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Publicado el 22 Noviembre, 2021 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

Tiempos de prever

Especialistas cubanos alertan sobre indicadores de presión arterial elevada en adolescentes durante el chequeo previo a la vacunación contra la Covid-19
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doctora tomando presión arterial a adolescente

En el vacunatorio habilitado en el preuniversitario Carlos Pérez Domínguez han sido diagnosticados en un día alrededor de 12 adolescentes con cifras de presión arterial elevadas. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

Por MARIETA CABRERA

El día que Kevin Luis González Sevila, de 17 años de edad, acudió al vacunatorio para recibir la primera dosis de Soberana 02 se topó con un hecho inesperado: “tenía la presión arterial alta, por lo que debí esperar un rato hasta que las cifras de tensión bajaron y el médico determinó que podía ser vacunado”, cuenta a BOHEMIA el estudiante de 11no. grado del Instituto Preuniversitario Carlos Pérez Domínguez, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo.

No menos sorprendida con el hallazgo se mostró la madre, Yusleidy Sevila Méndez, más aún cuando 28 días después –fecha en que le correspondía a Kevin la segunda dosis de la vacuna– las cifras de tensión arterial del chico eran igualmente elevadas: 160 mmHg de presión arterial sistólica (PAS o máxima) y 100 mmHg de presión arterial diastólica (PAD o mínima).

Pero lo ocurrido a este adolescente es más frecuente de lo que podamos suponer, lamentablemente. Esa mañana, en ese mismo vacunatorio, ubicado en la mencionada institución docente, Ediviel Rodríguez Galarraga, de 13 años, y su primo Denis Miranda Galarraga, de 15, también tenían la presión arterial elevada y no presentaban síntomas.

Anaí Galarraga Guillén, madre del primero e hipertensa, comenta que quizás su muchacho estaba impresionado debido a la vacunación, pues “luego de permanecer un tiempo sentado, la presión le bajó sin medicamentos”.

La más reciente alerta sobre la presencia de hipertensión arterial (HTA) en adolescentes cubanos llegó a mediados de septiembre en la voz de la doctora Lissette López González, jefa del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Entonces, la especialista advirtió en una comparecencia televisiva que en el proceso de inmunización contra la covid-19 en edades pediátricas, específicamente durante la evaluación previa que realiza el médico para determinar si el menor puede ser vacunado en ese momento, se detectaban adolescentes con presión arterial elevada. Agregó que también se apreciaban infantes que habían incrementado su peso durante los meses de pandemia y algunos, incluso, presentaban sobrepeso y obesidad.

doctora Gisela Álvarez

La hipertensión tiene un origen multifactorial y es el principal factor de riesgo cardiovascular para pacientes en edades pediátricas, afirma la doctora Gisela Álvarez. (Foto: YASSET LLERENA
ALFONSO)

Para ahondar en el tema, BOHEMIA dialoga con la doctora Gisela Álvarez Valdés, jefa de Puericultura y secretaria del Grupo Nacional de Pediatría, quien explicó que la HTA es una enfermedad crónica no transmisible que en las últimas décadas ha empezado a aparecer en edades más tempranas de la vida. Tiene un origen multifactorial; es además el principal factor de riesgo cardiovascular para niños, niñas y adolescentes por estar relacionado con la presencia de lesiones ateroescleróticas precoces.

“En Cuba –añade la pediatra– existen múltiples investigaciones relacionadas con la HTA en edades pediátricas. A nivel internacional hay un incremento marcado de dicha enfermedad en los infantes, nuestro país no es una excepción. Esta tendencia se debe al aumento del sobrepeso y la obesidad, los malos hábitos alimentarios desde el comienzo de la vida (asociados con bajos indicadores del uso de la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes y complementada hasta los dos años y más), el alto consumo de sal y el sedentarismo”.

Apenas la punta del iceberg

Contrario a lo que ocurre en el adulto, para el diagnóstico de la HTA en los menores, el pediatra, el médico general integral o la licenciada en Enfermería emplean las tablas confeccionadas con ese fin en las que se tiene en cuenta el sexo, la edad y la talla del paciente.

“Si en tres o más ocasiones el niño presenta valores entre el percentil 90 al 95 se considera prehipertenso; en caso de que las cifras obtenidas sean iguales o superiores al percentil 95 se clasifica como hipertenso, asumiéndose en cada caso la conducta necesaria”, puntualiza la especialista.

Destaca que la toma de la tensión arterial en edades pediátricas –a partir de los tres años de edad– es una recomendación de la comisión nacional asesora del Programa de Hipertensión Arterial del Minsap y del Grupo Nacional de Puericultura. Sin embargo, “la HTA es una enfermedad infradiagnosticada en el mundo y también en Cuba.

adolescentes

El sobrepeso y la obesidad en la adolescencia es un factor de riesgo de hipertensión en esa etapa de la vida. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

“En primer lugar, no existe una pesquisa activa a estas edades. Los adolescentes en su gran mayoría no asisten a los controles de puericultura una vez al año como les corresponde si son aparentemente sanos, por lo que casi siempre la HTA constituye un hallazgo colateral. Los padres los consideran saludables, aun si son obesos, y ellos, por las características propias de esa etapa de la vida, solo buscan ayuda médica en escasas excepciones.

“Un segundo elemento que atenta contra la detección temprana de la HTA es que casi nunca los menores presentan síntomas y si los tienen –cefalea o rubor en las orejas, por ejemplo– los achacan a otras causas”, ilustra la experta.

De ahí que en estos meses –continúa–, durante la toma de tensión arterial reglamentaria previa a la vacunación contra la covid-19, se haya detectado un número de adolescentes con cifras elevadas de hasta 100 mmHg de tensión diastólica o mínima, “cuando eso ocurre en un muchacho no es debido al estrés por la vacunación, sino que es hipertenso”, afirmó la asesora.

Comenta la doctora Gisela Álvarez que en el vacunatorio creado en el mencionado preuniversitario habanero ha habido días que han diagnosticado 12 o 13 con cifras de presión arterial elevadas de un total de 300 estudiantes. “Uno solo que aparezca es significativo, por el daño que provoca la hipertensión sobre el sistema cardiovascular”, opina.

Explica que cada uno de esos alumnos es remitido a su consultorio para que el médico de la familia le haga el chequeo periódico de la tensión arterial y le indique el estudio correspondiente para detectar desde el punto de vista metabólico cómo está su organismo.

Para los padres –reconoce la pediatra– es muy difícil asimilar que de pronto uno les diga que su hijo presenta cifras tensionales elevadas, por lo que se alarman y algunos hasta discrepan. “En ocasiones desconfían del equipo que se utiliza para la medición o de la pericia de quien la realiza, sobre todo si es un médico joven o un estudiante de medicina, pero se les demuestra que no se trata de un error.

“Los adolescentes que hemos visto con HTA han tenido en su mayoría un peso corporal elevado y antecedentes familiares de obesidad e hipertensión de primera línea –o sea, el padre, la madre o ambos son obesos e hipertensos–, por tanto, se conjugan los factores genéticos y los estilos de vida, pues estos últimos suelen ser incorrectos desde que nacen.

“Incluso en este vacunatorio han sido inmunizados estudiantes de escuelas deportivas y cuando se les ha tomado la presión arterial, algunos han tenido 100 mmHg de mínima. Lo más probable es que esos muchachos lleven tiempo con la tensión arterial alta; por tanto, tales evidencias constituyen una alerta también para las escuelas de iniciación deportiva, a fin de fortalecer el control en este sentido.

“Los que estudian en esos centros suelen ser niños muy corpulentos y a veces la disciplina deportiva que practican exige que tengan determinado peso, pero en todos los casos hay que vigilar las cifras de tensión arterial”, subraya la experta.

estudiantes de Técnico Medio

Los adolescentes, si son aparentemente sanos, en su gran mayoría no asisten a los controles de puericultura una vez al año, como corresponde. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Visita reglamentaria

El confinamiento impuesto por la pandemia de covid-19 a nivel global, junto a la incertidumbre, el miedo, y la pérdida de seres queridos, ha ocasionado en los niños y adolescentes alteraciones en el orden psicológico que desencadenan diversos trastornos.

No todas las familias tienen condiciones adecuadas en sus hogares, ni cuentan con las herramientas necesarias para el manejo de determinadas situaciones en tiempos tan complejos y prolongados, admite la doctora Gisela Alvarez. Añade que el sedentarismo, el uso excesivo de las tecnologías, la dieta no saludable o el abuso de comidas chatarra, así como la falta de comunicación con amigos y compañeros de escuela, son factores que inciden y condicionan la aparición de obesidad.

Estudios internacionales demuestran –advierte la entrevistada– que si un niño es hipertenso tiene un porciento muy elevado de probabilidades de serlo en la adultez; si se trata de un adolescente más aún.

“Lo esencial es prevenir la aparición de la enfermedad. Muchas de las investigaciones cubanas sobre el tema están hechas en las escuelas, a partir de coordinaciones entre los sectores de Salud y

Educación. En ese momento se hace la consulta de puericultura y también se aprovecha para realizar actividades de prevención y promoción de salud.

“Pero estos encuentros no son periódicos, lo que sí está previsto es que el adolescente sea citado y asista a la consulta de su médico de familia una vez al año, lo cual no ocurre; en eso la familia tiene también un papel fundamental”, concluye la especialista.

Entre muchas otras lecciones, la pandemia nos ha enseñado cuán importante es cuidar la salud individual y la de nuestra familia. Datos oficiales arrojan, por ejemplo, que entre los niños y adolescentes cubanos con covid-19, los obesos son los que más han requerido los servicios de cuidados intensivos. Evitar esas libras de más desde edades tempranas es un buen comienzo para sortear males mayores.

vacunatorios de adolescentes

Durante la inmunización contra la covid-19 se han organizado en algunos vacunatorios actividades de prevención y promoción de salud con los adolescentes. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

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Marieta Cabrera

 
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