertinas por espacio de unos 30 minutos.

Para beneficio constante de su salud, todo aquel que padece un infarto del miocardio puede mantenerse asistiendo a las salas de rehabilitación, tal como lo hace Julio, añadió Eider.

Llópiz Peña ya no siente mareos y puede recorrer largas distancias, a pie o en bicicleta, y por ello sonríe feliz incluso cuando narra lo sucedido. Confía en el sistema cubano de salud y agradece la oportunidad de acceder a un tratamiento que le permitirá acumular más años, con una mejor calidad de vida.  (ACN).


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