0
Publicado el 26 Junio, 2020 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

COVID-19

Seguir trabajando duro

No confiarse y cumplir las acciones sanitarias orientadas para cada fase de la primera etapa de la recuperación es la única manera de mantener y mejorar los indicadores favorables del país
Seguir trabajando duro.

La pesquisa activa es esencial para la búsqueda de pacientes con síntomas respiratorios y otros que pudieran asociarse a la enfermedad (foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

Por MARIETA CABRERA

Cuba avanza en el control de la pandemia. La detección de cinco o menos casos positivos a la COVID-19 en los últimos días de junio demuestra que la transmisión de la enfermedad se hace cada vez más lenta. Incluso, de los cinco reportados el viernes 26, ninguno correspondió a La Habana, provincia que se ha mantenido con la mayor tasa de incidencia de la enfermedad y la única que aún no ha entrado en la primera fase de la recuperación.

En el país, durante toda la epidemia, para diagnosticar un caso ha sido necesario estudiar 70 pacientes. Sin embargo, en los últimos 12 días para hacer un diagnóstico hubo que evaluar 367, mientras en La Habana fue necesario estudiar 269 para detectar un caso, ilustró el ministro de Salud Pública, doctor José Ángel Portal Miranda, en el programa televisivo Mesa Redonda transmitido el 26 de junio.

Asimismo, al referirse a las pruebas de PCR en tiempo real y a los kits rápidos, realizados en todo el territorio nacional para el diagnóstico del SARS-CoV-2, comentó que se han hecho 26,4 estudios por cada 1000 cubanos, lo que “nos permite un margen de seguridad responsable en el país. Una epidemia no hay quien la esconda, si se hiciera tendríamos los consultorios y cuerpos de guardia de los hospitales llenos”.

La transparencia mostrada por la mayor de las Antillas en el manejo de la pandemia es innegable. Como nunca antes, la población ha recibido información diaria y detallada sobre el curso de la enfermedad, los tratamientos médicos aplicados –incluyendo los nuevos fármacos aportados por investigadores cubanos- y, en sentido general, sobre cada medida adoptada por el Gobierno y las autoridades sanitarias para disminuir la incidencia de la COVID-19 en la nación.

A poco más de cien días de que fueran detectados los primeros casos positivos en la Isla, un hecho revelador es que el país nunca llegó a la fase epidémica, sino que ha permanecido en la de transmisión local autóctona. Esto evidencia el acertado plan nacional de prevención y control de la COVID-19, aprobado inicialmente y su aplicación rápida, coordinada y efectiva.

Con igual agilidad y rigor es preciso continuar trabajando ahora, cuando 14 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud transitan por la fase inicial de la primera etapa de recuperación posCOVID-19, pues no se descarta la aparición de nuevos eventos de transmisión local. Esto no significa retroceso, ha explicado el titular de Salud Pública: ante la aparición de alguno de esos eventos, “lo abrimos, lo cerramos y seguimos avanzado”.

No confiarse y cumplir las acciones sanitarias orientadas para cada una de las tres fases de esta primera etapa de recuperación, es la única manera de mantener y mejorar los indicadores favorables que muestra Cuba, en contraposición con los del mundo, donde la pandemia lejos de ceder, se está acelerando.

“Ya nos pegamos de nuevo al escenario más favorable”, dijo el ministro Portal, y puntualizó que en el caso de La Habana se está por debajo del pronóstico, “pero se tendrá que seguir trabajando muy duro en la capital en las pesquisas”.

Y es que entre las medidas sanitarias generales establecidas para esta etapa posCOVID-19, la pesquisa activa sigue siendo esencial para la búsqueda de pacientes con síntomas respiratorios y otros que pudieran asociarse a la enfermedad.

Se trata de una tecnología sanitaria que Cuba ha empleado durante décadas en las epidemias de dengue, por ejemplo, y que ahora, junto al aislamiento de casos sospechosos, vuelve a mostrar su valía en la prevención y control de la COVID-19.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera