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Publicado el 11 Agosto, 2020 por ACN en Salud
 
 

CUIDADORES DE ENFERMOS

Lucía necesita ayuda de su familia

En el hogar cada exige que mamá siga siendo la “todo terreno” sin derecho a quejarse de dolores en sus piernas o llegar para darse un baño y acostarse un rato en su cama con el solo objetivo de digerir las emociones de tristeza o de pérdida que experimenta por las enfermedades que padece quien le dio el ser
Lucía necesita ayuda de su familia.

A estas manos deberían de sumarse muchas más en el hogar, porque Lucía, además de ser buena hija y esposa, ha sido una madre inculcadora de los mejores valores a sus hijos. (Foto: granma.cu).

Por LUBIA ULLOA TRUJILLO

Lucía vive los días más tristes de su existencia. Su mamá debutó en una demencia senil, acompañada de Parkinson, dos enfermedades progresivas del sistema nervioso que implican un deterioro de las funciones cognitivas y de movimientos.

Unido a este pesar, ella sufre cansancio, abatimiento, falta de concentración y de energía, irritabilidad y ansiedad, propios de la  menopausia, etapa por la que pasan las mujeres entre los 48 y los 54 años de edad.

Pero, a Lucía lo que más le afecta es la poca comprensión de ambas situaciones por parte de hijos y esposo, pues se le ve con la autoestima muy baja, cuando se ha caracterizado por ser una mujer que confía en sus capacidades para tomar decisiones de un modo positivo.

Todos en casa piensan que esta mujer no está cansada luego de una jornada de 24 horas dedicadas al cuidado de su progenitora, que ya no reconoce a sus seres queridos y su personalidad cambió por completo, al desarrollar nuevas conductas, a menudo negativas.

En el hogar  todos exigen que mamá siga siendo la “todo terreno” sin derecho a quejarse de dolores en sus piernas o llegar para darse un baño y acostarse un rato en su cama con el solo objetivo de digerir las emociones de tristeza o de pérdida que experimenta por las enfermedades que padece quien le dio el ser.

No debiera ser así ese comportamiento negativo hacia Lucía porque, además de ser buena hija, ha sido una madre inculcadora de valores a sus hijos.

Y es que el entendimiento de la familia es fuente, en todo momento, de satisfacción y contribuye a la estabilidad emocional del individuo, de ahí que sea el centro afectivo más importante de la persona.

La forma en que un ser humano se valora está influenciada en no pocas ocasiones por los agentes externos o el contexto en el que se encuentra, y en el caso de Lucía si no percibe apoyo en quienes conviven con ella, muy difícil le será proporcionar mejor calidad de vida a su madre y buscar alivios para los trastornos que ocasionan la menopausia en su organismo.

Vale recordar que un gran número de mujeres realiza doble jornada: una en el trabajo y otra en el hogar, donde se desdobla en cuidadora de sus padres, hijos y nietos, y deja poco tiempo para sí.

Compartir y asumir entre todos las tareas hogareñas de una forma responsable, mantener un ambiente agradable, de confianza, positivo, donde sus integrantes se sientan libres y seguros, es la única manera de sobrellevar esos malos momentos que la vida depara.

En todas las familias existen altibajos en sus relaciones que no tienen una influencia negativa sobre la felicidad, darse cuenta cuando se está en uno de ellos es muestra de que funciona como núcleo, de que es el lugar donde amamos de manera más decisiva y desarrollamos al máximo nuestra capacidad de entrega hacia los seres que dan sentido a nuestra vida.

Para que Lucía vuelva a ser una mujer emprendedora y resuelta, necesita ahora, no más tarde, ayuda de quienes la rodean, pero también oír expresiones de entendimiento como “estoy orgulloso de ti”,  o sentir un abrazo fuerte de un ser amado en señal de que no está sola en medio tanto dolor. (ACN).


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