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Publicado el 5 Octubre, 2020 por Redacción Digital en Salud
 
 

¿Inmunidad a largo plazo contra el coronavirus?

Según la investigación los resfriados comunes podrían aportar protección contra el COVID-19.
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Foto tomada de radiobayamo.icrt.cu

De acuerdo a un estudio publicado por la revista ‘mBio’, científicos estadounidenses plantean la posibilidad de adquirir inmunidad contra el virus de forma duradera.

La investigación también recoge que los resfriados comunes podrían aportar protección contra el COVID-19, y aseguran que los pacientes recuperados de la enfermedad están propensos a adquirir una inmunidad duradera e “incluso para toda la vida”.

Este es el primer trabajo en mostrar que el virus en cuestión es capaz de estimular las células B de memoria, un tipo de células inmunes de larga duración que detectan patógenos, crean anticuerpos para combatir la enfermedad y los recuerda para el futuro.

De este modo al volver a adquirir la enfermedad el cuepro estaría capacitado para detectarla y combatirla a tiempo.

Aunque aún estas hipótesis deben ser confirmadas con más rigurosidad, la idea principal gira en torno a la posibilidad de que estas células B vivan por muchos años en el organismo, por lo que brindarían un margen amplio de tiempo en cuanto a inmunidad.

“Cuando observamos muestras de sangre de personas que se estaban recuperando del covid-19, parecía que muchos tenían un conjunto preexistente de células B de memoria que podían reconocer el SARS-CoV-2 y producir rápidamente anticuerpos para atacarlo”, comentó el autor principal del estudio, Mark Sangster, del Centro Médico de la Universidad de Rochester.

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Foto: xlsemanal.com

Inmunidad al “catarro”

De igual modo los estudiosos han descubierto que esas mismas células B, que sirven para combatir a los coronavirus que causan el “catarro”, también reconocen al SARS-CoV-2, y podrían neutralizarlo.

Los hallazgos se basan en la comparación de muestras de sangre de 26 personas que se estaban recuperando del covid-19 con síntomas de leve a moderado y de otros 21 donantes sanos cuyas muestras se recolectaron mucho antes de la pandemia.

Luego midieron los niveles de células B y anticuerpos que se dirigen a partes específicas de ‘spike’, una de las cuatro proteínas estructurales del coronavirus, encargada del mecanismo de avance e infección.

También conocida como proteína ‘S’, suele ser diferente en cada coronavirus, pero uno de sus componentes, la subunidad ‘S2’ se mantiene igual en todos los virus. Dado que las células B de memoria no diferencian los elementos ‘S2’ ​​de los diferentes coronavirus, pueden atacar indiscriminadamente a todos, explican los especialistas.

De momento, su trabajo encontró que esta inmunidad funciona con los beta-coronavirus, una subclase que incluye dos virus que causan el resfriado, así como el SARS, MERS y el SARS-CoV-2.

Ahora los investigadores deben comprobar si este factor se correlaciona con síntomas más leves y una recuperación más pronta de la enfermedad, pero esperan que los hallazgos también sirvan para aumentar la eficacia de las vacunas contra el covid-19.

Fuente: RT


Redacción Digital

 
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