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Publicado el 5 Agosto, 2021 por Pastor Batista en Salud
 
 

EN CIEGO DE ÁVILA: fin de tiempo para errores

La persistencia de dificultades ya analizadas y la posibilidad de resolverlas, matizaron el intercambio del Primer Ministro cubano Manuel Marrero Cruz con autoridades de la provincia para revertir de una vez la compleja situación epidemiológica
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Fin de tiempo para errores.

El intercambio transcurrió de manera profunda, crítica, pero con sentido optimista.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Si algo dejó completamente claro el contacto del Primer Ministro cubano Manuel Marrero Cruz con las principales autoridades políticas  y administrativas de Ciego de Ávila y de sus diez municipios, en presencia, además, de altos dirigentes, representantes de ministerios y especialistas de sectores como el de la salud, a escala de país, es que ya no queda el menor margen para imprecisiones o errores en medio de la muy complicada situación en que ha vuelto a sumergirse la provincia desde el punto de vista epidemiológico.

“Necesitamos soluciones y necesitamos resultados. El pueblo está clamando por eso. El pueblo son nuestros hijos, son nuestras esposas, nuestros padres y somos nosotros mismos, que no siempre estamos actuando en consecuencia con la confianza depositada”, meditó Marrero Cruz, con su habitual serenidad, en una suerte de invitación implícita al autoanálisis desde el punto de vista individual por parte de todos, en torno a insuficiencias que lastran el enfrentamiento a la Covid-19 y que lamentablemente continúan repitiéndose.

Reveladores de esa realidad, aunque no puntualmente coincidentes, habían sido los informes presentados por Tomás Alexis Martín Venegas, Gobernador de Ciego de Ávila y Jorge Luis Tapia Fonseca, viceprimer ministro, cuya presencia en la provincia obedece precisamente a la voluntad de la máxima dirección cubana de resolver las dificultades.

En sentido general, sin embargo, subsisten deficiencias en el cumplimiento de protocolos, demora en el ingreso de sospechosos y confirmados, violación de medidas de aislamiento social, alta movilidad, problemas organizativos en los hospitales, insuficiente control sobre los centros de aislamiento, gran número de consultorios sin personal médico (más de un centenar), no aprovechamiento del trabajo comunitario y lentitud en los servicios necrológicos, entre otros.

Fin de tiempo para errores.

Encabezado por su titular, el Ministerio de Salud sigue concediéndole la más alta prioridad a Ciego de Ávila.

Luego de preguntarse, en tono también reflexivo, qué cosa nueva se ha dicho que no se haya mencionado o analizado antes, el Primer Ministro cubano reiteró con total claridad tres ideas: “No tenemos duda acerca de lo duro que se ha trabajado… se acaba el tiempo para seguir equivocándonos, al menos con los mismos errores… y esta situación la tienen que cambiar y resolver ustedes, no solamente Tapia y un grupo de compañeros traídos de La Habana, porque a quienes más tiene que reconocer el pueblo es a ustedes, elegidos o designados aquí”.

Seguro de que ello es posible, Marrero Cruz tendría en cuenta, por una parte, la reflexión del propio Tapia Fonseca acerca de cómo la mayoría de los cuadros presentes allí habían hecho bien las cosas en momentos anteriores y, por otro lado, la experiencia de Matanzas, al estar demostrando en condiciones también muy complicadas la certeza de lo expresado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz: Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá.

Seguidamente agradeció muestras de sinceridad como las ofrecidas por el joven intendente avileño Roberto León García al informar o responder preguntas; admiró las virtudes “del noble pueblo avileño” y enfatizó que, por muy tenso que se presente el panorama, bajo ningún concepto puede haber espacio para el desánimo o para perder el entusiasmo y la confianza.

El intercambio volvió a corroborar la prioridad real que con recursos humanos y materiales, en la medida de lo posible, el país le sigue ofreciendo a Ciego de Ávila y a otros territorios, aun en medio de la tensa coyuntura económica de la nación, a la vez que confirmó lo que toda persona con un mínimo de información y de sensatez conoce: a diferencia de otros lugares, en Cuba jamás será abierta una fosa para dar sepultura común a víctimas de la pandemia.

Fin de tiempo para errores.

Eduardo Rodríguez Dávila, Ministro de Transporte, volvió a alertar acerca de la alta movilidad que persiste dentro del territorio.

Antes de concluir el contacto, que contó con la presencia de Carlos Luis Garrido Pérez, Primer Secretario del Partido en la provincia; Lilian González Rodríguez, segunda jefa de la Oficina para la Atención a las Administraciones Locales del Consejo de Ministros y los titulares cubanos de Salud, Transporte y Turismo, el Primer Ministro enfatizó:

“No venimos aquí a criticar. Lo que sí está claro es que tampoco venimos a ser parte del problema, sino a ser parte de la solución de ese problema”.

La confirmación de 12 327 personas contagiadas con el mortal virus en los últimos 15 días, más de 700 controles de focos, 14 pacientes en estado crítico hoy, 63 graves y un acumulado de 353 fallecidos, son algunas de las estadísticas y de las realidades que gravitan de forma directa sobre la población, reveladoras, por demás, de cuánto tiempo se ha perdido y de que, en consecuencia, no se puede perder un minuto más ni concederles en lo adelante el más mínimo margen a los errores.

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Pastor Batista

 
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