0
Publicado el 16 Diciembre, 2019 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

La malnutrición compromete el desarrollo de los niños y de la sociedad

Proporcionar una alimentación nutritiva, segura, asequible y sostenible.Por MARIETA CABRERA

A nivel global, al menos uno de cada tres niños menores de cinco años no crece de manera adecuada porque sufre una o más de las tres formas más visibles de malnutrición: retraso en el crecimiento, emaciación –lo cual significa que son muy pequeños para la talla que tienen- y sobrepeso, apunta el Informe sobre el estado mundial de la infancia 2019 del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), presentado en el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, en La Habana.

En el texto se expresa que cada vez más las comunidades se enfrentan a esa triple carga de malnutrición. Lo ilustran los 149 millones de niños menores de cinco años que siguen sufriendo de retraso en el crecimiento, los casi 50 millones que padecen de emaciación, los cientos de millones de niños y mujeres que sufren el hambre oculta -carencia de vitaminas y minerales esenciales-, y el rápido aumento de las tasas de sobrepeso.

El retraso en el crecimiento es una señal clara de que los niños en un país no se están desarrollando bien y a la vez un síntoma de privaciones pasadas y un predictor de pobreza en el futuro, apunta el documento, y agrega que la emaciación puede ser mortal en los niños, especialmente en sus formas más graves.

“Esto pone en riesgo la vida de los niños y los que logran sobrevivir ya cuentan con dificultades serias para su desenvolvimiento cognitivo y posibilidades de insertarse productivamente en el sector laboral”, expresó Dagoberto Rivera, coordinador de programas de Unicef en Cuba.

Entre 2000 y 2016, subraya el informe, la proporción de niños con sobrepeso de 5 a 19 años aumentó del 10% a casi el 20%, lo que puede llevar a la aparición temprana de la diabetes tipo 2, del estigma y de la depresión.

“En el siglo XXI, la malnutrición infantil debe entenderse como parte de un contexto en el que se producen cambios muy rápidos, como el crecimiento de las poblaciones urbanas y la globalización de los sistemas alimentarios, y que está dando lugar a un aumento de la disponibilidad de alimentos ricos en calorías, pero pobres en nutrientes”, destaca el texto de Unicef.

Proporcionar una alimentación nutritiva, segura, asequible y sostenible.

La malnutrición en todas sus formas recae principalmente en los niños y jóvenes de los estratos más pobres y marginados, perpetuando así el ciclo de la pobreza a través de las generaciones (Foto: educo.org)

Se trata de un tema que debe verse con un enfoque intersectorial, donde hay factores económicos, productivos, así como los relacionados con la salud, el agua, la higiene y el saneamiento, la educación, entre otros, por lo que no se puede pensar que la producción de alimentos por si sola resuelve el problema nutricional, enfatizó Dagoberto Rivera.

“En ese sentido, tenemos que incorporar a toda la sociedad en el debate sobre qué es nutrición porque a menudo lo que vemos es disponibilidad de alimentos, no la disponibilidad de alimentos con calidad”, subrayó el experto.

Y es que la globalización moldea las opciones de alimentos disponibles y las decisiones sobre la comida, pues el “77% de las ventas de alimentos procesados en todo el mundo están controladas por solo 100 grandes empresas”, señala el informe.

Derecho de los niños a la nutrición: una prioridad

Ante el desafío que significa la malnutrición infantil, en cuyo centro se encuentra un sistema alimentario deficiente que no proporciona a los infantes los alimentos que necesitan para crecer sanos, el informe plantea que para que el derecho de los niños a la nutrición sea una prioridad es preciso empoderar a las familias, los niños y los jóvenes para que exijan alimentos nutritivos.

También es necesario impulsar a los proveedores de alimentos a tomar medidas a favor de los niños, establecer entornos alimentarios saludables para los más pequeños, movilizar los sistemas de apoyo –salud, agua y saneamiento, educación y protección social- para ampliar los resultados nutricionales, así como recopilar, analizar y utilizar periódicamente datos y pruebas de buena calidad para orientar las acciones y supervisar los progresos.

Cuba: fortalecer la cultura alimentaria

Proporcionar una alimentación nutritiva, segura, asequible y sostenible.

En Cuba, un 33,2% de los infantes reciben lactancia materna exclusiva, un indicador bajo todavía de acuerdo con las bondades con que cuenta la mujer cubana en este sentido, considera la doctora Blanca Terry. (Foto: artículos.sld.cu).

Acerca del comportamiento de estos indicadores en el escenario cubano, la doctora Blanca Terry Berro, jefa del Centro de Nutrición e Higiene de los Alimentos, explicó a los asistentes al encuentro que en el país disminuye la prevalencia del retraso del crecimiento (de 7,8% en 2012 a 5,7% en 2018), y la de desnutrición aguda (de 2,3% a 1,1%). Sin embargo, los estudios evidencian un incremento en el exceso de peso en  niños y niñas menores de cinco años.

Según la especialista, el principal problema nutricional carencial en el país es la anemia, la cual  no está asociada únicamente a déficit de hierro y a factores dietéticos, baja ingesta de alimentos ricos en hierro y favorecedores de su absorción, sino  a procesos inflamatorios, lo cual se evidencia en la presencia de anemia también en personas obesas y con sobrepeso.

“El primer factor protector de la obesidad y el sobrepeso infantil es la lactancia materna”, remarcó la doctora, y añadió que para alcanzar los indicadores previstos es imprescindible lograr la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y la complementaria hasta los dos años.

“El estado mundial de la infancia reporta que en el orbe 2 de cada 5 lactantes menores de 6 meses son alimentados exclusivamente con leche materna. En Cuba -según las Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados, MICS 2014-, solo un 33,2% de las madres ofrecen lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, un indicador bastante bajo teniendo en cuenta las bondades que nuestro país ofrece a la mujer para lactar”, consideró la especialista.

Asimismo, se refirió a lo que hace el país en aras de lograr la soberanía alimentaria y la educación nutricional, como parte del  Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático (Tarea Vida), y en un contexto caracterizado por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra la Isla.

Proporcionar una alimentación nutritiva, segura, asequible y sostenible.

La voluntad política del Estado cubano para impulsar el desarrollo agrario, priorizando la alimentación de la población, es una de las fortalezas del país. (Foto: canalcaribe.icrt.cu)

La especialista reconoció la insuficiente cultura alimentaria y educación nutricional de la población cubana acerca de lo que significa tener una alimentación saludable, y se refirió a la necesidad de sensibilizar a la familia y a los docentes en las escuelas sobre estos temas.

Entre las premisas que favorecen la implementación del plan de  soberanía alimentaria y educación nutricional en Cuba, la doctora Terry mencionó las condiciones agroclimáticas del país que permiten alcanzar elevada eficiencia productiva, y la voluntad política del país para impulsar el desarrollo agrario, priorizando la alimentación de la población.

También destacó el potencial científico técnico para el desarrollo agrario, sobre la base de la conservación y el uso de los recursos naturales de forma más eficiente, con tecnologías propias,  así como los avances en la comunicación institucional e informatización, los cuales están permitiendo el rescate de las tradiciones agroalimentarias.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera