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Socios en pugna

Lilian Knight |  Delia Reyes

“¡Ay mi madre!… ¿Una página web? Eso en Cuba será un dolor de cabeza. Ni te van a atender”, pensó Jorge Quintana Mesa, al conocer del procedimiento para registrar y aprobar a los nuevos actores económicos en el Ministerio de Economía y Planificación (MEP). “Y mire usted, es una maravilla. Ahí trabajan con una puntualidad inglesa. Cualquier pregunta que envíes, la respuesta llega inmediata”, dice el presidente de la Cooperativa No Agropecuaria (CNA) Construcción Integral del Este, en el reparto Alamar.

Con anterioridad, Jorge había incursionado en el trabajo por cuenta propia, en el mismo giro de las construcciones. No obstante, a raíz de las nuevas normativas, publicadas en la Gaceta Oficial No. 94, de 2021, decidió transitar a otra forma de gestión.

Esta CNA recibió la aprobación del MEP desde el 23 de diciembre con un objeto social que comprende cinco actividades: brindar servicios constructivos, de alimentos (comedor-cafetería); producir y comercializar materiales; reparar equipos de clima, así como talleres para arreglar autos ligeros y equipos de construcción.

Sobre la agilidad en los trámites también opina Pablo Velázquez Villares, presidente de la CNA Impresiones Impronta, en el capitalino municipio de Diez de Octubre. “El acompañamiento digital fue muy bueno. El proceso de registro fluyó de manera expedita”, subraya el también oceanógrafo, con una maestría y varios diplomados en Administración de Empresas.

Según Pablo, el proceso de ampliación de los actores económicos en Cuba parte de una mirada desde dentro y hacia afuera. “Las bases jurídicas son bastante similares a las que existen en cualquier parte del mundo. Igual las de las micro, pequeñas o medianas empresas (Mipymes). Estamos haciendo algo universal. Este modelo no lo estamos aplicando a pico y pala. Está bien pensado y organizado. Las plataformas digitales marcaron la diferencia. Si se hubiera hecho con el bulto de papeles, estaríamos ahora con solo unas pocas aprobadas”.

Impresiones Impronta quedó constituida el 27 de noviembre del pasado año y en febrero del presente iniciaron sus operaciones. Su objeto social está orientado a las producciones de artes gráficas, agregando valores corporativos, familiares o sentimentales a jarras de cerámica, pulóveres, gorras, sombrillas…

Elección sagaz

Después de salir publicadas las nuevas normativas sobre los actores económicos, muchos trabajadores privados se vieron –literalmente– en tres y dos al limitarse a tres la cantidad de personas contratadas. Quedaban dos opciones: reconvertirse en Mipyme o en CNA.

Quintana Mesa no dudó en elegir. “Por un lado me gustó más la cooperativa. No sé si es un problema de esencias, pero lo aprecio más social. Por el otro, aquí nadie tiene experiencias de cómo funciona una Mipyme. Sí sabía cómo era la cooperativa porque trabajé en una durante varios años”.

Ambos actores tienen similares posibilidades, “sin embargo en la Mipyme privada la gestión de la propiedad corresponde al dueño, y los demás son asalariados; mientras que en la cooperativa es colectiva, todos los socios deciden. Por último, hay una diferencia importante con el resto de las empresas. Paga menos impuestos, y eso es clave para su progreso”, advierte.

Similares criterios comparte el presidente de Impresiones Impronta. “La cooperativa es una organización que se aviene al concepto del socialismo, de la capacidad de trabajar entre afines. Ese fue el proyecto que quisimos construir. O sea, se unieron mi familia y la del otro socio. A partir de ahí, amigos con experiencias.

A sazón de la diversificación del tejido empresarial, todo parecía indicar que las aguas cogerían su nivel, pero no ha sido tan así. En comparación con las Mipymes aprobadas, es ínfima la cantidad de CNA de nueva creación o reconvertidas en el país.

“Lastimosamente vamos a parar este proyecto porque nos es prácticamente imposible escalar siendo lo que somos. La cooperativa está proyectada en Cuba para que no progrese y se quede estática. Hay restricciones que considero ilógicas. Por ejemplo, no podemos contratar más del 10 por ciento del número de socios. Y aquí somos 12. Es decir, nos permiten uno… y alguna parte del cuerpo de otro. Eso es una limitante muy grande que nos está obligando a pasar a Mipyme”, explica Velázquez Villares.

Aunque él es un estudioso de las regulaciones internacionales en esta materia, confiesa: “eso del 10 por ciento que fija el Decreto-Ley 47/2021 no lo he visto en ningún lugar. Les voy a poner un ejemplo que nos está rompiendo el cerebro ahora mismo. Tenemos que poner guardia con tres custodios aquí en la sede de la entidad, y no lo podemos hacer porque rompería con la legalidad que mantenemos en Impronta. Es casi absurdo. Pienso que eso debe flexibilizarse porque la cooperativa es lo más socialista que estamos haciendo. Y nos están amarrando las manos”.

A su juicio, no tiene sentido hacer socios a los custodios, en tanto ellos no tienen por qué realizar aportes dinerarios a la cooperativa, ni el trabajo que realizan se corresponde con el objeto social. Sin embargo, lo que ellos hacen es necesario y sobrepasa los tres meses permitidos.

Por su parte, Quintana Mesa está claro también de los límites de la norma, solo puede contratar para actividades y tareas que no pueden asumir ellos en determinado periodo. La regulación establece hasta tres meses. “No tiene sentido entonces que contratemos a un albañil para poner bloques si eso se corresponde con nuestro objeto social. Ah, algo más especializado como un buzo para soldar una tubería debajo del agua. Ahí sí.

“Pero, las CNA son de trabajo, formadas por una junta de socios. No para tener gente asalariada. Eso fue una de las desviaciones que tuvieron en los inicios. Todo el mundo aquí sabía que cuando contratabas personal, no tenías que pagarle utilidades. Entonces, donde iban 40 socios, contrataban 40 hombres, y las utilidades esas ya no tenían que repartirlas. Iban al bolsillo de otros”.

Oído al tambor

Si bien ese asunto no es un quebradero de cabezas para Quintana Mesa, sí lo es el escenario de ordenamiento monetario, implementado desde 2021. Delante de la computadora, saca las cuentas del presupuesto que presentará a uno de sus posibles clientes.

“Ahora la contratación de servicios constructivos sí está apretada con las empresas estatales. Porque las entidades se replegaron al incrementárseles los costos. Tienen que garantizar el salario de los trabajadores y demás gastos sin deteriorar la eficiencia”.

Para sortear la competencia de otras CNA, ellos establecieron tarifas horarias más económicas. “Eso puede darnos ingresos aceptables porque esto no es para hacerse millonario”, argumenta.

Impresiones Impronta tuvo mucha suerte al aliarse con el Fondo Cubano de Bienes Culturales, entidad autorizada por el Ministerio de Comercio Exterior para realizar importaciones y exportaciones a las formas de gestión no estatal. “El cobro por sus servicios –afirma Pablo– anda entre dos y tres por ciento, realmente ventajoso para ambas partes. Además, son muy profesionales”.

Para comenzar sus operaciones en Cuba, necesitaban importar de China un contenedor de mercancías de alta calidad y equipamiento. “El 31 de diciembre, cuando la mayoría de las personas estaban de fiesta, andábamos con la gente del Fondo correteando, buscando ofertas, cerrando contratos, viendo dónde pusieron los recursos los proveedores. El 3 de enero, el contenedor ya estaba listo para montarse en un barco en China y el 19 de febrero llegó la carga a Cuba”, narra Velázquez Villares.

Según el presidente, los fondos para realizar esta importación salieron del aporte dinerario de los socios de la cooperativa, la ayuda de familiares y amigos en el exterior. La idea que tienen es, en un primer momento, venderle a la población en moneda libremente convertible (MLC) y a organismos con liquidez para poder reaprovisionarse y mantener los servicios gráficos.

Pero Impresiones Impronta irá por más. Con la reconversión a Mipyme ampliará su objeto social a las fabricaciones textiles y a la agroecología. Quieren hacer un parteaguas: traer de China la materia prima para producir la ropa en Cuba, manteniendo estándares de calidad.

Otro de los asuntos que perturba a los socios de esta CNA es la prohibición de vender directamente en tiendas en MLC, aún con precios mucho más competitivos. “Para hacerlo, tenemos que montarnos en una plataforma electrónica de las existentes. La misma historia será cuando seamos Mipyme. Pero la población lo está haciendo en Facebook, WhatsApp, Telegram, Revolico, donde no hay manera de controlarlo, ni de recoger los impuestos por esas ventas, que son un desorden, y están poniendo el dólar por las nubes.

“Si nosotros ya estamos constituidos, ábrannos la cuenta y permítannos vender en MLC directamente. Creo que en algún momento llegaremos a eso. De lo contrario, sería echarle más leña a la inflación”, medita el Presidente de Impronta.

Paciencia de pescador

Aunque tiene razones para estar preocupado, el rostro de Jorge Quintana Mesa luce sereno. No importa que todavía no le haya entrado ni un solo centavo a su cuenta corriente porque la cooperativa no ha podido iniciar sus operaciones. “Vamos a guapear. Para eso hay que tener también paciencia de pescador”.

Hay muchas empresas estatales que siguen con pérdidas y probablemente quiebren. Aunque, por suerte, en La Habana el mercado es grande. Otras provincias no tienen CNA constructora. Varadero es un polo turístico que demanda mucha fuerza de trabajo. Pueden aprovecharse las bondades jurídicas para abrir filiales y tener brigadas en otros territorios.

Pero la vista no solo debe enfocarse en el mercado interno. A las CNA constructoras les urge exportar. El país lo necesita a gritos. ¿Por qué no se hace? “Ahí está la cosa. El Micons tiene una entidad, la Unión de Empresas Constructoras Caribe (Uneca), encargada de rectorar los contratos en el exterior. Es verdad que tiene la experiencia, pero limita el mercado a los otros. Tengo un amigo en Venezuela que me dijo: ‘Quintana vengan para acá a construirnos 15 edificios’. Capaz que cuando llegue a la Uneca y les diga esto, quieran ‘matarme’ para hacer ellos el contrato. Desgraciadamente eso funciona así. Es tremenda limitación”.

A su juicio, con todas las medidas adoptadas en el país, ese mecanismo es anacrónico y debe ser cambiado. “En buena lid, la Uneca debería estar haciendo gestiones para mandar a los constructores a otros lugares del mundo. En el Caribe se necesitan. Igual en Venezuela. No lo hacen”. La paciencia del pescador es importante, pero tiene que saber tirar con agilidad de la vara cuando el pez muerda el anzuelo. Y sin carnada, es imposible.

Si el país no tiene recursos financieros suficientes para destinar a las construcciones de manera inmediata, una forma de buscarlos sería exportando esos servicios, como mismo sucede con la salud. Para nadie es un secreto que buena parte de los mejores operarios, técnicos, ingenieros y arquitectos están en las cooperativas. Y la paciencia del pescador también tiene su límite.

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